La Paz, 23 de octubre de 2025 (ANF).- La Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia y las nueve asociaciones de periodistas del país, expresaron su rechazo y preocupación por el injustificado despido del periodista Guider Arancibia Guillén, tras más de cuarenta años de servicio profesional en el diario EL DEBER de Santa Cruz de la Sierra.
El hecho se produce luego de que el reconocido periodista denunciara haber sido agredido por el piloto de Rafael Arce Mosqueira, hijo del presidente del Estado, Luis Arce Catacora, en instalaciones del aeropuerto El Trompillo. Lejos de recibir respaldo institucional y garantías para el ejercicio libre y seguro de su labor, Arancibia fue apartado de su medio sin explicación alguna, en un acto que constituye una grave vulneración a la libertad de expresión, al derecho al trabajo y a la dignidad profesional, sostiene la ANPB.
La organización destacó la trayectoria de más de cuatro décadas dedicadas a la cobertura de temas de seguridad y justicia. Su compromiso con la verdad y con el derecho ciudadano a la información lo que le ha valido reconocimiento dentro y fuera de Bolivia. Advierte que su despido, en este contexto, envía un mensaje de censura y amedrentamiento hacia toda la prensa boliviana, afectando directamente las garantías democráticas y el principio de protección que el Estado y los medios deben ofrecer a quienes ejercen el periodismo con independencia y ética.
“Exigimos el esclarecimiento público de las razones de su despido y el cese de todo tipo de represalias o presiones contra periodistas que denuncian agresiones o vulneraciones a sus derechos”, señaló.
Asimismo, los miembros de la ANPB demandaron al Ministerio de Trabajo y a las instancias de defensa de derechos humanos que actúen de oficio para investigar este hecho y garantizar justicia y, asimismo, piden a los medios de comunicación que refuercen su compromiso ético e institucional con la defensa de sus periodistas, especialmente frente a casos de agresión o persecución.
Recordaron que la libertad de prensa es un pilar de la democracia y que la protección del trabajo periodístico no es un favor, sino una obligación constitucional y ética.
“Expresamos nuestra solidaridad con Guider Arancibia y con todos los periodistas que, pese a las presiones, siguen cumpliendo su deber de informar con valentía y responsabilidad. La democracia se debilita cuando se castiga la verdad”.
La ANF buscó a Arancibia, sin embargo se encontraba en reuniones y no pudo atender al requerimiento periodístico.

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