El adjetivo “neoliberal” y el sustantivo “neoliberalismo” son palabras comunes del discurso socialcomunista (izquierda). Este tipo de disertación utiliza tales vocablos para desacreditar cualquier concepción política distinta a la suya. En este marco, por ejemplo, se dijo que: “Para el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) el modelo neoliberal, vigente en el país desde la promulgación del Decreto Supremo 21060, es obsoleto y caduco” (ANF; 17/2/2003), que “La pobreza en Bolivia continuará creciendo mientras esté vigente el modelo neoliberal impuesto el 29 de agosto de 1985” (ANF; 9/9/1997), que “la nueva Ley de Pensiones sigue siendo neoliberal porque en esencia se sigue fundamentando en el aporte individual” (ANF; 12/12/2010) o que “Con el gobierno de Lucho y David, (.). Hemos regresado al periodo neoliberal” (ANF; 6/1/2024). Indaguemos qué significa el “neoliberalismo”.
Separando del sustantivo neoliberalismo los elementos “neo” (nuevo) y “liberalismo” (movimiento/activismo liberal), al parecer, la intuición socialcomunista querría expresar “renacimiento del liberalismo” (Aguirre-Román, J. et al.; “Neoliberalismo: análisis y discusión de su polisemia”; 2020). Empero, si una concepción tiene la diferencia específica que permite calificarla como liberalismo, aunque sea “renacida”, la más elemental lógica y la economía lingüística señalan que tiene que ser denominada, simplemente, liberalismo pero no neoliberalismo. Cuando el socialcomunismo insiste en utilizar la palabra neoliberalismo, afirma que este tiene significado propio/específico distinto del liberalismo.
Dándoles contenido a los productos de aquél marco intuitivo, Bobbio señala que, en su significado más común, la palabra liberalismo denota la concepción “según la cual el Estado tiene poderes y funciones limitados, y como tal se contrapone tanto al Estado absoluto como al Estado que hoy llamamos social” (“Liberalismo y Democracia”; 2018). Sentando las bases de la teoría de los derechos humanos, Duverger complementa que un régimen liberal es aquél en el cual “los ciudadanos disfrutan de las libertades públicas fundamentales: libertad personal, libertad de circulación, libertad de pensamiento, libertad religiosa, libertad de prensa, libertad de reunión y de asociación, etc.” (“Instituciones Políticas y Derecho Constitucional”; 1962). Un ser humano contemporáneo de la civilización occidental, capaz de conocer/entender, valoraría los rasgos del liberalismo como buenos y deseables. En este sentido, cuando la intuición socialcomunista utiliza el elemento “liberalismo” del vocablo neoliberalismo como significante de “movimiento/activismo liberal”, resulta paradójico que le adjudique “sentido profundamente negativo. (.) algo peyorativo” (Aguirre-Román, J. et al.; 2020), que nos lleva a detallar la pregunta: ¿qué significa neoliberalismo en el paradigma socialcomunista?
Superando la composición de la palabra neoliberalismo, Aguirre-Román, J. et al. exponen que también denota al gobierno en el cual se sustituye a los ciudadanos y economistas académicos por los “tecnócratas de los gobiernos estatales y las instancias internacionales multilaterales” (2020). Ahora bien, la tecnocracia profesa discursivamente la gestión pública que persigue el “bienestar social al margen de consideraciones ideológicas” (RAE; 2001), ergo, materialmente, es una forma encubierta y renovada de socialcomunismo promotora del Estado social (de bienestar o welfare state o justicia social). Dado que el liberalismo promueve al Estado con gobierno de funciones limitadas y cuyo ordenamiento jurídico positiviza los derechos humanos, mismos que tienen base/núcleo en la filosofía liberal, incompatible con el Estado social y de control promovido por el socialcomunismo, ciertamente, dentro del arquetipo socialcomunista, el vocablo neoliberalismo no significa “nuevo/renacido liberalismo”.
