Editorial ANF
En las últimas horas se ha dado a conocer por fuentes oficiales del gobierno el asesinato del viceministro Rodolfo Illanes. A la tragedia de esta muerte, antecedida según la fiscalía por flagelación, se añade la también dolorosa muerte confirmada de dos cooperativistas mineros en los días precedentes. Toda vida es sagrada y debe ser respetada, nadie tiene derecho a quitar la vida de nadie, por ningún motivo y menos aún con violencia.
Aunque no se ha esclarecido las muertes de los mineros, por arma de fuego, y recién se van conociendo los detalles del cruel asesinato del viceministro Illanes es preciso que el país en su conjunto y principalmente las autoridades de gobierno junto a los dirigentes de los cooperativistas mineros reflexionen, profunda y sinceramente, sobre las acciones violentas que se han producido hasta ahora y detengan inmediatamente toda acción que pueda seguir alimentando la violencia en este conflicto.
Actuar cegados por el odio, la venganza, los intereses sectoriales o pretender que se conseguirán resultados con acciones de fuerza es absolutamente irracional y lo que se precisa en este momento es que prevalezca la sensatez y la racionalidad en actitudes, declaraciones y actos. No se puede encontrar soluciones a los conflictos con los ánimos exaltados y actuando visceralmente.
En reiteradas oportunidades, frente a cualquier conflicto, diversas instituciones de la sociedad civil han insistido en que el diálogo es el único camino para la resolución de conflictos, aunque cueste, aunque tarde mucho tiempo, aunque haya que ceder posiciones. Sin diálogo no se puede conseguir condiciones justas y sin justicia no hay paz.
Es tiempo también de dejar de lado discursos y declaraciones para mostrarse como víctimas inocentes (de uno y otro lado) o buscar culpables en terceros que nada tienen que ver con las muertes de estas tres personas. Es tiempo de actuar con calidad humana y no desde la miseria política que sólo busca cuidar sus intereses.
El país está de luto y lo seguirá estando hasta que no se busquen formas pacíficas y democráticas para resolver los conflictos. Se debe hacer justicia con los responsables de las muertes a la vez que dejar de matarnos entre hermanos.