Tras la irrupción se quiso desconocer la autoridad de quienes representan las asambleas de DDHH y se instaló un congreso cuyas determinaciones son la toma de los ambientes invadidos de parte de la COB y los mineros de la FSTMB para este viernes 10 de febrero; en definitiva, su intención está clara: hacerse con la Asamblea de DDHH para instalar su poder y sus intereses, con la cómplice colaboración de gente afín al gobierno.
¡Qué poco respeto hay hacia las instituciones y las personas que las representan y sostienen! Todo se resuelve con prepotencia, violencia y sinrazón. Se expresan amenazas y estros grupos se creen con el derecho de vulnerar los derechos de los demás, porque tienen poder.
La situación de vulnerabilidad de la APDHB y la APDHLP, que lleva ya un tiempo largo se refuerza con la creación de asambleas paralelas, divisiones e intrigas en el seno de las instituciones y desprestigio a los y las representantes legalmente constituidos.
Pisotear una institución que nació y ha trabajado en la defensa de los DDHH y por la democracia en el país, a fuerza de vulnerar derechos, es una contradicción evidente de quienes quieren hacerse con dicha Asamblea. ¿Cómo se puede llamar alguien defensor de los DDHH y la democracia si lo que hace para afianzar su poder es todo lo contrario? Su comportamiento los delata, no les interesan los Derechos Humanos sino seguir las consignas del poder.