Opinión

13 de agosto de 2019 17:49

Las tiendas políticas


No se equivoca si piensa en una tienda del comercio cuando lee el título de la columna, partiendo de la idea de que dentro de los determinantes para que las personas voten por alguien ya dejó de ser hace tiempo el tema ideológico izquierda-derecha, o que las personas no votan necesariamente a partir de la clase social a la que pertenecen; cobra relevancia entonces la noción de que nosotros los electores asistimos a las elecciones como cuando vamos a un mercado a comprar algo.

Si luego pensamos en la política como un gran mercado, imaginémonos que vamos a este para adquirir alguna mercancía que es la que necesitamos, pensemos que cada partido tiene una tienda en la que ofertan diferentes tipos de productos, luego pero lo que me pregunto es si lo que ofrecen las tiendas de los partidos tiene relación con aquello que queremos comprar.

Una aproximación para ver los productos que buscamos se puede encontrar en los estudios en los que se pregunta a las personas cuáles son los principales problemas que identificamos, en estos se hallan temas de seguridad ciudadana, corrupción, salud, y educación por ejemplo.

Ahora con la billetera en mano que se traduce en la papeleta electoral para apoyar a alguien, veamos si los partidos tienen la tienda surtida de estos productos que son los que los bolivianos estamos buscando.

Observemos primero lo que los candidatos nos dicen, como el que se acerca a la tienda y el encargado nos cuenta, lo primero que encontraremos serán cruces verbales sobre que el de la otra tienda es más corrupto, es decir, no tienen producto en concreto para vendernos pero si pueden hablar y mucho de lo malos que son su competencia.

Luego, si les preguntamos sobre productos de seguridad ciudadana, nos muestran su catálogo de equipos modernos como unas cámaras pequeñas que entran en la camisa de los policías para que estos sean monitorizados todo el tiempo o que tendrán cero tolerancia con los actos de injusticia de los operadores de la cadena de justicia (policía, jueces, fiscales), pero no hay un producto que sirva para garantizar la mejora de calidad de vida de estos operadores para que se garantice una mejor calidad de vida de estos y de paso que eso repercuta en que seguir esa carrera de operador de la cadena de justicia sea un acto meritorio y respetado por la sociedad.

En salud y educación, las tiendas nos ofrecen productos similares con algunas prestaciones que uno pone más que otro. Aquí el “made in” parece ser lo más importante, pero en todo caso al final de cuentas el sello principal no es cambiar radicalmente de producto, sino ver uno que tengan alguna característica distintiva más inclinada a lo moderno por moda que por tratar un tema de fondo.

En todo caso, estamos frente a una puesta en escena teatral en la que los candidatos han decidido invertir más en su vestuario y en el gesto acusador de su contrincante que en declamar intervenciones que capten nuestra atención sobre un futuro ideal y con alternativa a la distopía que vivimos.

Marcelo Arequipa Azurduy es politólogo y docente universitario

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