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Opinión

La Paz llora de angustia

5 de Junio, 2026
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La ciudad capital política y sede de Gobierno desde la revolución federal de 1899; hoy,

LA PAZ LLORA DE ANGUSTIA. Por cómo ha sido destruida en su esencia más profunda, en su representatividad, en su solidaridad, en su igualdad de todas las personas que hoy se diferencian y se discriminan, en sus barrios, plazas y calles convertidas en mercados, en su centro histórico destruido por las edificaciones del poder y las manos de los manifestantes que lo saquean cada vez que pueden, en sus laderas donde la gente humilde se desespera por hacerse alcanzar los pocos centavos que le quedan para comprar comida y pedir al cielo no enfermarse porque estaría cerca de concluir su vida como les aconteció a un niño, una joven, dos mujeres, dos turistas, a un conductor de la tercera edad y a cuantos otros más como al joven que mataron los bloqueadores que hoy nos tienes prisioneros. 

Pensé que hablar con la gente me daría la claridad que se necesita para analizar con objetividad lo que acontece en nuestras calles y como percibe los avatares por los que atraviesa nuestra ciudad y el país desde diferentes perspectivas. Pregunte como debería entender tanto daño, tanta angurria y tanta catástrofe sin importar quienes serán los más afectados. Y los más afectados somos “el pueblo” al que dicen representar, los “del pueblo enfermo” como nos calificó Arguedas o los del pueblo revolucionario que gesto una nueva realidad en las calles el 9 de abril de 1952 o los del pueblo de El Alto que afirman rotundamente “siempre de pie nunca de rodillas”. 

Con los que hablé en distintas calles y en distintos barrios de esta ínclita ciudad del Illimani, sienten una tan grande amargura y frustración al extremo que no tienen muchas palabras para explicar su verdadero sentir; sin embargo, pude deducir como calificar su situación, su impotencia, su paralización, ratificando que “EL PUEBLO DE LA PAZ LLORA DE ANGUSTIA”.

Todo lo vivido en estas semanas se convierte en una dramática crisis, duelo, incertidumbre y desazón porque la escases de productos, el incremento de los precios, la falta de transporte, la ausencia de carburantes, la presencia de ladrones y especuladores volvieron a mellar la dignidad de los paceños y de los alteños, influyendo en el sufrimiento de los más humildes, de los pobres, de los universitarios, de los estudiantes, de las familias y como consecuencia de todo el pueblo boliviano, de todos los que aún creemos en este país y que tenemos la esperanza de días mejores sin tener que seguir soportando tanto desastre en una tierra tan vapuleado y a su vez tan maravillosa y prometedora.

Lo que afirmamos nos estremece cuando conocemos el “Estudio de la Fundación Jubileo sobre la pobreza en nuestro país que señala que la pobreza moderada alcanza al 47% de la población, mientras que la pobreza extrema marca un 19% y alerto que la clase media es la más afectada porque el aumento en el precio de alimentos, la pérdida de empleo, una enfermedad o una crisis pone en riesgo la estabilidad económica y puede caer en situación de pobreza…….Un bloqueo prolongado constituye, precisamente, ese tipo de shock combinado: encarece la canasta básica, interrumpe ingresos y suspende la actividad de millones de personas.” Manifestó su director Juan Carlos Núñez” (ANF 3 de junio de 2026). Que desazón, que amargura, que tristeza, por eso Bolivia llora de angustia, porque además esta adormecida.

Daria la impresión que vivimos en “la pandemia del no me importa”, ya que no somos capaces de salir a las calles y luchar por nuestros derechos y por el mal trato que recibimos de las autoridades que nos gobiernan desde todos los niveles públicos; pero el mal es más grave aún, porque no tenemos institucionalidad y las organizaciones que en su momento fueron representativas hoy son un conjunto de gente que ha aceptado lo que venga y no tiene una visión de futuro para apostar y contribuir al departamento de La Paz, y una prueba clara de ello es la ausencia de un Alcalde caído del cielo y un Gobernador llegado de la frontera que no dieron señales de su rol como autoridades de la ciudad y del departamento, seguramente porque su legitimidad y representatividad está en duda o porque son cómplices de los que nos asfixian. No olvidemos que basta de seguir aceptando que La Paz no puede quedar como una simple sede de gobierno y no nos pueden quitar el ser el tercer centro geográfico exportador y por tanto debemos volver a constituirnos en el eje del crecimiento y desarrollo de la NUEVA BOLIVIA que todos necesitamos.