Utz, citando a Becker quien adjudica el sintagma “tercer camino” a Wilhelm Röpke y Alexander Rüstow, describe que “Alfred Müller-Armack creó la expresión ‘organización social de la economía de mercado’ (Soziale Markwirtschaft)” (“Entre neoliberalismo y neomarxismo. Filosofía de una vía media”; 1977). Llamativamente, califica a Röpke y Rüstow de “neoliberales”. Cuando se presta atención a la precitada expresión se deduce que el contenido del neoliberalismo surgió del debate económico e implica las opuestas: i) economía de mercado y ii) economía de control o planificada. Además, se deriva que el neoliberalismo es una concepción ecléctica: de aquí vienen sus metafóricas denominaciones de “tercer camino” o “vía media”. En el mismo orden de ideas, Sagüés precisa que el “tercer camino” o neoliberalismo es resultado histórico de la revisión del liberalismo y del socialcomunismo, e “intenta resolver la oposición inicial entre lo social y lo liberal” (“Derecho Constitucional. Teoría de la Constitución”; Tomo 1; 2017).
Se concibe al neoliberalismo como “intervención estatal para restaurar la igualdad de oportunidades y la libertad de las transacciones, paradójicamente disminuidas, (.), por el libre juego de las fuerzas actuantes en el mercado (.), y para asegurar también un mínimo indispensable de dignidad humana y justicia social (Estado de bienestar o social welfare)” (ídem).
En consecuencia, dentro del intervalo socialcomunista, que va de la socialdemocracia/neomarxismo (centro izquierda) al comunismo/marxismo (extrema izquierda), solamente el comunismo/marxismo podría utilizar de forma coherente el sustantivo neoliberalismo en su significado peyorativo para criticar en la misma clientela izquierdista su transición discursiva, razonada u oportunista, de comunista/marxista a socialdemócrata. Correlativamente, sólo la clientela socialcomunista transeúnte del extremo hacia el centro podría ser calificada como neoliberal en sentido peyorativo.
Si el socialcomunismo, central o extremo, emplease la palabra neoliberal con significado peyorativo en relación a la clientela liberal, incurriría en contradicción puesto que asumiría que el paradigma de izquierda es malo y reprocharía su transición, razonada u oportunista, del liberalismo hacia la izquierda.
Hasta aquí se tiene que el sustantivo neoliberalismo: i) es indebidamente utilizado para significar liberalismo; ii) no denota “nuevo/renacido liberalismo”; iii) sólo tiene sentido dentro del paradigma socialcomunista; iv) tiene como equivalentes a los sintagmas “tercer camino” y “vía media”, así como a los vocablos socialdemocracia y neomarxismo; y, v) con o sin contenido peyorativo, describe a la clientela izquierdista que transita discursivamente desde el comunismo/marxismo hacia la socialdemocracia.
Comparando el modelo neoliberal con las conclusiones socialcomunistas descritas en el primer parágrafo del presente artículo, se deduce que: i) fueron proferidas por órganos autopercibidos comunistas/marxistas (extrema izquierda) para criticar con sentido peyorativo el pensamiento/obra de su similar clientela socialdemócrata/neomarxista (centro izquierda), o ii) fueron expresadas con base en el pensamiento errado de que el adjetivo neoliberal describiría a un cliente liberal cuando en realidad representa a uno propio socialdemócrata/neomarxista (centro izquierdista).
