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Innovación y Educación

Síndrome del impostor: cómo recuperar la confianza cuando el éxito se siente inmerecido

Investigaciones recientes del psicólogo Mark Travers, de la Universidad de Cornell, difundidas en la revista Forbes, identifican que la autocrítica constante y el perfeccionismo son dos de los principales motores del síndrome del impostor.
17 de marzo, 2026 - 14:02
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Uno de los primeros pasos para superar este síndrome es reconocer que muchas personas atraviesan sentimientos similares.   Foto: Unifranz
Uno de los primeros pasos para superar este síndrome es reconocer que muchas personas atraviesan sentimientos similares. Foto: Unifranz

La Paz, 17 de marzo de 2026 (AND).- Muchas personas alcanzan metas importantes en su vida académica o profesional y, aun así, sienten que no merecen esos logros. Ese fenómeno psicológico, conocido como síndrome del impostor, lleva a individuos altamente capaces a dudar de su talento y a temer que, en cualquier momento, alguien descubra que en realidad “no son tan buenos”.

Este patrón no es raro, especialmente en entornos de alta exigencia. Para Consuelo Medina, docente en la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), el problema radica en cómo las personas interpretan sus propios éxitos.

“La persona no logra asimilar sus logros, los minimiza o los atribuye a la suerte, y desarrolla una valoración personal disminuida”, explica la especialista, quien señala que este fenómeno suele intensificarse en contextos académicos y laborales competitivos.

Investigaciones recientes del psicólogo Mark Travers, de la Universidad de Cornell, difundidas en la revista Forbes, identifican que la autocrítica constante y el perfeccionismo son dos de los principales motores del síndrome del impostor. Desde la psicología se plantean varias estrategias para enfrentarlo.

Comprender que no es una experiencia individual

Uno de los primeros pasos para superar este síndrome es reconocer que muchas personas atraviesan sentimientos similares. Incluso figuras destacadas como Maya Angelou o Albert Einstein confesaron haber experimentado dudas profundas sobre su propio talento.

Para Medina, aceptar que se trata de una experiencia común puede aliviar la presión personal. “Aceptar que es una vivencia común reduce la carga emocional y permite buscar apoyo sin vergüenza”, sostiene la psicóloga.

Diversos estudios académicos también muestran que hablar abiertamente sobre estas inseguridades ayuda a normalizar el proceso de aprendizaje y a fortalecer la confianza.

Dejar atrás la “trampa del experto”

Otra de las claves consiste en abandonar la idea de que un profesional debe saberlo todo. Travers denomina a esta creencia la “trampa del experto”, una expectativa irreal que alimenta la autoexigencia y el miedo al error.

Medina señala que este patrón puede generar ansiedad e incluso provocar conductas de autosabotaje. “En el ámbito educativo o profesional, este miedo puede llevar a evitar desafíos o a dedicar tiempo excesivo a tareas por temor a equivocarse”, explica.

Adoptar una mentalidad de aprendizaje continuo permite comprender que equivocarse es parte del desarrollo profesional y no una prueba de incapacidad.

Reunir pruebas contra la autocrítica

El síndrome del impostor suele sostenerse en un diálogo interno negativo que ignora los logros personales. Para contrarrestarlo, Travers propone una estrategia práctica: crear una especie de “carpeta de evidencias” con reconocimientos, resultados alcanzados o comentarios positivos. Este registro ayuda a confrontar las distorsiones cognitivas que llevan a minimizar los propios méritos.

Medina coincide en que aprender a reconocer los avances personales es fundamental para reconstruir la autoestima. “Reconocer nuestras capacidades y permitirnos aceptar el reconocimiento externo fortalece la confianza personal”, afirma la especialista de Unifranz.

Aprender a ver el error de otra manera

Superar el síndrome del impostor no ocurre de un día para otro. Requiere un proceso gradual de autoconocimiento, acompañamiento y cambio en la forma de interpretar los desafíos.

Para Medina, uno de los pasos más importantes es modificar la relación con el fracaso. “Es fundamental dejar de ver el fracaso como una amenaza y entenderlo como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento”.

En una cultura que suele premiar la perfección y la competencia constante, aprender a reconocer los propios logros y aceptar la imperfección puede convertirse en una herramienta clave para vivir el desarrollo profesional con mayor seguridad, autenticidad y equilibrio.

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