La Paz, 16 de octubre del 2025 (ANF).- Faltan cuatro días para que los bolivianos vuelvan a las urnas para definir quién será el siguiente presidente del país por los siguientes cinco años. Ante un inédito y muy ajustado balotaje, la politóloga Ana Lucía Velasco sostuvo que la población priorizará salir de la crisis económica al momento de votar y dejará de lado otros intereses.
El próximo domingo, Rodrigo Paz y Jorge Tuto Quiroga se disputarán la preferencia del electorado. Ambos prometen sacar al país de la crisis económica que deja los casi 20 años de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Luego de casi 20 años de un gobierno de izquierda, la narrativa contra la derecha y los opositores a la corriente del socialismo quedó muy implantando, sobre todo en sectores sociales que estuvieron acompañando al MAS.
Sin embargo, con la crisis económica que vive el país, a raíz de las malas políticas y la deficiente administración de los recursos, los bolivianos decidieron optar por un nuevo gobierno con una corriente ideológica distinta. Quiroga se define como la propuesta de derecha; Paz se declaró más de centro.
En el periodo de campaña de esta segunda vuelta, los ataques entre uno y otro frente se acrecentaron, sobre todo en redes sociales. Unos acusaron de racistas a sus competidores, los otros los señalaron de trabajar con gente del masismo.
Para la politóloga, indicó que, por lo general, el votante es bastante emocional, visceral, y las expresiones racistas condicionan fuerte a una parte de los votantes.
“¿Escogemos de forma racional a nuestros candidatos? La verdad es que el voto es un acto bastante visceral, es bastante emocional. Alguien te puede traer una propuesta hermosa y si hay algo que hace que tú no confíes del todo en esa persona, —puede ser por el tema de racismo, de discriminación, de regionalismo o algo así—, va a costar muchísimo dar la vuelta a esa lógica”, argumentó Velasco en entrevista con la ANF.
Sin embargo, en el actual contexto, el sufrir ciudadano por la crisis económica, sobre todo de la clase baja, media baja y media, podría gravitar más frente a la respuesta emocional del electorado por una ofensa.
“Yo creo que la economía va a pesar más por el hecho de que eso se llama el sesgo de la disponibilidad, lo que está más en tu cabeza al momento que estás votando. Entonces, si te acordaste de que hubo estas ofensas racistas, pero hace 10 minutos o el día anterior estabas haciendo cola para cargar gasolina a tu auto, entonces, vas a lo que está más fresco en la mente de las personas”, explicó la profesional.
En consideración de Velasco, esta preocupación generalizada debió haber sido mejor abordada en las campañas de los candidatos, haciendo que las propuestas económicas, que son muy técnicas, lleguen a la población en un lenguaje sencillo.
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