La Paz, 24 de Julio de 2026 (AND).- Luego de 12 años de escolaridad, muchos estudiantes llegan a la universidad con grandes dificultades para adaptarse a la nueva forma de aprender, investigar y resolver problemas. Pero ¿qué necesita cambiar para que un estudiante llegue listo para afrontar la educación superior?
La respuesta no pasa solo por mejorar las calificaciones o ampliar el contenido de las materias. Quienes dirigen colegios en Bolivia señalan que es necesario revisar qué se enseña, cómo se enseña y qué capacidades demanda una realidad marcada por la inteligencia artificial y un mercado laboral que evoluciona más rápido que los sistemas educativos.
“Hay muchas cosas que debemos revisar y otras que debemos incluir en nuestros contenidos, estrategias y procesos de enseñanza. Una de ellas son las competencias y necesidades que demanda el enfoque STEM+ (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), para que los estudiantes puedan llegar preparados a la universidad. Sin ello, tendrán muy pocas herramientas”, señaló Carla Coimbra, directora general del Colegio Mayor San Lorenzo y parte de la Asociación de Colegios Privados (Adecop) de Santa Cruz .
Ese fue uno de los temas que reunió a representantes de diferentes colegios durante el VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE 2026), impulsado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz). Educadores, especialistas y autoridades debatieron el rumbo de la educación hacia 2030. Aunque el encuentro tuvo como escenario a la educación superior, se concluyó que la transformación comienza mucho antes.
De la transmisión de contenidos al desarrollo de competencias
Para Moira Castedo, subdirectora del Colegio Alemán y miembro de Adecop Santa Cruz, preparar a los jóvenes para la educación superior implica revisar el currículo, pero también ampliar la mirada sobre la formación escolar.
"Tenemos que revisar los contenidos, las materias y preguntarnos qué necesitan realmente aprender, pero también incorporar una mirada hacia las necesidades emocionales y sociales de nuestros jóvenes. Debemos llevar la teoría a la práctica para formar personas capaces de desenvolverse en su vida profesional y convertirse en líderes que aporten al país", señala la educadora.
Su planteamiento coincide con una tendencia internacional. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a través del proyecto Learning Compass 2030, plantea que la educación debe desarrollar conocimientos, habilidades, actitudes y valores que permitan a las personas enfrentar problemas complejos y adaptarse a contextos cambiantes.
Para Castedo uno de los principales aportes del foro fue reunir a actores que normalmente trabajan de forma aislada. "Este foro ha sido esencial porque permite converger a todos los educadores en torno a la importancia que hoy tiene la educación frente a los grandes cambios de transformación y a los nuevos retos que presentan nuestros estudiantes".
Una agenda compartida entre colegios y universidades
La discusión también evidenció que la preparación para la universidad no puede recaer únicamente en las instituciones de educación superior. Patricia Saavedra, directora general del Colegio Tiquipaya de Cochabamba, considera que el país necesita construir espacios permanentes de diálogo entre todos los niveles educativos.
"Nos faltan espacios de diálogo sobre educación. En un momento de cambio como el que vive Bolivia necesitamos sentarnos todos los actores, no solamente desde la educación superior, sino también desde los colegios, porque somos quienes iniciamos la formación de los futuros ciudadanos", indica.
A su juicio, existen dos prioridades para reducir la brecha entre la escuela y la universidad. La primera es fortalecer la formación continua de los docentes. "Como país nos falta mucho en la capacitación de nuestros maestros, sobre todo en las nuevas tendencias en educación".
La segunda apunta al diseño curricular. Sostiene que es necesario invertir mucho más en el currículo, permitiendo que nuestro país avance hacia la internacionalización y conozca nuevas maneras no solamente de enseñar, sino también de comprender el proceso de aprendizaje."
La necesidad de actualizar la formación docente también ha sido señalada por la UNESCO. En su informe Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación, el organismo sostiene que los profesores deben contar con mayores oportunidades de desarrollo profesional para responder a las transformaciones tecnológicas, sociales y culturales que atraviesan los sistemas educativos.
Preparar estudiantes para profesiones que aún están cambiando
La velocidad con la que evolucionan la tecnología y el mercado laboral obliga a que los colegios desarrollen competencias más allá de la memorización de contenidos. Coimbra afirma que los modelos tradicionales ya no responden a las necesidades actuales.
"No podemos permanecer estancados en una educación rígida. Tenemos que asumir los grandes desafíos de la educación y uno de ellos es STEM+", puntualiza.
Su institución ya incorpora este enfoque mediante actividades y programas que acercan a los estudiantes a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, pero considera que el cambio debe reflejarse de manera estructural.
Ese fue uno de los ejes del VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE), organizado por Unifranz, donde el debate dejó una idea compartida entre colegios y universidades: la calidad de la educación superior empieza a construirse mucho antes del examen de admisión. Empieza en el aula escolar, donde se forman las capacidades que acompañarán a los estudiantes durante toda su vida académica y profesional.
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