Aplicando la teoría, algunos de los indicadores de economía de control y de Estado de bienestar de los programas de las organizaciones políticas que ocuparían los tres primeros lugares en intención de voto según encuesta reciente (Red Uno; 29/6/2025), son: i) Programa de Alianza Unidad (Samuel Doria Medina).- “No tocaremos los Bonos sociales” (página -p.- 11), “mantendremos y fortaleceremos las grandes empresas estatales (YPFB, ENTEL, BOA, ENDE, YLB, VINTO, HUANUNI) y las empresas que tengan utilidad social justificada (EBA o Teleférico)” (p. 13), “Eliminaremos, (.), el subsidio a los combustibles (.) con compensación directa a los sectores más vulnerables” (p. 17), “proponemos la creación de otro ente (.): independiente: una Agencia de Compras del Estado (.) para evitar la (.) burocracia” (p. 19), “Buscar la igualdad social” (p. 20), “Salud Universal. (.) verdadera cobertura gratuita de atención en salud, especialmente para personas sin seguridad social” (p. 24), “Crearemos un Sistema Nacional de Cuidados con financiamiento suficiente, que (.) redistribuya el trabajo no remunerado” (p. 25), “garantizar una estructura despatriarcalizada e interseccional” (p. 26), “Creación de la entidad nacional de Emprendimiento e Innovación. (.) agencia pública autónoma que articule el ecosistema emprendedor del país” (p. 34), “la gobernanza será público-privada y su financiamiento inicial provendrá de recursos liberados de empresas públicas” (p. 35), “Fortaleceremos las Cooperativas Mineras” (p. 42), “Recuperaremos COMIBOL” (p. 42), “Crearemos una instancia judicial para la Protección Animal” (p. 47), “progresiva integración de la justicia ordinaria y la justicia indígena en un sistema judicial único y coherente” (p. 50), “Crearemos una Comisión Nacional de Auditoría del Gasto Público” (p. 53), “Reestructuraremos las empresas públicas que aún puedan ser sostenibles” (p. 54), “Proponemos un Estado(.) orientado al bienestar de las personas” (p. 64); ii) Programa de la Alianza Libre (Jorge Quiroga Ramírez).- “no somos ni de derecha ni de izquierda” (p. 2), “focalizar el subsidio a los combustibles, manteniéndolo” (p. 11), “Creación de la Superintendencia de Compras” (p. 12), “Creación del hospital de empresas” (p. 14), “Control de monopolios y oligopolios” (p. 25), “Propiedad Popular.- convertir al pueblo boliviano en el dueño de nuestras empresas nacionales” (p. 27), “garantizar el bienestar de toda la población” (p. 45).; iii) Programa de la Alianza Popular (Andrónico Rodríguez).- “Justicia social con redistribución real de la riqueza” (p. 6), “Estado planificador” (p. 7), “Subvenciones más inteligentes” (p. 9), “Orientar la economía al bienestar social” (p. 13), “Nueva Empresa Estatal de Minería y Metalurgia” (p. 16); “Universalizar el acceso efectivo y gratuito a la salud pública de calidad” (p. 22) (en: https://ocdbolivia.org/programas-de-gobierno-elecciones-2025-oficial).
La evidencia indica que los citados programas de Alianza Unidad (Samuel Doria Medina), Alianza Libre (Jorge Quiroga Ramírez) y Alianza Popular (Andrónico Rodríguez) tienen todos de común denominador formal, en diversas proporciones, con añadidos más o menos populistas, la economía de control y el Estado de bienestar; ergo, son todos programas de gobierno de izquierda, neoliberales, de “tercer camino”, de “vía media”, socialdemócratas o neomarxistas.
A mayor abundamiento y de manera análoga a los programas antes descritos, Arce propone que su “Modelo Económico Social Comunitario Productivo” (MESCP) “es esencialmente un modelo redistribuidor del ingreso, donde el Estado tiene la tarea de redistribuir el excedente económico apropiado por este, para impulsar la producción y las condiciones necesarias para esta labor; la industrialización de los recursos naturales, mejorar la distribución del ingreso entre los bolivianos buscando una mayor equidad en el país y cerrando la brecha entre ricos y pobres. (.). 4. (.), todas estas tareas que efectúa el nuevo MESCP tienen como fin eliminar la pobreza y reducir las desigualdades sociales en nuestro país para generar mayor movilidad social y oportunidades entre los miembros de la sociedad, especialmente en los sectores más empobrecidos y excluidos en el viejo modelo neoliberal, y una sociedad más equitativa” (“Un modelo económico justo y exitoso. La economía boliviana, 2006-2019”; 2023). Desorientado, Arce piensa que su MESCP sería espécimen de comunismo/marxismo (extrema izquierda) cuando es ejemplar maquillado del más puro neoliberalismo (centro izquierda).
Por tanto, está categóricamente demostrado que el neoliberalismo es un paradigma de izquierda que describe la obra política/económica/jurídica de la socialdemocracia/neomarxismo contemporáneos.
El autor es abogado constitucionalista y procesalista