JHONNY VARGAS COLQUE
El Movimiento al Socialismo (MAS) controla los medios de comunicación y a los periodistas y mediante esta, censura a todos los grupos de oposición o disidentes, la manipulación mediática está a la orden del día y presente en todos lados, es un fantasma que amedrenta a la prensa libre y a la libertad de expresión, todo esto ocasiona que el poder político este desbocado y el libre pensante amordazado. Es un fantasma que pesa mucho y cuesta mucho dinero al Estado.
Los canales de televisión mayormente oficialistas nos hacen creer, la realidad que le conviene al Movimiento al Socialismo (MAS), realidad prefabricada que nos muestra a Bolivia como el país de las maravillas.
Con la habilitación del binomio oficialista por el Tribunal Supremo Electoral de manera cobarde y calculadora. No existen garantías con semejante control mediático para ir a unas elecciones limpias y transparentes. Nosotros lo hemos permitido con nuestra indiferencia. ¡Todo ha sido consumado!
La libertad de expresión es la esencia de la Democracia, la educación es el requisito indispensable de la vida democrática y en Bolivia carecemos tanto de libertad de expresión como de una buena educación, la impotencia que sienten los bolivianos ante tanta barbarie no tiene nombre, la espiral del silencio y la indiferencia ante los hechos permite que suceda en este país, más atrocidades que en todas las dictaduras del pasado.
El engaño y la hipocresía han destruido las instituciones democráticas, el miedo de los propietarios y accionistas de algunos canales de televisión al Movimiento al Socialismo (MAS) y a todo su aparato represivo, está matando la libertad de pensamiento. Resultado de esta manipulación mediática Bolivia esta partida en dos ideas. Los proyanquis y los falsos socialistas y así nos mantienen confundidos sin poder ver la luz al final del túnel. Decir la verdad en este tiempo de dictadura, es un acto heroico y sublime.
Lo único que nos queda a los bolivianos es buscar vías de comunicación alternativas, para poder descargar nuestra frustración colectiva expresando nuestra impotencia en las redes sociales (Facebook, YouTube y Twitter), porque casi la mayoría de los medios de comunicación tradicionales, han sido comprados por el gobierno de una u otra manera. El internet es nuestro único espacio de libertad que nos queda, donde nuestra opinión es todavía un derecho que puede ser visto por todos. La nube en el aire nos permite intercomunicarnos de una forma cada vez más libre, aunque cada vez más los gobiernos tratan de controlar estos espacios. La elección del 2019 será la elección de las Redes Sociales.
Todos tenemos derecho a conocer la verdad y estar bien informados, gracias a las redes sociales hoy en día existe la posibilidad de descubrir muchos negociados, tráfico de influencias y corrupción gubernamental.
Bolivia vive una situación agobiante, donde los mecanismos de represión y de censura mediática funcionan como una maquinaria muy bien aceitada.
La asfixia del poder a los medios de comunicación y a los periodistas hace cada vez más difícil la tarea del periodismo.
Los medios de comunicación oficialistas que encubren al gobierno establecen el orden del día. Como decía Voltaire “Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es incurable”, es así como se puede explicar lo que está ocurriendo en Bolivia, la banalización de la información, el espectáculo mediático, el entretenimiento masivo, nos está desviando de lo verdaderamente importante, es decir como lo hacían los Cesares en la antigüedad, nos gobiernan y promueven la división entre los bolivianos a base de pan y circo, para la oposición palo y para los fanáticos zanahoria, de lo contrario no puedo encontrar otra explicación.
Toda “despolitización” favorece el orden establecido, el inmovilismo, el conformismo parece dominar el escenario político del país, lo que domina es la espiral del silencio, donde el ciudadano de a pie no tiene voz, ni voto, hasta eso perdimos los bolivianos por no hacer respetar nuestros derechos. O como decía Malcom X: “Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido”.
Siempre estaré del lado de esta noble profesión, aunque ingrata, porque hacer periodismo objetivo e imparcial en Bolivia es para morirse de hambre, intelectuales y periodistas corremos la misma suerte, ambos podemos perder hasta la vida, como la ofreció generosamente nuestro ejemplo de vida, Padre Luis Espinal, cuando trastocamos los intereses del poder. Pocos espacios existen como este, porque hay un instrumento mas poderoso que la calumnia, se llama verdad y un mensaje mas poderoso que el odio y la intolerancia se llama Paz y Amor.
Jhonny Vargas Colque es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública.
Twitter: @jvcdemocracia