Opinión

25 de octubre de 2021 16:02

Imaginación y memoria en la política

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La memoria y la imaginación son dos temas abordados dentro de uno de los capítulos del texto “El Leviatán” escrito por Thomas Hobbes. En pocas palabras, la memoria es entendida como una mirada a un hecho pasado, visto tal cual sucedió. Por su parte, la imaginación se define como una memoria debilitada o incompleta que, a consecuencia de esto, la mente decide crear nuevos sucesos que nunca llegaron a ocurrir, con la finalidad de completar el hecho.

Tras los acontecimientos sucedidos luego de las elecciones del 2019, la frase “golpe de Estado” se fue apoderando de los discursos vertidos por las autoridades del Movimiento Al Socialismo (MAS). En este hecho en concreto jugó el uso de la memoria y la imaginación. Por una parte está la memoria de la gente que defiende que lo sucedido en aquél periodo electoral fue considerado fraude. No solo eso, sino que este hecho fue avalado con tales características por organismos internacionales.

La estrategia del MAS se basó de modo contrario en la imaginación. Utilizaron una parte de esa memoria y aprovecharon la incertidumbre sobre la veracidad de un fraude que hubo inicialmente, para alterar este hecho y complementarlo con la memoria imaginaria de un golpe de Estado, que hasta la fecha no pudo ser comprobado.

Ahora bien, ¿Cuáles son las consecuencias que trae el uso de este tipo de discursos en la actualidad boliviana?

Existen dos ámbitos en los cuales el papel de estos hechos es más evidente. Empezando por lo político, trajo hasta la fecha la convicción y constancia con que las autoridades repiten este discurso  y lleva a que sea cada vez mayor. Esta idea del supuesto golpe era, y es, producto de la imaginación. No obstante, los miembros del MAS han decidido convertirlo en su nueva realidad sobre los hechos acontecidos. Además de ello, líderes opositores deciden contrarrestar este pensamiento, lo que solo ha generado fuertes tensiones en la política del país.

Teniendo en cuenta que a un líder lo suele acompañar un grupo de la sociedad con los mismos pensamientos ideológicos, tales personas, por ende, adoptan la misma línea de pensamiento sobre los hechos (en este caso sobre lo sucedido el 2019). Esto trae como consecuencias una población dividida por pensamientos de realidad e imaginación. La consecuencia es que en los últimos años se ha vivido enfrentamientos, amenazas en redes sociales, destrucción de propiedad pública y privada, por mencionar algunos ejemplos.

Es alarmante pensar hasta dónde puede llegar la imaginación de unas cuantas personas y la incertidumbre sobre un hecho. Hasta el momento nada parece indicar que este hecho imaginario vaya a salir de los discursos políticos. Por ello, solo queda entender que son producto de memorias imaginarias.

Discutir con personas que ya han construido su nueva realidad no lleva a ningún lado. Se debe empezar a buscar soluciones para atender las consecuencias y prevenir aquellas que puedan estar en camino.

Damián Torrecillas es estudiante de Ciencias Políticas en la UCB-La Paz

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