Opinión

12 de marzo de 2018 09:12

Cristo sangrante de Cochabamba


El 9 de marzo de 2018 se ha cumplido el 23° aniversario de la primera lacrimación de la imagen del Cristo, conservada en la capilla de la casa de la familia Arébalo-Urquidi en la calle Belzú en Cochabamba, a poca distancia de la Parroquia de San Pedro, cerca del cerro de San Pedro bajo la majestuosa imagen del Cristo de la Concordia.

La imagen del Cristo fue adquirida en marzo de 1995 por la Sra. Silvia Arébalo, entonces azafata aérea del LAB, que se encontraba en un proceso de conversión espiritual. Ella quiso tener en su casa un pequeño oratorio y buscaba una imagen de la Virgen. Entró en una tienda de objetos religiosos del Sr. Borda, quien le mostró una imagen del busto de Jesús coronado de espinas, mirando al cielo buscando la ayuda de Dios Padre. La Sra. Silvia se sintió muy atraída por la imagen y la compró a un precio módico. Montó un pequeño oratorio en la casa donde vivía con su madre, la Sra. Emma Urquidi, Legionaria de María. Allí pusieron la imagen del Cristo.

Sin embargo a las pocas horas se sorprendieron al ver gotas como de agua en la cara del Cristo. Limpiaron la imagen, pero poco después vieron de nuevo lágrimas que salían de los ojos del Cristo. Llamaron a sus parientes que divulgaron la noticia entre sus amistades que acudieron a ver el fenómeno. Todavía fue mayor el impacto cuando, casi un mes más tarde, el 2 de abril, aparecieron en la cara del Cristo efusiones como de sangre. Los medios locales de radio y televisión transmitieron informes, causando una gran conmoción en la población.

El Dr. Ricardo Castañón, psicólogo clínico en La Paz, que estaba en proceso de conversión espiritual, golpeado por la noticia, viajó a Cochabamba y fue a ver a la imagen. Al cabo de varios días fue testigo de una efusión de sangre del ojo izquierdo del Cristo. Tomó muestras en varios tubitos y las llevó a examinar a un laboratorio de La Paz y a otro en Cochabamba. Ambos laboratorios identificaron la existencia de hemoglobina, proteína fundamental de la sangre, aunque no pudieron establecer si era humana o animal.

Impactado por el resultado sorprendente, el Dr. Castañón llevó personalmente las muestras al laboratorio Gen-TEST de New Orleans en Estados Unidos, donde se hicieron los análisis con el resultado de ser sangre humana por contener cadenas de genes humanos. La muestra fue también llevada por el Sr. Ron Tesoriero, australiano, a un laboratorio en su país, sonde se confirmó la existencia de ADN y de genes humanos.

Avisado del hecho, Mons. René Fernández, Arzobispo de Cochabamba pidió al Dr. Castañón continuar con las investigaciones y, además, el 29 de septiembre de 1995 nombró una Comisión Teológica con varios sacerdotes, incluida mi persona, quienes realizamos un informe teológico positivo sobre el carácter milagroso de las efusiones del Cristo. La Comisión Teológica entregó el estudio el 29 de junio de 1997. Ese mismo día Mons. René emitió un Decreto asumiendo las conclusiones y recomendaciones pastorales del Informe. Declaró la sagrada imagen como “signo de Dios”, declarándola “preciosa” para que fuese conservada con respeto y veneración, nombrando “Guardianas” a la Sra. Silvia y a su madre la Sra. Emma.

El Arzobispo autorizó la celebración de una misa mensual y también instruyó que cada primer viernes de mes la imagen fuese llevada a la parroquia de san Pedro para una veneración más amplia. Al mismo tiempo exhortaba a los fieles a venerar a Cristo Jesús que contribuiría al crecimiento de la fe y traería bendiciones a Bolivia...

Posteriormente la imagen del Cristo ha tenido muchas efusiones de lágrimas y sangre, que han sido registradas y documentadas. Más recientemente se han producido efusiones de sangre en otra imagen de la Virgen María en la misma capilla. En el año 2015 falleció el párroco de la Parroquia de San Pedro, P. Alberto Del Vecchio, OFM, gran devoto del Cristo. También Mons. Tito Solari, sucesor de Mons. René y actualmente emérito, participa activamente en los aniversarios anuales de las efusiones lágrimas y de sangre.

La imagen ha adquirido una gran difusión no sólo en Cochabamba sino también en toda Bolivia y en otros países, gracias en gran parte a los libros y a las conferencias del Dr. Ricardo Castañón. En 2015 el sacerdote y profesor polaco, Wojciech Btaszczyk, conocido como P. Adalberto, publicó un valioso estudio “El Cristo de las Lágrimas. Análisis teológico-crítico” sobre este acontecimiento en Cochabamba y en otros países, aceptando su carácter sobrenatural.

Todos estos fenómenos extraordinarios, inexplicables por la ciencia, nos ayudan a comprender con mayor profundidad el misterio de la redención, culminado con la muerte de Jesús en la cruz. La imagen del Cristo que sigue sufriendo nos invita a unirnos a Él con oraciones y sacrificios para hacer frente al poder del maligno que continúa pervirtiendo los corazones humanos. De esta manera completamos en nuestra carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo (Col 1, 26), uniéndonos a su pasión, también con la Virgen María, los mártires y otros muchos cristianos, colaborando así en la obra de la Redención.

Miguel Manzanera, S.J.