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Opinión

CARTAS VAN, CARTAS VIENEN

6 de Abril, 2016
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Editorial ANF

En los últimos días se hicieron públicas una variedad diversa de “cartas”, con tonos también diversos y cuyo contenido tiene que ver con graves problemas por los que atraviesa nuestra sociedad y Estado.

Las primeras cartas son las que Gabriela Zapata va mostrando, en un sentido metafórico pero también real. Son varios los elementos que aún quedan en el aire sobre las posibles consecuencias de la relación de pareja entre Morales y  Zapata (la existencia o no de un hijo en común, el uso de esa relación y del menor para un supuesto tráfico de influencias, la participación de C. Choque y J.R. Quintana en los contratos con la CAMCE y otras más). Hasta ahora mucho se especula pero poco o nada se investiga en realidad.

Pero también está la carta que dirige al ministro de la Presidencia (Quintana) dando a entender que él conocía sobre el tema de los contratos, la conocía personalmente y lo acusa de actuar en contra del presidente del Estado y engañarlo. Entre medio están unos supuestos mensajes de whatsapp que complican a Quintana en una posible relación con Zapata. Esas cartas dicen mucho, más de lo que algunos quieren admitir, por lo que se debe investigar en el supuesto tráfico de influencia es la posible participación del ministro.

Otra carta que ha causado revuelo es la “Carta pastoral sobre narcotráfico y drogadicción” de los obispos de la Iglesia Católica de Bolivia. Y es que en definitiva al gobierno no le ha gustado que se diga con voz firme y clara el mal que hace el narcotráfico cuando se introduce en la vida de las personas y en las estructuras institucionales de nuestro Estado u otros. 

La reacción, poco lúcida, ha sido descalificar a los obispos (como si no supiesen de qué hablan, cuando la Iglesia católica está presente en todo el país y en muchos lugares donde el narcotráfico se pasea a sus anchas); emplazarlos a dar nombres y presentar pruebas (¿no es tarea de la FELCN combatir esta realidad?) y a que el ministro Romero envíe una carta para sostener que esa carta es sesgada e incompleta, por no decir que -a su juicio- no dice la verdad.

¿Cuándo el gobierno aprenderá a reaccionar con humildad y sensatez? Lo expresado en la carta pastoral puede requerir una discusión más amplia y profunda, pero sería deseable que ante la crítica por el bien del país no se buscase a toda costa defenderse y mostrarse como si todo estuviera bien. A inicio de año se anunció la incautación 
de entre 6 y 8 toneladas de droga en el país, el mayor volumen histórico en un solo operativo, ¿eso no tiene que ver con la fuerte presencia del narcotráfico en Bolivia? 

Para que la producción y comercialización de droga continúe tiene que haber complicidad de personas e instituciones, tal como lo evidencian la captura del Gral. Sanabria o las narcocisternas o los narcovínculos y el narcoavión de otras épocas ¿eso no es penetración del narcotráfico en diversas instituciones?

Corrupción y narcotráfico, dos peligros que dañan a cualquier gobierno, es hora de dejar de actuar como si nada pasase.

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