Opinión

22 de octubre de 2018 12:38

La asociación entre YLB y ACI Systems de Alemania: Una historia de posibles devoluciones de favores


Con absoluta sorpresa, nos hemos enterado por los medios de prensa afines al gobierno central de que en días pasados se ha suscrito la minuta para la constitución de una sociedad mixta entre Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) y la empresa alemana ACI Systems, dirigida a industrializar el litio del Salar de Uyuni.

En anteriores artículos me he referido a la forma arbitraria e informal de selección de la empresa para desarrollar la cadena de valor de litio aguas abajo. En esta ocasión, ahondo en el análisis del tema relacionado con las razones por cuales el gobierno nacional habría elegido a una empresa sin capacidad técnica ni financiera para llevar adelante este proyecto.  

Para empezar, todo parece indicar que la firma consultora alemana K-UTEC, contratada por la ex Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE)  para elaborar el diseño final e ingeniería en detalle de la planta industrial de carbonato de litio, habría gestionado la alianza estratégica entre ACI Systems y YLB, con la ayuda de una conocida fundación alemana con oficinas en Bolivia. A este respecto, llama la atención, por ejemplo, que en el acto de suscripción mencionado haya estado presente el ministro de economía de la región alemana de Turingia, el estado de residencia de K-UTEC, y no algún representante del gobierno del estado de Baden-Würtenberg, la región de donde es originaria la firma ACI Systems.

Urge investigar si existieron otras motivaciones para que YLB aceptara a ACI Systems como su socia estratégica a pesar de no contar con la capacidad técnica para desarrollar e implementar un proyecto minero de litio complejo como el del Salar de Uyuni y mucho menos un proyecto de fabricación de material catódico y baterías de litio con tecnología de punta.

Respecto al proyecto minero, y más allá de cualquier consideración de tipo jurídico o ético en relación con la conducta de K-UTEC que requiere un tratamiento específico por las autoridades competentes correspondientes, el plan sería incorporar a la firma de Turingia para que se haga cargo de esta área dentro de la nueva sociedad. Esta idea acaba de ser ratificada por la Deutsche Welle. Se debe recordar que dicha empresa fue contratada en agosto de 2015 por la exGNRE por 10 meses y terminó requiriendo más de 24 para culminar su labor. Como se ha podido saber que K-UTEC no habría cobrado por el tiempo adicional de trabajo que le tomó desarrollar una consultoría basada en un diseño conceptual preliminar muy pobre a cargo de la ex GNRE (hoy YLB), amén de enfrentar enormes dificultades en la obtención de información, se podría pensar que por todo ese esfuerzo extra desplegado por K-UTEC, YLB habría quedado en deuda con la firma consultora alemana. Esto explicaría por qué YLB hubiera tenido que elegir a ACI Systems para desarrollar la cadena de valor del litio del Salar de Uyuni aguas abajo. Cabe aclarar también que el diseño final entregado se encuentra anclado en la utilización de piscinas de evaporación solar no aplicables al Salar de Uyuni dando lugar a la generación de grandes cantidades de salmueras residuales que YLB pretendería entregar a ACI Systems para la producción de hidróxido de magnesio como si esta última fuera capaz de emprender esta tarea.  

Tampoco queda claro qué tecnología se utilizará para producir las entre 35.000 y 40.000 toneladas de hidróxido de litio al año (que la empresa alemana señala en su página web) debido a que ni K-UTEC, una empresa especializada en el tratamiento de diferentes clases de sales enmarcado en el uso de técnicas de producción tradicionales, ni ACI Systems, una compañía dedicada a la fabricación de sistemas de generación de energía solar mediante paneles solares, han mostrado patente alguna para la producción de tal compuesto químico directamente de la salmuera residual de manera eficiente y competitiva.

Esto es por demás importante porque de comprobarse que fuera así, surgiría de inmediato una gran incongruencia en el planteamiento de la empresa alemana en relación con este tema por cuanto sencillamente no sería físicamente posible producir las cantidades (de las que se está hablando) de LiOH de salmueras residuales de una producción de apenas 15.000 toneladas al año de Li2CO3, que constituye la capacidad de producción de la planta de la planta industrial de Li2CO3 que acaba de adjudicarse a la firma china Maison Engineering.  Si bien en el diseño final elaborado por K-UTEC se plantea la posibilidad de agregar la producción de hidróxido de magnesio al conjunto de resultados del proyecto, no se ha podido encontrar en dicho documento nada respecto a la producción de hidróxido de litio a partir de la salmuera residual.

Adicionalmente, se debe exigir una explicación a YLB en torno a su decisión de incorporar a empresas extranjeras en la producción industrial tanto de hidróxido de magnesio como de hidróxido de litio, teniendo en cuenta que en ninguno de los casos se trataría de transformación alguna de materias primas en bienes intermedios o finales diferentes, contraviniendo no solamente el discurso oficialista de que la producción de litio a nivel piloto e industrial sería 100% estatal sino también el parágrafo IV del Artículo 73 de la Ley de Minería y Metalurgia promulgado por el gobierno en 2014.

En suma, estaríamos entonces frente a un proyecto minero improvisado y reñido con las normas sectoriales vigentes con altas probabilidades de fracasar, condenando las aspiraciones del pueblo de Potosí y de Bolivia a una nueva frustración y desesperanza.   

