La Paz, 29 de junio de 2026 (ANF).- El caso denominado “Narcomaderas”, investigado tras el hallazgo en Chile de un cargamento de madera exportada desde Bolivia con sustancias ilícitas impregnadas en su estructura, reveló —según especialistas en seguridad— una nueva fase del crimen organizado transnacional: el uso de procesos industriales, empresas legales y tecnología química para burlar los sistemas tradicionales de control.
El exministro de Gobierno del gobierno de Evo Morales y analista en temas de seguridad, Carlos Romero, sostuvo a este medio que el hecho no debe ser entendido como una operación aislada, sino como la expresión de una estructura criminal con capacidad logística, financiera y técnica. A su criterio, el narcotráfico habría evolucionado hacia modelos donde la delincuencia organizada supera las capacidades de respuesta estatal.
Romero explicó que la modalidad utilizada no consistiría en introducir droga dentro de la madera mediante perforaciones, sino en un proceso químico de impregnación que permite adherir la sustancia a los tablones como una especie de membrana o recubrimiento. Esta técnica, afirmó, requiere infraestructura industrial, conocimiento especializado y la participación de profesionales capaces de manipular químicos y procesos de transformación.
“El Químico”, como se conoce al ciudadano colombiano Edison Alberto Romero Parga, aparece en la hipótesis planteada por Romero como una pieza clave en el desarrollo de este método. Según el exministro, su detención en Lima en enero de 2026, a requerimiento de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), habría permitido que autoridades de Chile y Brasil avancen en la identificación de cargamentos retenidos y posibles conexiones internacionales.
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