Banner Torres del Poeta GIF Acceso a clientes

Opinión

18 de enero de 2020 11:00

Resaca monetaria


Los saldos que dejo casi 14 años de Gobierno de Evo Morales en la economía boliviana no dejan de sorprender a medida que se va destapando más y más hechos que estuvieron fuera de la opinión pública.

Si se revisa los datos provenientes del Banco Central de Bolivia (BCB), uno se queda frío por el desempeño de los máximos directivos de esta entidad en ese periodo “dorado” para los oficialistas tan acostumbrados a llenarse la boca con cifras incompletas y fuera de contexto.

Con la bonanza vivida en Bolivia gracias a los precios extraordinarios de nuestras principales materias primas, el BCB dio rienda suelta al endeudamiento interno del aparato público y en menor medida del sector financiero. 

Los Créditos al Sector Financiero desde el BCB crecieron en el periodo 2006-2018 a un promedio anual de 27,03% frente al periodo 1992-2005 que presentó un ritmo de crecimiento de tan solo 3,95%. En términos acumulados se tuvo un incremento de 351,35% de recursos del Banco Central hacia el sistema financiero bajo la administración del MAS en comparación al 51,34% acumulado del periodo neoliberal. 

Si traducimos este análisis acumulado en términos reales tenemos que él antes Neoliberal (35.352,2 millones de bolivianos) fue levemente superior al ahora del MAS (34.899,4 millones de bolivianos)

Sin embargo, el Sistema Financiero a pesar de gozar de un crecimiento porcentual de financiamiento extraordinario por parte del Banco Central, este se tradujo solamente en un incremento del financiamiento al Sector Privado de 14,48% anual respecto al 11,02% de crecimiento anual en el periodo 1992-2005.

Hasta ahí los niveles de crecimiento porcentual no guardan relación entre los créditos otorgados por el BCB al Sistema Financiero y el Financiamiento del Sistema Financiero al Sector Privado. Pero si revisamos los datos reales acumulados en relación a este financiamiento otorgado al Sector Privado las incoherencias se suman, tenemos que durante el periodo 2006-2018 se otorgó la curiosa suma de 919.931,1 millones de bolivianos frente a solo 333.644,5 millones de bolivianos logrados en el periodo 1992-2005 bajo gobiernos neoliberales.

Ante estos datos cabe preguntarse si el BCB no gravito en el incrementó del financiamiento del Sector Privado a partir del Sistema Financiero vía crédito público ¿Dé dónde provienen los recursos que permitieron al Sistema Financiero mover más de 900 mil millones de bolivianos en créditos privados? ¿Es que acaso los bolivianos en los últimos 14 años tuvimos la posibilidad de incrementar nuestra capacidad de ahorro a niveles tales que se viabilizó la capitalización de todo el sistema financiero boliviano para tales fines? Veamos.

Entre 2006.-2018 el Sistema Financiero manejo en promedio 77.399,2 millones de bolivianos anuales bajo la modalidad de Caja de Ahorros, Depósitos a Plazo Fijo y Otras Obligaciones. Mientras que los Depósitos a la Vista, es decir Cuentas Corrientes, se mantuvieron en un promedio anual de 21.443,1 millones de bolivianos.

Curiosamente el Financiamiento del Sector Privado y Público a través del Sistema Financiero superó la base de capital constituido por los ahorristas con un promedio anual de 84.086,3 y 23.883,6 millones de bolivianos respectivamente (en promedio de 107.969,9 millones de bolivianos de financiamiento total anual).         

Estos datos permiten deducir que el Modelo Económico Social Comunitario Productivo, que tenía una alta dependencia en la dinamización de la demanda interna, tuvo en el Sistema Financiero un brazo operativo más para incentivar el consumo e inversión a través de créditos accesibles a costó de un desincentivo al ahorro con rendimientos reales casi marginales e incluso negativos. 

El mensaje era claro seguir el modelo keynesiano de intervencionismo y corregir los periodos de recesión económica a partir de la inyección de capitales frescos no solo desde el sistema financiero sino también desde el gasto público.   

El BCB viabilizó 156.977,7 millones de bolivianos acumulados en Créditos para las Empresas Públicas, estos créditos se mantuvieron a un ritmo de 45,77% anual durante el periodo 2006-2018 frente al -32,58% del periodo de gobiernos neoliberales (1992-2005) donde solamente llegaron a los 2.677,5 millones de bolivianos.

Otro gran beneficiario de estos créditos fue el Gobierno Central que canalizó en el mismo periodo 134.392,7 millones de bolivianos a un ritmo de crecimiento anual de 22,55% frente al 5,86% registrado en el periodo anterior (1992-2005) con volúmenes acumulados por debajo de los registrados durante la administración Morales (72.837,4 millones de bolivianos)

Finalmente, como cereza sobre el pastel la Emisión Monetaria acumulada los últimos 13 años (2006-2018) ascendió a la cifra total de 404.375,8 millones de bolivianos, que, bajo el pretexto de modernizar con una nueva familia de billetes más seguros al país, terminó por ampliar considerablemente el flujo de efectivo y circulante que fue bienvenida por el Gobierno Central en sus afanes de mantener en pie la cada vez más golpeada demanda interna nacional. Si solo comparamos esta cifra con los niveles acumulados de emisión del BCB durante 1992-2005 (36.180,1 millones de bolivianos) estamos hablando de una emisión 11 veces superior durante un periodo de tiempo similar. 

En conclusión, más allá del servilismo de las exautoridades del Banco Central de Bolivia para con el Ministerio de Economía y Finanzas, el proceso de descapitalización del sistema financiero y el terrible comportamiento de endeudamiento compulsivo del Ejecutivo y sus Empresas Públicas, en un afán desesperado por sostener el discurso con cifras, es un tema pendiente para el siguiente gobierno.

Argentina acaba de elegir a un chef “wannabe” para encabezar el Banco Nacional, Bolivia aún está a tiempo para reencausar su rumbo hacia la racionalidad y escapar de las garras de políticos insensatos y sus arcaicas políticas. 

Carlos Armando Cardozo Lozada es economista, Máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático. Presidente de Fundación Lozanía

Twitter: @CharlieCardozo

Opinión

Noticias