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Opinión

6 de abril de 2022 12:25

El MAS se cae a pedazos


En julio del año pasado sostuve con anticipación mediante un artículo de opinión titulado FALSA OPOSICIÓN y difundido en la Agencia de Noticias Fides, que la verdadera oposición, no estaba en ese sector político que hoy en día tenemos y que estaba al interior del propio Movimiento Al Socialismo (MAS). El tiempo me da la razón en esa hipótesis que se confirma hasta la fecha. Y que además desde ese entonces ya tenía preocupado al jefe nacional de dicho partido político, Evo Morales Aima, con vistas a las próximas elecciones nacionales.

También en el mismo afirmé que ya habían tres corrientes ideológicas claramente identificadas, como son el Evismo, el Luchismo y el Choquehuanquismo. Que también se confirma hasta hoy. En lo que sí tal vez me equivoqué fue que había una cuarta corriente por detrás de las señaladas que era el Dockweilerismo, la cual de un tiempo a esta parte se borró del mapa político al interior del masismo.

En la misma columna de opinión, señalé con otros ejemplos de que la verdadera oposición estaba al interior del MAS con los casos de Eva Copa, actual alcaldesa de El Alto; Damián Condori, actual gobernador de Chuquisaca; Ana Lucía Reis, actual alcaldesa de Cobija y Christian Cámara, actual burgomaestre de Trinidad, quienes al nacer del propio MAS a la vida política y luego de desmarcarse del mismo por no ser elegidos por Evo Morales para que candidateen por el oficialismo en las pasadas elecciones subnacionales a excepción de Condori que ya se había desmarcado en 2015, consiguieron resultados que destrozaron los cimientos del partido oficialista a nivel regional.

El MAS al cumplir no hace mucho 27 años de fundación se va cayendo a pedazos, aunque varios de sus dirigentes, legisladores y militantes afirmen lo contrario. A estas alturas de su vida política es difícil que puedan tapar el sol con un dedo. La división al interior del mismo es notoria que hasta incluso se los llega a comparar como los hijos putativos del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) que corrió similar suerte política hace varias décadas atrás.

Si realmente estuvieran unidos, no tendrían la necesidad de hacer un llamado a la unidad en cada discurso emitido. Tremenda contradicción que sale a la luz y que no quiere ser aceptada por la propia gente del MAS. Un ejemplo de esto es que en sus mensajes emitidos por Luis Arce y Evo Morales en el acto de aniversario en Oruro, no se cansaron de pedir unidad a su militancia.

Otras señales de distanciamiento y que las relaciones públicas internas en el MAS no son de las mejores es que, en el festejo de su aniversario de creación realizado en la capital del Pagador, el saludo parco y frio que se dieron entre el jefe nacional masista, Evo Morales y el vicepresidente del país, David Choquehuanca, demuestra que entre ambos no hay una relación amistosa y de hermandad; si bien el saludo entre Evo y el presidente Arce fue más amistoso pero no deja de denotar que hay nomás un cierto alejamiento también entre ellos.

Sin duda que el principal factor de desunión en el MAS, es el propio Morales Aima. Quien además también se constituye en el principal opositor a la gestión gubernamental de Arce y Choquehuanca. Oposición de verdad, no hay en este momento político coyuntural, por ese lado el oficialismo puede estar muy tranquilo.

Sí el presidente Arce fuera más estratega político, podría mover de mejor manera las fichas del ajedrez y enviarlo de embajador a Evo ya sea a Rusia o a cualquier otro país que comulga con el Socialismo del Siglo XXI. Mientras él esté cerca del gobierno nacional será su principal escollo para no hacer una buena gestión pública e incomodar de manera frecuente también en lo político.

Varias son las voces dentro del MAS que ya no comulgan con su jefe nacional - salvo la región del Chapare cochabambino - y que a gritos piden renovación dirigencial con una nueva camada de jóvenes, porque todo tiene su cuarto de hora y su momento. El tiempo de manera envolvente se está encargando de decirle a Evo Morales que ese cuarto de hora, está a la vuelta de su esquina. Es mejor que él deje la política, antes que la política lo deje a él sin pena ni gloria.

Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta es comunicador social

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