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Opinión

9 de febrero de 2020 16:04

Gratuidad o sostenibilidad


Una discusión difícil sino delicada en nuestro país. Cuando se habla de subsidios, se busca garantizar la universalidad en cuanto al ejercicio de derechos fundamentales a través del financiamiento del Estado; si bien el gobierno anterior amplió este tipo de prácticas al día de hoy estos se tornan insostenibles, políticas de objetivos nobles como el reducir las desigualdades sociales se sostienen en los aportes pagados específicamente por sectores contribuyentes de la economía formal legalmente constituidos (empresarios, industriales, asalariados, profesionales libres, comerciantes, importadores, etc.)

EL problema radica en la capacidad de administración de los recursos estatales transferidos a las distintas instancias para justamente universalizar el acceso a los derechos fundamentales de cada uno de los ciudadanos de este país. Tanto la calidad del bien/servicio provisto o prestado como la eficiencia del proceso de producción o prestación (gasto e inversión) que concluye en un bien/servicio en favor del ciudadano se tornan inciertos cuando el Estado toma el mando absoluto.

Tal es el caso del sistema de educación superior pública, conformada por 14 instituciones financiadas con recursos provenientes de la recaudación tributaria interna e impuestos sobre recursos estratégicos como los hidrocarburos (IDH).  Dentro de este sistema se encuentra la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca (USFX), caso que servirá para ejemplificar los desajustes que impiden un sistema de gratuidad sostenible.

De acuerdo a información disponible en el Viceministerio de Presupuesto y Contabilidad Fiscal dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de Bolivia, los datos concernientes a los recursos administrados por USFX incorporados en el Presupuesto General del Estado 2016-2019 dan cuenta de problemas de asignación de recursos, retorno de proyectos de inversión y generación de recursos propios.

El año 2016 se registró un presupuesto de 550,9 millones de bolivianos de los cuales 46,36% fueron destinados exclusivamente al pago de Servicios Personales (255,4 millones de bolivianos) que sumando otro tipo de gastos por concepto de Servicios No Personales; Materiales y Suministros; Activos; Activos Financieros; Transferencias, Impuestos Regalías y Tasas; Otros Gastos asciende a un monto de 476,7millones de bolivianos es decir 86,52% del total de presupuesto institucional de la Universidad. La gestión 2017 se manejó un presupuesto de 543,2 millones de bolivianos que si bien fue menor comparado con la gestión anterior se priorizó recursos para Gasto en lo que respecta a Servicios Personales en un volumen de 56,12% del presupuesto registrado (304,8 millones de bolivianos), que incorporando el resto de categorías de gasto mencionadas anteriormente llegan a representar el 90,98% del total presupuestado (494,2 millones de bolivianos).

Posteriormente, la gestión 2018 el presupuesto nuevamente sufrió recortes situándose en 481,1 millones de bolivianos que, si bien obligó a reducir los gastos por Servicios Personales a 252,9 millones de bolivianos, porcentualmente fue superior comparado con el total del presupuesto, 94,34% que traducido en términos reales llegó a los 453,9 millones de bolivianos.

Finalmente, la gestión pasada 2019, se incrementó el presupuesto a 524,9 millones de bolivianos de los cuales fueron destinados solamente por concepto de Servicios Personales alrededor de 337,3 millones de bolivianos es decir 64,26% de todo el presupuesto. La magnitud del gasto agregado total llegó a un monto de 505 millones de bolivianos que en términos porcentuales se traduce en nada más ni nada menos que 96,21% del presupuesto total de la USFX.

Para tener una idea cabal de la situación que atraviesa en la USFX, su situación financiera llegó a niveles tan críticos que obligaron la gestión 2019 a descongelar el valor de la matrícula para los estudiantes luego de muchos años (de 49 Bs. a 200 Bs.) bajo la figura de un gran déficit heredado de la administración pasada.

Existe una incoherencia entre lo que se pretende recaudar y el costo efectivo de proveer el servicio de educación superior, si consideramos una población de 63.142 de estudiantes matriculados en la USFX (2019) estos contribuirían a través de este pago único anual con 12,6 millones de bolivianos frente a un gasto de 505 millones de bolivianos. Entonces cabe preguntarse, ¿para qué se determina el descongelamiento del precio de la matrícula si esta no obedece a las necesidades mínimas presupuestarias para el funcionamiento de la USFX?

Sencillo porque el carácter de gratuidad del servicio público de educación superior hace que no existe estimulo alguno para optimizar la asignación y manejo de los recursos transferidos desde el Nivel Central. Al desconocer los elementos básicos de la determinación de precios se termina por asignar precios referenciales desasociados al valor de mercado y/o los diferentes costes y procesos necesarios para proveerlos en primer lugar. 

Los beneficios sociales, obligaciones patronales y bonos de antigüedad generan un crecimiento exponencial en lo que respecta a los servicios personales debitados por la USFX, más allá de los sueldos y salarios.

Las alternativas de sostenibilidad financiera se van reduciendo a medida que el Estado boliviano enfrentará periodos con menores ingresos dado el contexto internacional que se va configurando y la incapacidad no solo de la USFX sino del resto de universidades del sistema público para generar recursos propios.

Por ahora la opción elegida es la de continuar ampliando la capacidad de oferta formativa para los estudiantes y en ese sentido contar con la infraestructura y facilitadores necesarios para cubrir con tal demanda (cursos y docentes) y así recaudar más fondos a través del cobro de matrículas.   

Axel Kaiser ya lo mencionaba en una polémica columna afirmando que la educación universitaria es un bien económico y como todos los demás tiene un precio, la demagogia detrás del discurso colectivista que busca ampliar derechos sin entrar en detalles respecto a quien los financia se traduce en el caso ejemplificador de la USFX donde vemos un mal manejo de impuestos financiados por una parte reducida de la población que lo único que atina es a generar mayores desigualdades fruto del mal manejo e ineficiencia del burócrata público.  

Carlos Armando Cardozo Lozada es economista, máster en Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, Presidente de Fundación Lozanía

Twitter: @CharlieCardozo

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