Editorial ANF
El pasado viernes 4 de marzo, la policía se dio a conocer la muerte en medio de una balacera de cuatro personas extranjeras, quienes supuestamente tenían intenciones de realizar un atraco a una entidad financiera. La primera versión ofrecida por el comandante departamental junto al ministro de Gobierno omitió detalles muy relevantes. Dicha versión afirmaba que el Departamento de Análisis Criminal e Inteligencia (DACI) y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), anoticiados del posible atraco, fueron tras ellos y en el intento de captura se produjo la balacera.
En una segunda versión, ofrecida a raíz de la viralización de imágenes en las redes sociales por parte de un testigo, se habló de que hubo una primera requisa a tres (no cuatro) supuestos atracadores y que se los enmanilló y subió a una camioneta, por parte de policías de civil, o sea que los detuvieron con vida y sólo horas después –habiéndolos dejado ir- se produjo la balacera y se encontró a cuatro extranjeros en el coche de la primera detención.
¿Cómo es posible que se hayan omitido los elementos de la segunda versión en la primera? La policía da versiones que contradicen con las de un testigo, ¿por qué? En medio de todo esto, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, ha pedido cinco informes periciales sobre el suceso y el Defensor del Pueblo exige se esclarezca desde el Ministerio Público esta situación.
El asunto de fondo es ¿Por qué estas personas aparecieron muertas por balas? ¿Qué llevó a la policía a no decir lo realmente sucedido en la primera declaración pública? Existen evidentes incoherencias entre las dos versiones , las que no concuerdan con lo señalado por testigos del hecho, lo que indica que, al parecer, se esconde algo.
Por otra parte, ¿qué justifica unas muertes tan violentas? ¿la policía los encontró cometiendo un delito flagrante del que tiene pruebas? En verdad son muchas más las preguntas y la confusión que dejan las declaraciones oficiales que las respuestas y la claridad que éstas aportan. En definitiva, no queda claro que la policía haya actuado persiguiendo a “atracadores” comunes y sus muertes exigen una aclaración inmediata, de lo contrario la sospecha de algo más turbio irá creciendo.