Opinión

19 de noviembre de 2021 12:41

Camino a la reflexión

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Para nadie es una sorpresa que, a pesar del discurso de reconciliación, Bolivia está a pasos distantes de lograr la tan ansiada paz después de años de polarización. Como si los ciudadanos fuéramos espectadores y actores nos toca ver, cada cierto intervalo de tiempo, un nuevo capítulo en esta historia que parece una telenovela. Una pulseta que no tiene ganador a la vista, y de tenerlo Bolivia no lo es.

El problema estructural, que tanto ciudadanos como políticos compartimos en la mesa de negociación es la falta de reflexión. Hay una incapacidad en cada uno de nosotros de visualizar más allá de nuestro propio sesgo. Hay un egoísmo disfrazado que los dos bandos comparten como máscaras habituales.

Esa necesidad desesperada de tener la razón y ser dueños de la verdad sobre la dicotomía golpe-fraude aleja a los polos en lo que parece ser una diferencia irreconciliable. Y existe un conjunto de diferencias irreconciliables, por la necedad y la falta de reflexión, que no van a dar paso al tan ansiado tiempo de calma.

Nuestros políticos son los primeros en no tener la valentía suficiente para encarar la realidad y los problemas que como país tenemos, pero ¿podemos culparlos?, siendo que ellos son el reflejo de nosotros, los ciudadanos civiles. Nuestros políticos son el resultado de las elecciones que hemos tomado.

Todos tenemos derecho a elegir, pero ¿qué podemos reclamar?, si nosotros mismos no hemos intentado encarar la realidad más allá de la opinión de nuestros círculos cercanos, si no nos hemos dado el espacio para reflexionar, lógicamente no podemos darnos el espacio para solucionar.

Para reconstruir los pedazos dañados de nuestra sociedad tenemos que ceder y ser en demasía valientes. De no ser así, y si persisten el egoísmo y los intereses personales, difícilmente lograremos superar esta ruptura del orden político y social.

Porque el fuego cruzado entre dichos y no dichos alimenta un ánimo de batalla que no se extinguió y más bien aumentó con las últimas elecciones presidenciales. Como si de un campo minado se tratase estamos a la expectativa de quién lanza la siguiente bala.

Puesto que de nada sirven los discursos conciliadores del vicepresidente Choquehuanca si estos se quedan en el romanticismo de su propia palabra, y mucho menos van a resolver algo los discursos de Camacho que a la par de entusiasmar a algunos asusta a muchos otros.

¿Que si es fácil reflexionar? Para nada, mucho menos si esta reflexión tiene que ser un ejercicio de desprendimiento de nuestros intereses personales. Identificar las líneas rojas que se cruzaron y dejar el cinismo de lado es un buen comienzo.

Después de esto, entender que la verdadera solución nunca estará en nuestros políticos, en quienes ‘ostentan’ el poder. El poder, las respuestas y las soluciones, para ponerle fin a este capítulo tan dramático en nuestra historia como país solo está en nosotros.

Kelly Velasco Uribe es estudiante Ciencias Políticas UCB-La Paz

Este espacio de Opinión ha sido creado para promover y dar cabida a jóvenes que comienzan a expresar su pensamiento en Medios de Comunicación.

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