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Opinión

23 de noviembre de 2016 17:16

"MISERICORDIOSOS COMO EL PADRE"


Resumimos el Mensaje al Pueblo de Dios de los Obispos de Bolivia, reunidos en la 102ª Asamblea de la Conferencia Episcopal en Cochabamba, han dirigido el 14 de diciembre de 2016. Al culminar el Año Jubilar de la Misericordia, los Obispos testimonian que muchísimos hermanos han experimentado el rostro misericordioso del Padre a través de la Eucaristía, el Sacramento de la Reconciliación, las peregrinaciones y las obras de misericordia, corporales y espirituales. Han releído el Evangelio en clave de Misericordia, conociendo mejor a Dios que manifiesta su amor y su perdón en Cristo Jesús.

Los Obispos en su reunión han tratado el tema “Evangelio y pastoral de la familia”. Agradecen a tantas familias que viven con fidelidad su compromiso con un verdadero testimonio de amor a sus hijos y colaboran con su precioso tiempo a la comunidad eclesial. Invitan a las familias a vivir, desde la misericordia, los valores fundamentales humanos y cristianos y a descubrir la alegría del amor auténtico, tal como ha propuesto el Papa en la exhortación apostólica “Alegría del amor”: “El anuncio cristiano relativo a la familia es verdaderamente una Buena Noticia”.

Al mismo tiempo los Obispos muestran su preocupación por la realidad de la Familia, frecuentemente amenazada por factores negativos: violencia, abandono, desintegración y pobreza tanto espiritual como material. Agradecen a las autoridades y al pueblo de Bolivia que han facilitado a muchas familias proyectos de vivienda y servicios básicos. Piden para que la misericordia se haga visible y resplandeciente en la defensa de la familia y de la vida humana en todas sus etapas desde la concepción hasta la muerte natural.

Rechazan la recientemente promulgada Ley de Identidad de Género, que responde a una ideología que atenta contra la familia y contra la naturaleza del ser humano, creados varón y mujer a imagen y semejanza de Dios (Cfr. Gn 1,27). Como Pastores de la Iglesia Católica en Bolivia piden apoyo de todos los fieles para la pastoral de la Familia y solicitan un compromiso en estas áreas: Fortalecer la Pastoral Familiar, formando a los agentes de pastoral. Proponer a los novios en la preparación prematrimonial la belleza del Sacramento del Matrimonio como realización del proyecto del Creador y participación en el Misterio Pascual.

 “Alentar a todos para ser signos de misericordia y cercanía allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo” y acoger a los divorciados y a los abandonados siguiendo la lógica de la misericordia pastoral (Cfr. Amoris Laetitia 5 y 242). Acompañar a las familias en situaciones de fragilidad, consolidando equipos de apoyo para el proceso abreviado de los decretos de nulidad matrimonial, según las instrucciones del Papa. Convocar una “Semana Nacional de la Familia” a celebrarse cada año en la Tercera Semana de Adviento.

Además, los Obispos denuncian algunos factores negativos en la sociedad: “el discurso ideologizado y la política de confrontación que vivimos, manifestándose en permanentes conflictos y bloqueos y además en la descalificación y persecución de cualquier voz contraria al oficialismo”. Todo ello genera división en la sociedad, angustia entre los discapacitados, muerte en el conflicto minero y luto en el pueblo entero. 

Por eso lamentan que algunos cristianos en vez de testimoniar el Evangelio de la misericordia agudizan el dolor de muchas personas. “La política debe ser un ejercicio al servicio del bien común, de unidad en la diversidad, de capacidad de diálogo y entendimiento, de la práctica de concertar y no de enfrentar. Necesitamos vivir principios y valores fundamentales para el cuidado de la sociedad”. 

Hay que actuar con misericordia en base a la verdad y al respeto, especialmente “a favor de los más vulnerables y descartados: privados de libertad, discapacitados, enfermos, y personas en situación de pobreza extrema”. Como opuestos a la sacralidad de la vida se rechazan “los feminicidios, los linchamientos, la trata y el tráfico de personas, los abortos provocados, y todas las formas de violencia persistentes en la sociedad”. 

Se debe “vivir la misericordia en la práctica de la justicia, a veces instrumentalizada por intereses políticos y por la corrupción”. El uso de la prisión preventiva sin sentencia judicial y por largo tiempo, vulnera el derecho a la presunción de inocencia, ocasionando condiciones inhumanas en las cárceles. Se unen al clamor histórico del Pueblo Boliviano por una Justicia confiable, ágil e imparcial.

Los Obispos se preocupan por los estragos ocasionados por el calentamiento global y por la sequía. Llaman a un cuidado más efectivo de la casa común, evitando toda forma de contaminación. Al mismo tiempo elevan rogativas para que Dios misericordioso permita al pueblo gozar del agua, don y fuente de vida.

Finalmente los Obispos celebran con el Papa Francisco la clausura del Jubileo Extraordinario de la Misericordia. El compromiso de ser “Misericordiosos como el Padre” debe expresarse permanentemente en la actitud y la acción de los discípulos misioneros de Cristo. “Todos necesitamos experimentar la misericordia y todos somos llamados a vivir la misericordia. ‘No tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos’” (Lc 5,31). Al inicio del tiempo de Adviento piden “que María, Madre de la Misericordia, nos señale el camino para reflejar en nosotros, en nuestra Iglesia y en el pueblo entero, el Rostro Misericordioso del Padre, revelado en el Verbo Encarnado que nace en Belén\\\\\\\".

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