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Opinión

Elecciones y una Bolivia dividida

25 de Octubre, 2025
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Cuando esperábamos un sol radiante que alumbre el amanecer en el territorio central de América del Sur, donde un país damnificado por la destrucción que le propiciaron sus gobernantes tenía a su población expectante esperando despertar en la Nueva Bolivia, hoy nuevamente tiene a sus ciudadanos divididos, unos con corazones alegres y otros con corazones amargados por los resultados que conocimos después de la segunda vuelta de las elecciones nacionales. Si elevamos nuestra mirada al cielo, unos sentirán que reciben el baño de los rayos del astro rey y para otros solo se esperará que la luz de la luna ilumine las noches oscuras y que la BOLIVIA DIVIDIDA, vuelva a mostrarse con visión de futuro para todoscon unos que recibieron las bendiciones de Dios Padre y los otros que fueron marginados sin explicarse lo que realmente el Señor del Universo no entendió, que también ellos lo necesitaban.

Esperábamos con mucha preocupación, con paciencia, con esperanza y con fe, esta histórica fecha 19 de octubre de 2025 en la que Bolivia tomaría otro rumbo, otro camino y marcaria el inicio de un nuevo destino para beneficiar a todo un pueblo sufrido y enfermo por el contagio que envolvió a miles de ciudadanos con la enfermedad del beneficio personal a costa de los recursos públicos; es decir del dinero de todos, el dinero del pueblo al que engañaron constantemente y al que lo usaron para su beneficio. Pero no debemos sorprendernos porque hemos constatado que tenemos una Bolivia que creyó, eligió y ganó. Ahora tiene un alto grado de responsabilidad por lo que se haga no solo para ellos, sino por el contrario para todos. Paralelamente, la otra Bolivia que no logro su propósito tiene que reflexionar y meditar que falto, donde estuvo la equivocación y cuáles fueron los mensajes y susurros que no escucharon. En definitiva, ambas deben dar vuelta la página y buscar puntos coincidentes para compartir y contribuir a curar los males del país y conseguir los beneficios que todos estaremos esperando. 

Ante este nuevo amanecer donde los bolivianos preferimos una de las Bolivias, el llamado a la conciencia es un grito a todo pulmón, para que todos asumamos el compromiso de avanzar hacia la Nueva Bolivia, hacia la Bolivia con coraje, con dignidad donde se diluyan paulatinamente las diferencias y los intereses porque de lo contrario volveremos a ese callejón de las dudas sobre las oportunidades, sobre mejores días,  sobre el futuro de los hombres y mujeres diversos que habitamos en todos los sitios y confines de estos 1.099 millones de kilómetros cuadrados de altiplanos, valles, llanos, chacos y comunidades originarias, de esta Bolivia que tiene que volver a ser nuestra esperanza y nuestro gran propósito de vida.   

Este que debería ser el momento de la transformación para devolver la confianza a toda la población que esperaba visualizar un horizonte de largo plazo y se siente una vez más frustrada, es porque no se ve la luz de la esperanza al final del túnel, más por el contario todo lo que parece iluminado para ese grupo de los que eligieron al ganador, difiere para los que no accedieron al primer lugar porque existen nubarrones, porque falto unidad de objetivos futuros que debieron haber sido difundidos explicando la importancia de cambiar Bolivia en lenguaje fácil para su comprensión. Entre tanto, solo una conclusión es evidente, somos dos Bolivias, que desde antes del día de la independencia hacen más de 200 años, nunca pudimos ser una unidad, una república cohesionada con una única visión de futuro y con objetivos comunes; aspectos que necesitamos cambiarlos, porque de lo contrario nunca saldremos del subdesarrollo y se seguirán marcando diferencias de años luz que nos separan de los países vecinos. 

Nuestro país ha estado aislado de la realidad que vive el mundo en sus diferentes latitudes y coyunturas, porque hemos orientado nuestras relaciones a países vinculados a la ideología que ha predominado los últimos 20 años, con un sesgo que no ha dejado beneficios y por el contrario tuvimos que pagar grandes cantidades de dinero por indemnizaciones que nos llegaron de los distintos beneficiarios que creamos por las pésimas decisiones que adoptaron los gobernantes; sin embargo, los efectos económicos internacionales tienen su incidencia sobre determinadas variables en nuestro país, por ello los precios, los procesos inflacionarios, el tipo de cambio, el comercio de importaciones y exportaciones y hasta las transacciones ilegales nos afectan e inciden en las variables de crecimiento, de inflación, de recesión y de desempleo entre las más significativas. Corresponde entonces incorporar estos elementos en la agenda de temas a ser encarados con la celeridad que estos ameriten. 

A quienes les corresponde gobernar tienen entonces un reto muy fuerte en busca de alcanzar los resultados esperados y ahora con un doble esfuerzo para la BOLIVIA DIVIDIDA, porque la población estará atenta para ver los resultados de las decisiones que tomen y los calificará por sus políticas públicas y sus logros, lo que implica que no estarán solos, todos estaremos expectantes y sabremos si Bolivia está primero, si se buscará la unidad de todos sin distinción de origen, región, cultura, raza o color, si se erradicará la corrupción, si se transformará la justicia, si se devolverá la institucionalidad y si todos los bolivianos seremos iguales y no habrá más discriminación. Todo esto se logrará, siempre y cuando los nuevos gobernantes logren la reconciliación de las dos Bolivias, acepten él apoyo ofrecido por la agrupación que salió segunda y cumplan con gobernar para todos sin distinciones ni preferencias. 

De acá en más estamos obligados a resolver los problemas que nos aquejan, los económicos, la provisión de combustibles, los sociales, los políticos, los energéticos, los institucionales, los de discriminación y tantos otros.  Para ello precisamos de las capacidades de todos para  RECONSTRUIR BOLIVIA, e iniciar un nuevo ciclo en la vida ciudadana y con ello permitir que volvamos a soñar con una patria grande para todos, donde se priorice él trabajo con valor agregado, el servicio a la población desde las instituciones públicas, la independencia de poderes destacando y coordinando sus roles y propósitos, priorizando la transformación de la educación desde la escuela básica hasta la educación continua para que todos seamos más competitivos y podamos enfrentar los nuevos desafíos que demanda la sociedad del conocimiento, para que todos tengan acceso a la salud y a mejores condiciones de vida. Asimismo, será imperativo fortalecer la economía con inversión y con mejores oportunidades para quienes en estos años han sostenido en la economía nacional, me refiero a los informales, a esos emprendedores que han conformado el 85% de las actividades en los mercados y que son la base para que el país tenga más riqueza diversa y podamos apuntar hacia un objetivo común el convertirnos en un país con crecimiento y desarrollo. 

Confiemos que la BOLIVIA DIVIDIDA encuentre el camino de la unidad y que los nuevos gobernantes prioricen la patria y el bien estar de todos los bolivianos, lo hagan trabajando para generar oportunidades que respondan a las necesidades de jóvenes y profesionales para que no busquen un mejor destino fuera de nuestras fronteras y que todos los bolivianos encontremos los caminos que nos permitan vivir proyectando nuestro futuro y el del país. 

El autor es administrador de empresas y Profesor Emérito UMSA 

 

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