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Derechos humanos

El calvario de Elvira Parra arrastra 200 procesos por el Fondo Indígena: "espero que esta pesadilla se acabe"

El calvario al que es sometida Elvira Parra es insoportable: 8 años encarcelada y 2 años con detención domiciliaria. Los viajes al interior del país han sido frecuentes. Las cárceles a las que ha sido trasladada también han sido varias.
4 de febrero, 2026 - 13:13
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Elvira Parra y su lucha por demostrar su inocencia en el programa Sin Concesiones. Foto: captura
Elvira Parra y su lucha por demostrar su inocencia en el programa Sin Concesiones. Foto: captura

La Paz, 4 de febrero de 2026 (ANF).- Un gorrito de lana protege su cabeza del frío; un abrigo le cubre la espalda para cuidar unos riñones deteriorados; con la mirada cansada; el rostro caído; los labios que evocan tristeza y que claman justicia. Así se muestra Elvira Parra, primera directora ejecutiva del FONDIOC para contar su testimonio sobre los más de dos procesos que enfrenta.

Es una historia - una de tantas en este país - que carga el peso de una justicia que ha caído en el deterioro, de una justicia que ha caído en el abismo de la “corrupción” y la insensibilidad.

Estudió enfermería para luego hacer algunos cursos contables, trabajó en una ONG, fue asambleísta y también dirigente de las Bartolinas. Así llegó al FONDIOC. Una mujer con raíces indígenas que luego paso a ser ejecutiva de uno de los proyectos que parecía prometedores para uno de los sectores vulnerables de Bolivia. 

¿Con tantos procesos? ¿Yo qué hago?” sale de su boca la interrogante. Tiene más de 200 procesos en curso. De esos procesos uno tiene sentencia ejecutoriada. El absurdo de esa sentencia sucede en un tiempo en el que ella estaba aún en prisión. Algo casi imposible de poder explicar cómo sucedió aquello. 

“…me es difícil deshacerme de este problema” lo dice con rabia, con tristeza y frustración. “Como esos delitos no pueden ser aclarados, me suspenden las audiencias” continúa.

Otro de los factores que pone en vilo esta situación es que los procesos son por los mismos delitos: “incumplimiento de deberes, contratos lesivos al Estado y conducta antieconómica", manifiesta el abogado de Elvira Parra.

 “A Evo Morales se le estaba procesando por trata y tráfico y este proceso fue rechazado, él hizo un amparo y rechazaron un proceso manifestando que no se le podía enjuiciar dos veces por el mismo proceso. Contradictoriamente a Elvira Parra se le han iniciado 180 procesos", acotó Vladimir Gonzales, abogado de Parra, en en programa Sin Concesiones de radio Fides.

La vulneración a los derechos humanos puede manifestarse muchas veces, paradójicamente, a través de la “justicia.” A través de las leyes que condenan y de las roscas que se van tejiendo en círculos de poder. 

“El estado es responsable por el daño causado. Hay una incertidumbre penal. Está desgastando psicológicamente, se está constituyendo en un trato inhumano. Hay patrones que indican persecución judicial. ¿se está luchando contra la corrupción?”, cuestiona Yolanda Herrera vicepresidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB), respecto a la situación de Elvira Parra. 

El calvario al que es sometida Elvira Parra es insoportable: 8 años encarcelada y 2 años con detención domiciliaria. Los viajes al interior del país han sido frecuentes. Las cárceles a las que ha sido trasladada también han sido varias. Eso para cualquier ser humano es una cruz casi imposible de poder cargar.  ¿A quién responde el sistema judicial?

¿Por qué no se ha declarado culpable? se le pregunta a Elvira Parra y ella con firmeza responde: “Si no hemos cometido el delito, hay que luchar” sin olvidar que “ha sido mucho el sufrimiento y en diferentes lugares”, añade. 

Pero Elvira también denuncia nombres, hechos concretos. Según Elvira, Nemecia Achacollo, exministra de Desarrollo Rural y Tierras, presuntamente le pidió 50 mil dólares para Evo Morales. En sus declaraciones también dice que había pedidos de dinero de algún funcionario de la vicepresidencia. Cuenta que “Luis arce aprobó la transferencia de fondos directos a las cuentas privadas de los dirigentes que apoyaban al MAS", siendo ese el origen de todo el problema que después se develaría.

Estos vericuetos por los que tiene que caminar Elvira Parra, son los mismos por los que tiene que caminar su familia. Su madre de 83 años le ayuda económicamente para que pueda movilizarse de un departamento a otro. Viajes sin respuestas, viajes con sabor a nada, con sabor a dolor. “Ha sido un dilema ir audiencia tras audiencia", cuenta Vladimir Gonzales.

Sin embargo, con esperanza aún Parra menciona que lo que ella quiere es que sus “procesos se aceleren y que ya no tengan que suspenderse más.” Con un grito disimulado dice: “Yo quisiera que me escuchen lo que estoy declarando”. Le pide a un sistema judicial que hasta ahora ha hecho de oídos sordos. “El sistema de administración de justicia es el peor", complementa con indignación Yolanda Herrera.

Elvira Parra ha tenido que dejar de lado el crecimiento de sus hijos para poder responder a sus procesos. Esa ausencia materna la quiebra. Los años que se han ido son irrecuperables para una familia fragmentada por la falta de responsabilidad de las autoridades. “Para mí es una preocupación grande porque no puedo ayudarles a mis hijos hasta ahora, no cuento con recursos", habla con voz solloza. 

Su anhelo más grande es poder salir de esta encrucijada que hace tormentosos sus días. Los procesos que debe llevar encima son de color gris en medio de una tormenta que no para. “Espero que esta pesadilla pronto se acabe", termina diciendo en la entrevista.

Y en este camino, imposible de transitar, el abogado como una lumbre de esperanza manifiesta que solicitaron “que se amplíen estas investigaciones al expresidente, a Achacollo y a otros dirigentes (…) porque al final ella (Elvira Parra) al no querer aceptar esos dineros empieza a ser la piedra en el zapato del Fondo Indígena”.

Mientras que la vicepresidenta de la APDHB apunta a los "autores intelectuales directos en impunidad. Es el caso del señor Morales y de Achacollo. Debería trabajarse en las medidas humanitarias. Es un tema de vulnerabilidad. Hay detrás un poder político que manejaba la administración de justica.”

Y así en medio de la zozobra y de la agonía de un tiempo que se va yendo, Elvira Parra sigue con su lucha incansable de demostrar su inocencia. A pesar de los años, de la falta de economía, de haber destruido sus roles maternos, continúa con las batallas que le tocan pelear. El día a día le cae con peso en un caso que “tiene mucha tela por cortar". Termina diciendo Gonzales en el programa. 

Elvira aún protegida con el gorrito de lana y el abrigo que le cubre la espalda, busca ahora algo que pueda cubrirla de aquél verdugo que la ve desfallecer lentamente: la in-justicia.

No es la única que en el caso Fondo Indígena pide justicia, Marco Antonio Aramayo otro de los exdirectores de esa institución murió exigiendo a la “in-justicia”, justicia". Igual que Parra pidió que los fiscales y jueces por lo menos lo escuchen, murió en un hospital después de casi ocho años encerrado en la cárcel con más de 250 procesos en su contra. 

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