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3 de agosto de 2020 14:10

Iniciamos el mes de la Pachamama y aún la Pachamama sigue en llamas

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El primero de agosto de cada año se celebra el día de la Pachamama, un festejo que se da entre los pueblos originarios de América Latina para rendir tributo a la Madre Tierra. Frente a los incendios forestales que siguen azotando a Bolivia deberíamos reflexionar sobre el daño que le hemos hecho al medio ambiente.

Si la tierra es nuestra madre, nuestra vida y nuestra libertad como muchos y muchas mencionan de manera idílica por qué hasta la fecha no se han tomado acciones para combatir las causas que generaron los incendios forestales. A principios de este año se señalaba que podría generarse nuevos incendios en áreas protegidas, solo entre enero y mayo el Sistema de Información y Monitoreo de Bosques había registrado 25.274 focos de calor más del 78% que en la gestión 2019. Asimismo, entre el 8 y el 15 de marzo Global Forest Watch registró 673 alertas de incendio a nivel nacional, solo en el Área Protegida Nacional Otuquis, en el mes de marzo, ya se había registrado un incendio que arrasó con 5.000 hectáreas.

Si realmente la Pachamama es merecedora de tanto valor como muchos y muchas pregonan y no solo es un discurso sin acción deberíamos estar totalmente consternados frente a la posibilidad de otro desastre ambiental. Así como deberíamos estar planificando acciones que eviten que miles de hectáreas de bosques y áreas protegidas junto con los seres que habitan en estas queden calcinados por los incendios. El panorama es alarmante, en la última semana entre el 20 y 26 de julio según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras se han registrado 6.339 focos de calor siendo los más afectados los departamentos de Beni, Tarija, Cochabamba y Santa Cruz. Si bien es necesario destacar que un foco de calor no necesariamente significa un incendio, nos da un indicio de que existen anomalías térmicas ya que un foco de calor se refiere a zonas en las que se registran temperaturas más elevadas que su alrededor.

El panorama parece desolador cuando comprendemos que áreas protegidas por instituciones estatales como el SERNAP y el Ministerio de Medio Ambiente y Agua se están quemando. Entre el 20 y el 26 de julio según la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras se han registrado incendios de magnitud en el Área Protegida Departamental Kenneth Lee, Área Protegida “Río Grande-Valles Cruceños”, Área Protegida Nacional San Matías, Área Protegida Nacional Otuquis, así como se han registrado incendios en el municipio de Sacaba-Colomi.

A la fecha, la situación más grave se centra en el Área Protegida Nacional Otuquis, reservorio de agua dulce y fauna como el jaguar, el puma y el lobo de río, animales que se encuentran en peligro de extinción. Hasta el 28 de julio la Ministra de Medio Ambiente y Agua reportaba la afectación de 25.000 hectáreas. Sin embargo, el 31 de julio, la Fundación Solón informaba que según datos de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras se quemaron 60 mil hectáreas. Al respecto, hay que recordar que aún no se ha logrado apagar todos los focos de incendio. Hasta ahora según los entes estatales se ha logrado controlar el 85% de los incendios registrados.

Las áreas protegidas Otuquis y San Matías sigue en llamas y a pesar de todas las advertencias, que pronosticaban otro ecocidio tiempo atrás, los incendios forestales han continuado. A la fecha la situación es precaria, enfrentamos una crisis sanitaria producto de la pandemia de covid-19. La exposición al humo de los incendios forestales puede aumentar las probabilidades de infecciones respiratorias, así como alterar el sistema inmunitario. A más de una semana de incendios no solo se esta atentando contra la flora, la fauna sino contra las comunidades indígenas circundantes a las zonas de incendio. El panorama parece no haber cambiado mucho, ya que siguen vigentes las denominadas normas incendiarias del 2019 como el Decreto Supremo 3973, la ley 1171 y el Decreto Supremo 3874. Así como, el descuido estatal aún persiste, por ejemplo, se denunció que no hubo atención a los incendios forestales durante dos días en Otuquis. Si bien, se están disponiendo recursos y estableciendo planes de prevención por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Agua las acciones son tardías porque a la fecha la flora y la fauna se sigue calcinando por las llamas del fuego.

Lorena Choque Flores es politóloga y maestranda en Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Academia Diplomática Plurinacional de Bolivia. 

Twitter: @LorenaWendyCh

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