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Opinión

La Paz, ciudad sitiada y bombardeada

10 de Junio, 2025
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Muchos ciudadanos que votamos en la última elección por el Alcalde de La Paz, debemos estar arrepentidos pues en estos años de pasividad nos volvimos a encontrar con la inoperancia y la mala gestión municipal del Negrito y su sequito. Cuando tuvimos que elegir entre un representante del oficialismo y un ex ministro que había puesto la cara para justificar errores de un gobierno de transición apoyado por Unidad Nacional y su principal dirigente y empresario, asumimos que no había mucho que pensar y que este voto seria la demostración de nuestra protesta pasiva contra el gobierno corrupto y contra el fraude en las elecciones del 2019. 

Sin ninguna sorpresa, encontramos entre los nuevos Concejales a personas conocidas del equipo del anterior alcalde y a otros cuestionados por sus actuación en la vida ciudadana, aunque también encontramos gente que parecía inclinarse hacia una proyección en beneficio de la ciudad sede del Gobierno que por esta particularidad, es la más vapuleada de todas las capitales departamentales. Nada funcionó como parecía, y nos dejamos confundir una vez más, supongo porque estamos acostumbrados a soportar todo lo peor y como ciudadanos no tenemos el coraje de salir a las calles y revelarnos contra la tan marcada ineficiencia que apreciamos en el Gobierno Central, en el Gobierno Departamental y en el Gobierno Municipal. Debemos entonces preguntarnos. ¿Hasta cuándo seguiremos soportando el destierro en el seno mismo de nuestra ciudad? Es una pregunta que nos hacemos constantemente para justificar la pasividad ciudadana y seguimos esperando que aparezca un grupo de jóvenes valientes como en Santa Cruz (las juventudes cruceñistas) o autoridades competentes que se revelen y cambien nuestra historia; es decir, hasta que haya una “nueva revolución de conciencia, ciudadanía y patriotismo”     

Queda muy claro que la nueva revolución no será con armas de fuego como relata nuestra historia pasada, será basada en datos, en información, en comunicación en redes sociales y principalmente en la conciencia de cada ciudadano, porque hemos llegado hasta el cansancio de saber que constantemente se viola la norma, se cobra lo indebido, se defienden las irregularidades y se quiere seguir cobrando impuestos que no se ven traducidos en beneficios para los paceños. Vemos que en distintos barrios se han maquillado las plazas, después de destruirlas para volverlas a reconstruir. Sin duda se ven mejor, pero no resuelven los problemas reales de las personas, de la comodidad, de la belleza y del libre tránsito. 

En otra faceta, están muchos nuevos edificios con más pisos que los previstos en la normativa, pero ya se ha hecho costumbre aumentar las plantas, pagar las multas y no sabemos que otros conceptos y continuar perjudicando la calidad de las edificaciones y de los barrios. Lo más lamentable es que no se conoce un plan de desarrollo urbano o de salvataje, que incluya el crecimiento de edificaciones y consecuentemente de servicios básicos y alcantarillados, conexiones de agua, luz y gas, aceras y calles asfaltadas, parques y áreas verdes. Por ello nuestra ciudad está colapsando como si no conocieran los funcionarios municipales de la cantidad de ríos y aguas subterráneas que pasan por todos los barrios de la ¡Ho Linda La Paz!. En realidad, el desorden, la desorganización, la ineficiencia y la improvisación son las que caracterizan a la gestión municipal de nuestra ciudad. 

A lo anterior tenemos que incluir el daño que le hace a la Hoyada el estar sitiada. Sitiada por los puestos de venta en todas las calles, por los minibuses que abundan y no respetan normas de tránsito, paradas ni a transeúntes y que para ellos no existen los semáforos, y no distinguen los colores menos aún el rojo. Sitiados por los radiotaxis que cobran a su antojo porque para este sector no existen un municipio que regule sus tarifas. Y finalmente sitiados por los policías urbanos de tránsito (verdes) y del municipio (azules) que se llenan de fondos extras por las trampas que colocan en cualquier lugar de la ciudad, mostrando la falta de coordinación entre dos instituciones, por una parte el municipio incapaz de tener calles con parqueos en toda la ciudad (tiene algunos donde cobran y ponen trampas) y unos motociclistas de la policía que se dedican a poner trampas donde se les antoja y solo abusan a los ciudadanos. 

Finalmente, la ciudad bombardeada. Porque no hay una sola calle que no tenga huecos, baches, promontorios, zanjas, desagües rotos o mal reparados, adoquines mal puestos o hundidos, asfaltos rajados, destruidos o parchados. No estoy exagerando, se salvan la Av. Bilbao Rioja en su carril de Bajada (Kantutani con cemento asfáltico), parcialmente la Av. Arce, la Av. Ballivian de Calacoto de la ocho a la 21, financiada por un empresario de la zona y la 21 de San Miguel a los Pinos. No se verificó la Abdón Saavedra. En síntesis la ciudad esta bombardeada y por eso la gente no paga impuestos al municipio, porque las calles que son transitadas por todos hoy son un destructor de los motorizados que transitan por barrios céntricos, por la zona sur o por las periferias.

Para hacer gestión municipal no solo hay que ganar una elección, sino por el contrario hay que planificar las actividades, fijar las prioridades, prevenir los desastres y el efecto de las lluvias generando las alertas y haciendo un seguimiento de los resultados con frecuencia y cumpliendo los plazos críticos que son abundantes. Lo contrario es la improvisación y en estos casos, se generan mas necesidades, consecuentemente más gastos y habitualmente no se cuenta con los recursos financieros necesarios para atender las emergencias y las principales demandas de la población.

No podemos olvidar que la salud y la educación son parte de las atribuciones de los municipios e independientemente de cumplir normas, plazos y disposiciones del gobierno nacional, la infraestructura, la provisión de medicamentos y otros, son prioritarios y de estos servicios que son imprescindibles, parece haberse olvidado el gobierno municipal, coadyuvando con ello al pesimo nivel de educación al que estamos sometidos y por su ineficiencia y deficiente conducción, se convierten en el mas importante de los cercos y el mas lamentable bombardeo a nuestra ciudad por lo que afirmamos que LA PAZ ESTA SITIADA Y BOMBARDEADA. 

El autor es administrador de empresas y docente Emérito de la Universidad Mayor de San Andrés

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