Opinión

16 de mayo de 2018 11:18

El auge del homo videns no reflexivo


Bien lo decía Sartori en su libro “Homo Videns-La sociedad teledirigida” (1998) hace más una década “…centraremos nuestra atención en la televisión, y la tesis de fondo es que el vídeo está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un homo videns para el cual la palabra está destronada por la imagen. Todo acaba siendo visualizado”.

Así, nos encontramos ante un consumo cultural televisivo que nos acomoda a diario en un lugar en el que nuestra opinión es minimizada y la experiencia con la oferta de programas nos hace sentir como parte de aquel escenario. No obstante, es seguro que la oferta de los medios locales o de fuera, está vinculada a iniciativas que no apelan a la conciencia crítica de las personas, sino todo lo contrario están dirigidas a configurar un tipo de sociedad consumista y habida de iconos.

Somos una sociedad que no gusta de espacios de reflexión y/o de análisis; que no invierte en leer y construirse, que gusta que “nos lo lean” y que interpreten para nosotros, principalmente desde la televisión configurando una sociedad centrada en la imagen.

Nuestra actitud es pasiva ante la oferta televisiva y mediática. La oferta se centra en el disfrute de los shows, series y telenovelas, dirigidas a crear situaciones y modelos de vida o imágenes poco factibles de alcanzar. En una lógica de catarsis, esta oferta nos embelese, nos hace soñar, pero encumbra también una serie de estereotipos que validan muchas actitudes machistas y  discriminadoras, define una sociedad de consumo y pone al consumo como el principal medio para la felicidad.

Tomando en cuenta a Canclini (1995) “consumir es participar en un escenario de disputas por aquello que la sociedad produce y por las maneras de usarlo”, el consumo de ciertos elementos se constituyen a la vez en algo que puede llevarse incluso al nivel político. La programación ofertada por los medios televisivos, acorralan y sesgan el criterio de opinión que podamos tener. Mientras nos adormecen con shows y series irreflexivas, nos sumergen en la ignorancia de los hechos, nos provocan formas distorsionadas de la realidad que la mayoría no vive. Así pues, las casas televisivas en cierto modo ahondan la ignorancia generalizada incentivando una miopía social que es totalmente funcional a intereses particulares, pocas veces colectivos.

Finalmente, y como lo menciona A. Rosas (2002) “Si tomamos en cuenta que los públicos no nacen, sino se hacen…” es importante reconocer y estar lo más consciente posible de que quienes nos ofertan la programación, son empresas que están formando al público consumidor, que si nosotros en calidad de consumidores no exigimos mejor contenido en la televisión, no tendremos ni la ilusión de soñar con una mejor sociedad (con esto no quiero decir que todo lo que ocurre en la sociedad es por causa de la televisión). El televisor, al ser el más común aparato eléctrico al que recurrimos, sin ser el único, para tener muchas veces un tiempo de ocio o un espacio de aislamiento dentro de nuestro entorno cotidiano, es el equipo al que le permitimos intermediar la relación que tenemos con nuestro entorno general.

Mientras sigan existiendo programaciones “basura” habrá consumidores de aquello. Es importante ser consecuente con lo que hacemos y preferimos al momento de recibir información que provienen de los shows, las series, pero también los informativos. De tal forma, el momento en el que nos encontramos como sociedad deja mucho para seguir discutiendo, la calidad de la información y la forma en la que llega a nosotros, nos puede generar espacios de debate para el debate de estos temas, que se agravan cada vez más con la presencia de nuevas tecnologías, nuevas aplicaciones que si bien muchas de ellas nos permiten acceder al conocimiento más reflexivo, la mayor parte de ellas nos convierte más en seres visuales poco analíticos, seres verdaderamente homo videns, en muchos casos, personas que se dejan llevar por la imagen. 

Claudia Quintanilla es socióloga.
Twitter: @ClauQuintanill