Opinión

8 de mayo de 2020 10:58

Las otras plagas, aparte del Coronavirus


No hablo de la Gripe Española, que ni asesinaba escuchando zarzuelas ni merecía el nombre porque no surgió en España. Pero mató más gente al final de la Gran Guerra, la primera Mundial, entre 1918 y 1919: 50 millones de víctimas. La Gripe Rusa a fines del siglo 19 rebrotó como Asiática en los años 50 del siglo 20, llevando al otro mundo a más de 2 millones de personas. La Gripe de Hong Kong en 1968-1970 ocasionó un millón de muertes. El SIDA/VIH (25 a 35 millones de muertos) sigue vigente, pese a que al inicio fue demonizado como mal de homosexuales; hoy asoma con más contagios por la libertad sexual. El SARS es pariente del COVID-19. Tiene casi mil muertes en su haber. La Gripe Porcina (2009-2010) asesinó a 200.000. Yo ni sabía del MERS (850 decesos). Más resonaba el Ebola (11.300 muertes).

Importante es anotar dos aspectos. Uno, pareciera que la mayoría son de origen respiratorio. Dos, las plagas debidas a virus han sido contenidas por científicos que de probeta en probeta han desarrollado vacunas de rápida difusión en el mundo.

El Covid-19, llamado inicialmente “coronavirus” quizá por la apariencia de tiara real que tiene bajo el microscopio, es de rápida difusión, desconocido en su forma de contagio, y letal. Una epidemia que surgió en China y rápidamente se graduó a pandemia mundial. Sobre lo llovido, mojado. Sin ser liviano sobre tema que tiene a millones enlutados y a otro tanto con el Jesús en la boca de miedo a contagiarse, en mi opinión ha creado un nuevo tipo de plaga: el politiquero dueño de la verdad.

Donald J. Trump es un caso extremo. Podría llamarse “trumpvirus” atendiendo a la acepción de “persona preciosa, joya, preciosidad”, o a la de “to trump up lies” (inventar mentiras). Dejo al lector decidirse por la acepción que mejor le parezca, pero me quedo con que Trump es una “joya” inventora de mentiras. ¿No es una preciosidad su mohín de “boquita de cereza” recetando a la gente inyectarse cloro o beber lavandina para curar el Coronavirus? Falta nomás que lo reelijan los estadounidenses…

No es solo despreciable que abuse de informes públicos como palestra electoralista, o de que a la gente no le importe. En el mundo son evidentes las falencias de Trump como líder, así tenga los milicos tecnológicamente más poderosos del mundo. Hoy se acrecienta el peligro por su desinterés del conocimiento y experiencia de sus asesores científicos. Prefiere las armas que poco le sirvieron en Vietnam, Iraq y Afganistán, en vez de equipos y hospitales. El gran EE.UU es culpable de descuidar su sistema de salud pública.

El perro grande tiene un émulo pequeño. Si Trump atrasó medidas contra el Covid-19 y carga la culpa a los chinos, Jair Mesías Bolsonaro niega la pandemia. Su diagnóstico del Covid-19 como “gripecita” entrará en sus “bolsonarevadas” como registrarán “trumpevadas” en EE.UU. La última del brasileño fue lavarse las manos como Pilatos, al reconocer que no puede hacer milagros, si bien tiene un segundo nombre asociado con portentos. Lo penoso es adoptar una política cuasi criminal sobre la pandemia del Covid-19. Brasil no sufriría el recrudecimiento del Coronavirus, con decenas de miles de contagios y miles de muertos, si Bolsonaro fuese más sabio y menos obtuso sobre la pandemia: por cierto los pobladores de Manaos y los indios amazónicos no clamarían por socorro a una niña sueca...   

Hay un recado para Bolivia. Puede que Evo Morales ya no esté en su Palacio y este morfando bife de chorizo en su mansión bonaerense, quizá tarareando el tango “Cambalache”. Pero parece seguir mandando en el país. Algo tiene que ver que el gobierno actual no cumple las leyes. Sigue empoderado el renunciante a través de un Congreso obediente a su dedazo. A ellos les importa un pepino que mueran miles de bolivianos infectados de Coronavirus. Aparte de múltiples delitos atribuibles a la corrupción, ¿no era que tal mayoría congresal es nula al cometer el MAS un descarado fraude electoral?

Preocupa que los bolivianos se vuelvan cínicos y cuerudos, enterándose de tomas de comisarías y palizas a policías. ¿Qué tal la existencia de republiquetas independientes e impunes en el seno de la patria? La pusilanimidad gubernamental debe tener algo que ver con las Fuerzas Armadas. ¿Será solo cosa de decapitar promociones de oficiales y de talegazos a jefes uniformados para que quiebren la cola? ¿Y el mandato expreso de los militares como guardianes de la Constitución?

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