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Una obra de arte, elaborada por un artista callejero cuyo seudónimo es De Banksy, ha impactado los días previos a la Navidad, no sólo por su calidad artística sino, sobre todo, por el potente mensaje que transmite, siempre sujeto a diversas interpretaciones.
La obra “La cicatriz de Belén”, expuesta en el Hotel Walled Off, en Belén, en un territorio en disputa y confrontación continuas, entre Palestina e Israel, puede transmitirnos un mensaje necesario y urgente: debemos encontrar los caminos para convertir las tragedias de la humanidad en oportunidades para generar la Paz, con justicia y reconciliación.
Desde la imagen artística se muestra la “estrella de Belén”, a partir de un orificio de bala ocasionado en enfrentamientos armados y que atraviesa un muro. Debajo de ésta se encuentra el pesebre del Nacimiento de Jesús.
Esa estrella, como Luz inspiradora, puede indicarnos que siempre es posible encontrar salidas de esperanza, aún en medio de situaciones trágicas, de violencia y convulsión, como las que Bolivia atravesó en el reciente conflicto político y social tras las elecciones de octubre pasado.
Ya en otros tiempos, la tradición profética expresaba ese deseo de una nueva humanidad “De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra”, reza el cántico de Isaías (2,4).
La reconciliación entre hermanos (as) y ciudadanas (os), es una tarea necesaria y por ello es elocuente esa imagen, pues desde la misma desgracia es posible trenzar los hilos que renueven el tejido social, que ofrezcan la oportunidad de superar los conflictos y de trabajar arduamente para resolver las taras, prejuicios y concepciones estructurales negativas, que perviven en el país (como el racismo, la intolerancia, la discriminación, la marginación, desde distintos ámbitos).
Tal esperanza de auténtica Paz, construida desde la reconciliación sincera, nacida en medio de grandes dificultades y conflictos podrá nacer como fruto de la justicia y no del odio, el revanchismo, el rencor o el “ojo por ojo”.
Es posible una Bolivia nueva, reconciliada, convencida de la Paz y por ello, en estas fiestas debemos deponer toda actitud que lo impida, toda acción que traicione ese anhelo.
En medio del luto, el miedo, el dolor es posible dejarnos guiar por una Luz de Paz, Justicia y Reconciliación.