El mundo entero espera con mucha fe y esperanza la NAVIDAD por cuanto nos conduce a vivir una época de magia y de ilusiones, pues marca la llegada de un PROFETA que vino a cambiar el mundo con su mensaje y su ejemplo. Si revisamos la historia Bíblica de la humanidad “la Navidad es la celebración cristiana del nacimiento de Jesús en Belén, según narran los evangelios de Mateo y Lucas, con la visita de pastores y Reyes Magos. Su fecha, el 25 de diciembre, fue fijada por la Iglesia en el siglo IV para fusionarse con antiguas fiestas paganas romanas como las Saturnales y Sol Invictus (nacimiento del sol) durante el solsticio de invierno, consolidando la celebración de Cristo como la luz del mundo. Con los siglos, evolucionó de un evento religioso a una festividad global de regalos, unión familiar y tradiciones como el árbol y Santa Claus, manteniendo el espíritu de amor y de compartir.” (Google IA)
Para los bolivianos la historia se repite por cuanto en nuestras raíces religiosas la Navidad es una de las más importantes fiestas para las familias, porque está acompañada de buenos deseos para todos, al extremo que la entendemos como la festividad del renacer, así como renace cada año ese Jesús que adorna nuestros pesebres y sobre todo hace latir los corazones con la esperanza de días mejores. Para los bolivianos esta Navidad 2025 significó un renacer. También significó un reencuentro, porque sentimos la grandeza del estar juntos, de compartir con nuestros seres queridos, con nuestros hermanos en cristo y con otros, deseándonos felicidades, dándonos un abrazo sincero o enviándonos un mensaje de paz, amor y felicidad. Para los bolivianos esta Navidad 2025 fue de reencuentro con un nuevo camino lleno de luz, de una visión amplia, sin sentirnos oprimidos, prisioneros o distanciados, al fin libres de pensamiento, acción y decisión.
Quienes afirmamos que todas las personas somos artífices de nuestro propio destino, hemos vivido la NAVIDAD recordando que en días pasados se celebró en un país al otro extremo del mundo “el día de la reconciliación” que surge como “un día festivo nacional creado en 1995 para fomentar la unidad, la sanación y la armonía tras el fin del apartheid, uniendo a los sudafricanos de diferentes etnias y reconociendo tanto los logros históricos como los desafíos pendientes en la construcción de una nación cohesionada.” (Google IA). Los bolivianos estamos inmersos en esta gran idea “la reconciliación” porque juntos seremos capaces de construir la Nueva Bolivia, la que queremos para vivir en condiciones de unidad, la que queremos dejar a nuestros hijos y nietos con seguridad, con visión de futuro, con proyección y con una condición de dignidad sostenida por sobre todas las cosas, como personas y como bolivianos sin distinción ni discriminación y con la capacidad de hacer de este hermoso y rico país un lugar de esperanza, de confianza, de oportunidades y de libertad.
Vivamos nuestra realidad y mostremos como estamos avanzando en ese difícil y duro camino, el de la reconciliación. Ya iniciamos la travesía que hace de cada día, uno nuevo y a su vez un compromiso, donde se unen paso a paso más aportantes, más constructores, más bolivianos que solidificarán las bases de la nueva construcción, del nuevo país, de la nueva sociedad, de la Nueva Bolivia.
Para avanzar, el nuevo gobierno tomó la decisión de promulgar el D.S. 5503 ante la necesidad de declarar Situación de Emergencia Nacional para reducir el riesgo país, recuperar la estabilidad económica, brindar las condiciones para una convivencia pacífica, dar igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional y otras razones necesarias para proyectar condiciones de convivencia, preservando la integridad del país y de toda su población. Visibilizamos que con estos y otros propósitos, priorizó el eliminar la subvención en el precio de los carburantes, consciente del efecto que esto generaría en la economía en general y a su vez en el futuro del país.
A no dudarlo, la medida ocasionó diversas reacciones. Unos aprobaron la decisión, otros la cuestionaron, muchos buscaron justificar su enojo, algunos levantaron el nombre del pueblo del que se habían aprovechado durante 20 años, varios políticos quisieron dar lecciones olvidando que ellos provocaron la debacle en el Estado Plurinacional, los transportistas ¿cuándo no?, ya tuvieron un incremento y ahora quieren aprovechar del rio revuelto olvidando lo privilegiados que fueron y las prebendas que beneficiaron a sus dirigentes y los cooperativistas mineros que no pagaron un peso de impuestos en este largo período, beneficiándose de colas y desmontes de sitios llenos de restos de recursos naturales y los sueldos de ejecutivos que recibían por su afiliación a la supuesta central obrera. Todos estos fueron la vergüenza privilegiada de los trabajadores en una actitud que contribuyó a dejar quebrada y en los últimos sitios de todas las estadísticas en las que internacionalmente se calificó a Bolivia. Esperemos que ahora rindan cuentas.
Pero el país, el Estado Plurinacional somos todos, no solo ante la Ley sino ante todo y ante todos, por ello los ciudadanos de a píe despreciaron a los mineros que marchaban por el centro de la ciudad de La Paz, por eso la gente que viajaba reclamó a los bloqueadores y una banda de jóvenes escolares al son de las sagradas notas del Himno Nacional despejaron el camino, abrieron un puente, generaron una tregua y nos dieron una lección que permitió a los transeúntes continuar hacia sus destinos. Todos rechazamos la actitud de los transportistas y confiemos que la gente no los obligue a ponerse de rodillas. Es que ya estamos en otro país, en otra Bolivia, en otra coyuntura y en otro sacrificio para volver, y ser muchos, y ser grandes, y salir del subdesarrollo transformando nuestra historia y sentando las bases para nuestro futuro.
La decisión del nuevo gobierno no es única, tiene muchos componentes que deben entrar y estar vigentes unos y ser reglamentados otros, ellos apuntan a constituir una diferente base de relacionamiento entre todos y para todos, su implementación nos incluye y debemos coadyuvar a que sea efectiva y renazca nuestra fortaleza, aportemos a un reencuentro y busquemos la reconciliación; sin embargo, hemos visto las últimas semanas que permanecen algunos desubicados respecto de lo que buscamos todos en la Nueva Bolivia. Es cierto que el incremento de precios ha sido una primera reacción y que se irán ajustando, sabemos que la especulación no para y que las presiones afectan principalmente a las personas de escasos recursos, confiemos que la conciencia volverá a primar y así como ya actuaron algunos sectores, lo harán los otros para sumar, contribuir, compartir y apoyar, porque las familias y las personas, las empresas y los trabajadores, los funcionarios y los beneficiarios de servicios, los gremialistas y los compradores, los párrocos y los laicos, los militares, los policías y los ciudadanos, las autoridades de los distintos poderes del Estado y toda la población hemos incursionado en el GRAN PROCESO y la llegada del SALVADOR JESÚS nos traerá las bendiciones necesarias para que esta sea la NAVIDAD EN LA BOLIVIA DE LA RECONCILIACIÓN.
El autor es administrador de empresas, Profesor Emérito y Director del IICCA - UMSA