Con relación a la capacidad técnica de ACI Systems para fabricar baterías de iones de litio, se ha mencionado que contaría con una asociación estratégica con la empresa alemana Varta, pero sucede que esta firma no produce baterías para vehículos eléctricos, aunque sí parece gozar de la confianza del gobierno federal alemán que estaría pensando incorporarla en un programa de apoyo financiero a un consorcio industrial para la producción de celdas de baterías en Alemania. El pueblo potosino y boliviano deben saber, sin embargo, que en 2015 Alemania apenas produjo el 0.5% de las baterías de litio del mundo, por lo que no constituye potencia alguna en el campo del almacenamiento avanzado de energía.

Como he manifestado en una anterior contribución, una muestra de la incapacidad de ACI Systems para asumir este desafío vendría dada por el anuncio de YLB de construir una planta de baterías con una capacidad de 8GWh para producir 400.000 baterías de iones de litio para carros eléctricos a ser comercializados en Alemania. Esto significaría producir baterías para carros eléctricos de 20 kWh de capacidad y una autonomía máxima de 150 km que estarían siendo desplazados en este momento del mercado chino, considerado hoy por hoy el foco central de la demanda global de este tipo de medios de transporte. En efecto, entre enero y mayo de 2018, la empresa china BAIC, la mayor  fábrica de vehículos eléctricos de China, habría vendido cerca de 40.000 de estos carros. Sin embargo, debido a los nuevos incentivos impuestos a partir del 12 de junio de este año por las autoridades de la segunda potencia económica mundial, dirigidos a fomentar la adquisición de carros eléctricos con mayor autonomía y baterías de mayor densidad energética, las ventas de estos vehículos habrían caído a 3 unidades en Junio y 500 unidades en julio para subir nuevamente a 3.028 unidades en agosto, una vez que BAIC pudo responder de manera eficaz a dichos cambios de incentivos. Esto confirmaría también la noticia difundida hace unas semanas de que el monstruo automotor chino estaría listo para vender carros eléctricos con mayor autonomía a 150 km y baterías de mayor densidad energética a 140 Wh/kg incluso en Paraguay, desvirtuando de plano el esquema inicial de producción de baterías de iones de litio en Bolivia para su comercialización en Alemania. Pero, mi indagación sobre este tema habría llegado todavía más lejos. Con base en información de ventas de vehículos eléctricos en Alemania, se ha podido determinar que los únicos vehículos eléctricos con baterías de capacidad energética cercana a 20 kWh serían los Smart ForTwo ED y Smart ForFour ED producidos por Daimler que en conjunto habrían alcanzado unas ventas de 4.908 en el período comprendido por enero y agosto de 2018, lo que nos permitiría estimar unas ventas de aproximadamente 7.362 unidades en todo el año, muy por debajo del plan de venta de 400.000 baterías de iones de litio al año para vehículos eléctricos sugerido por YLB y ACI Systems. Por tanto, queda una vez más al descubierto la incapacidad de ACI Systems y YLB para asumir el desafío mayor de la transformación de nuestros recursos minerales más estratégicos. Como hemos visto que ACI Systems no parece contar con mercado ni para una planta de baterías de una capacidad de 8 GWh, lo más probable es que el grueso de la producción de litio (ya sea en forma de carbonato o hidróxido) de Bolivia se exporte a Alemania, para que desde allí, se lo comercialice hacia el resto del mundo. En efecto, si se cumple la promesa de la socia alemana de producir hasta 40.000 toneladas de LiOH al año desde 2022, aún destinando alrededor de 7.000 toneladas de LiOH requeridas por la fábrica de baterías citada anteriormente, quedarían cerca de 33.000 toneladas del compuesto que el propio viceministro de altas energías alternativas en el video incluido en la noticia de la Deutsche Welle mencionada ya se ha apurado a señalar que “se venderían a su competencia” en Alemania, perpetuando la condición de Bolivia como país extractivista primario exportador. 

Con relación a la capacidad financiera de ACI Systems, he informado también que hace sólo 6 años dicha empresa contaba con apenas 62.000 Euros como capital, según datos encontrados por un analista suizo en la Federal Gazzete de Alemania. Esto nos mueve a pensar que la compañía alemana recurrirá a la bolsa o al crédito bancario para solventar su propuesta de invertir alrededor de 1.300 millones de dólares en el proyecto de asociación con YLB. Aquí, debemos preguntarnos por qué Bolivia debería prestarse a un juego bursátil especulativo con sus recursos estratégicos más importantes en beneficio de una empresa extranjera. Es más, existe una enorme confusión en torno a la suerte de todo el proyecto de litio impulsado por el gobierno una vez que se consolide la sociedad mixta entre ACI Systems y YLB. En numerosas ocasiones, YLB ha manifestado que el aporte de capital de la empresa estatal a la sociedad vendría dado por todas las inversiones realizadas en el proyecto, incluyendo las plantas industriales de cloruro de potasio (recién entregada) y Li2CO3 (a construirse), así como las cuatro plantas piloto de carbonato de litio, cloruro de potasio, material catódico y baterías. Para concluir, en todo este contexto cubierto de tanta opacidad e incertidumbre surgen algunos elementos adicionales que nos pueden mover a pensar que la entrega de la industrialización del litio boliviano a ACI Systems podría ser también una especie de devolución de favores por el apoyo que el gobierno de Evo Morales espera recibir de Alemania - a hacerse efectivo cuando su Canciller arribe a Bolivia en visita programada para diciembre de este año - para su complicado proyecto del tren bioceánico que requerirá un financiamiento de $us.14.000 millones para los tramos de Bolivia y Perú que nuestro país tendría que asumir en su totalidad en vista del posible desinterés del Perú en el financiamiento de un proyecto que, luego de conocido el fallo de La Haya, es a todas luces mucho más boliviano que peruano. 

Juan Carlos Zuleta Calderón es analista de la Economía del Litio y Autor Premium de Seeking Alpha desde 2009.

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