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Opinión

EL SOL SIGUE BRILLANDO EN UN PAÍS POLARIZADO

24 de Febrero, 2016
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Editorial ANF
Las frases atemorizadoras y el agorero escenario que presentó el vicepresidente Álvaro García Linera, durante la campaña previa al referéndum constitucional reciente, de que el sol se escondería, la luna se escaparía y todo sería tristeza (si no se votaba por el Sí), junto a otros discursos y actos amenazadores o de desprestigio en el conjunto de las campañas por el Sí y por el No chocan hoy con la realidad. El sol sigue brillando y la opción por el No a la modificación de la Constitución Política del Estado (CPE) ha ganado –aunque por estrecho margen–.
 
Y aunque una opción se encumbró sobre otra debemos ver la realidad que los resultados del referéndum dejan en el país. En primer lugar, la victoria del No, no es una victoria de la oposición política, pues atribuirse aquello convertiría a los líderes de la oposición en más ciegos que los del oficialismo. El voto del No es un voto soberano del pueblo –de una parte de él– ya que no significa en ningún momento que la ciudadanía quiera que los líderes políticos de oposición (del pasado y del presente) asuman la conducción del país. La votación manifiesta una exigencia de respeto a la CPE, el desacuerdo con el prorroguismo y la renovación de liderazgos.
 
En segundo lugar, es importante atender al futuro que se viene: una larga transición del poder hasta el 2020 que puede generar diversos escenarios de confrontación, al interior del MAS y en el tejido sociopolítico. En el fondo, este referéndum ha dejado al país “empatado”, no en el sentido que usó García Linera el domingo 21 al conocerse los resultados de IPSOS y MORI o los oficiales del Tribunal Supremo Electoral en aquél momento, sino porque muestra una parte de la población que apoya a Evo para que siga en el poder y otra que exige una renovación de liderazgos políticos, ambas con diferencias internas relevantes, lo cual polariza a la sociedad.
 
Finalmente, se puede sostener que se hizo mal en llamar a este referéndum apenas iniciada la nueva gestión de Evo pues no tuvo el efecto deseado por el caudillo –asentarse en el poder por décadas– y puede generar un clima de inestabilidad política, aunque por otra parte los resultados son una poderosa llamada de atención a la reconducción del denominado “proceso de cambio” así como a la generación efectiva de alternativas de parte de la oposición.
 


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