Pero veamos quienes son los que conducen a los bloqueadores. Unos son dirigentes de la COB pagados sin trabajar que reciben miles de bolivianos de aportes de los trabajadores, sueldos excesivos, vehículos, hotel y otros beneficios. Los otros son dirigentes de la CSUTCB organización sindical y social del área rural y Federación Tupac Katari de La Paz financiados por el estado de quienes no sabemos sus demandas y que piden la renuncia del Presidente, todos en los bloqueos liderados y financiados a escondidas por los traidores de la izquierda del siglo XXI. 

Todos ellos se muestran miserables en sus valores, en sus principios, en su moral, en su representación política, en sus organizaciones públicas, en su falta de respeto a las vidas humanas, al empleo, a la alimentación, a la transitabilidad y al dialogo. Por todo ello, solo queda un camino, el imponer orden, el desbloquear las carreteras, como ya aconteció en Rio Abajo y así devolver el aprovisionamiento de alimentos a la población y salvar vidas de tantos enfermos y personas en riesgo, que no eligieron la incapacidad para gobernar, sino que votaron por la esperanza de días mejores.  

  

Recuerdo que Horts Grebe en un artículo de mayo de 2023 para La Razón, argumentaba “que la "pluricrisis" social y económica que atraviesa el país no se resolverá por inercia, sino a través de reformas estructurales profundas. El análisis sostiene que la gestión tradicional de conflictos es insuficiente para abordar la actual coyuntura compleja” …. “La crisis no es un destino, pero podría convertirse en tal si es que no se adoptan nuevos modos de gestión de las políticas públicas en general y de las reformas institucionales pendientes en particular.” (Hemeroteca La Razón). Era una premonición que los actuales gobernantes nunca leyeron o si lo hicieron tu tuvieron el tino para entenderla.

 

Concluyo citando uno de los mensajes del Papa Franciscos que decía: “No te canses, no te rindas, aunque el camino parezca largo. Aunque el corazón se sienta cansado, sigue adelante. No estás solo. Dios camina contigo, incluso cuando todo parece en silencio. Él te ama con un amor que no cambia, que no se apaga, que no abandona, levántate. Siempre hay una nueva oportunidad. Lo importante no es no caer. Si no volver a ponerse de pie con humildad y dejar que Dios te abrace. Él nunca se cansa de esperarte. Él no te mira con reproche, sino con ternura. No tengas miedo de confiar, no tengas miedo de volver, no tengas miedo de amar el corazón que se abre a Dios encuentra paz, encuentra sentido, encuentra luz incluso en medio de la noche. Que tu vida sea reflejo de esperanza, que tu fe, aunque pequeña sea semilla de algo grande, Dios cree en ti y eso basta para volver a empezar.”

Al mirar que LA PAZ LLORA DE ANGUSTIA, nos haga reflexionar sobre lo que precisamos los bolivianos y que de una vez por todas forjemos un nuevo pacto político y social si es necesario con nuestra presencia en las calles, donde converjamos todos, los de las ciudades, los del campo, los pobladores de a pie, los que tienen más, los pobres, los sencillos, los humildes, los empresarios, los emprendedores, los comerciantes, los profesionales, los estudiantes, los clérigos, los laicos y las amas de casa. Todos, incluso los que se sientan marginados, para hacer de la tierra de nuestros antepasados la NACIÓN QUE ANELAMOS para nuestras futuras generaciones.   

El autor es administrador de empresas, director IICCA y Docente Emérito UMSA

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