1. Un breve pantallazo del informe del S&P sobre Bolivia
La calificadora Standard & Poor’s (S&P) elevó la nota de Bolivia de CCC- a CCC+, lo que refleja una menor presión inmediata de incumplimiento de deuda, pero no un cambio profundo en la economía. En términos simples, el país sigue siendo de alto riesgo, aunque con algo más de capacidad para cumplir sus pagos en el corto plazo. Esta mejora responde a acciones recientes del gobierno orientadas a estabilizar la macroeconomía y ganar margen financiero.
Entre las medidas más relevantes, se destaca la eliminación parcial de la subvención a los carburantes, lo que reduce presión fiscal, y la coordinación con organismos internacionales para acceder a financiamiento y divisas. Además, el informe resalta un movimiento clave: el canje de bonos externos en manos del Banco Central por deuda en moneda local, lo que reduce la deuda externa, pero incrementa la interna. Esto ayuda a aliviar la escasez de dólares, aunque no resuelve el problema de fondo.
Sin embargo, S&P es claro en su mensaje: la mejora se debe principalmente a expectativas de liquidez, posibles fuentes de financiamiento y ajustes tácticos del Estado, no a reformas estructurales. Bolivia aún tiene pendientes cambios profundos en lo fiscal, cambiario, normativo e institucional, necesarios para que esta mejora no sea solo temporal. En otras palabras, el país ganó tiempo, pero todavía necesita transformaciones de fondo para lograr estabilidad sostenible.
2. ¿A qué se debe la mejora de la calificación hecha por S&P?
S&P identifica que Bolivia redujo el riesgo inmediato de no pagar su deuda, principalmente por mejoras en liquidez de corto plazo, no por una mayor fortaleza económica.
Factores concretos:
El país enfrenta menos vencimientos inmediatos, lo que reduce el riesgo de default.
A través de financiamiento externo y exportaciones, lo que ayuda a sostener pagos.
Disminuye el gasto fiscal (aunque de forma limitada). Modera la sobre importación de diésel y gasolina que se iba al contrabando y actividades ilícitas.
Se sustituyen bonos en dólares por deuda en bolivianos (menos presión sobre reservas). Esto se denomina reestructuración de pasivos públicos.
En simple:
Bolivia no está más fuerte, pero sí tiene “más oxígeno” en el corto plazo.
3. ¿Porque mejora la calificación de S&P, por reformas estructurales o factores coyunturales?
S&P es implícitamente claro. La mejora es coyuntural (temporal), no estructural (permanente).
Lo que sí influyó:
Lo que NO influyó:
Algo común que tuvieron las elevaciones o mejoras de las calificaciones de Fitch, Moodýs y S&P Ratings es que se basaron en las expectativas y certidumbres generadas (en los mercados y acreedores) por el cambio de gobierno a uno pro mercado, el cual gestiono cooperación financiera internacional para tener liquidez en divisas, así evadir el riesgo a corto plazo de un default.
Pero todas tambien coinciden en que Bolivia aun presenta serios desequilibrios macroeconómicos (fiscales y monetarios) que todavia no han sido encarados plenamente mediante reformas económicas, normativas e institucionales. Por lo tanto, su economía es todavia frágil y vulnerable (a shocks externos), lo cual se puso en evidencia ante el escenario negativo provocado por la guerra en medio oriente.
En palabras sencillas, “se redujo el riesgo inmediato, pero no se solucionó el problema de fondo”.
4. Aspectos positivos y negativos
Menor riesgo de default en el corto plazo
Bolivia gana tiempo para cumplir obligaciones externas.
Mejor señal para acreedores e inversionistas
Aunque sigue en “bono basura”, pasar de CCC- a CCC+ mejora percepción.
Mejor gestión de liquidez
Canje de deuda y ajuste de subvenciones muestran capacidad de reacción del Estado.
Sigue en categoría altamente especulativa (CCC+)
Riesgo de default sigue siendo alto, ya que los problemas estructurales económicos y financieros se enfriaron, pero no se corrigieron.
Reservas internacionales bajas
S&P enfatiza vulnerabilidad externa (limitada disponibilidad de dólares). Al 13/03/2026, el BCB solo tiene en divisas 403 mmusd, un monto muy limitado.
Problemas fiscales estructurales
Déficit elevado (12 años consecutivos) y gasto rígido. Hasta la fecha no se hicieron reformas estructurales para bajar el gasto estatal y equilibrar el mercado cambiario.
Si bien no lo dice el informe del S&P, hay un tema que no es menor, la gobernabilidad y gobernanza condicionada por temas políticos y sociales. La aprobación de créditos externos y de las leyes que solventen las reformas económicas, normativas e institucionales deben pasar por el filtro de la Asamblea Legislativa. Si la misma se convierte en un cuello de botella, puede retrasar o complicar el proceso de estabilización de la economía, e influir negativamente en sus calificaciones internacionales.
En síntesis, se mejoró la emergencia, pero la enfermedad sigue”.
5. Recomendaciones económicas (estructurales y sostenibles)
Para que Bolivia mejore su calificación de forma real (no temporal), dejamos estas recomendaciones puntuales:
Sin esto, la deuda y el déficit público seguirán creciendo.
Objetivo: Reconstruir reservas internacionales.
Esto reduce el riesgo país de forma permanente. Actualmente, el valor de este indicador para Bolivia está en los 576 puntos.
Conclusión clara
S&P reconoce que Bolivia hizo ajustes importantes (subsidios, deuda, financiamiento), pero el mensaje de fondo es contundente: La mejora se debe a liquidez de corto plazo, no a fortaleza estructural. Tiene menos riesgo inmediato de crisis, pero, mantiene problemas estructurales graves.
El país ganó tiempo, pero si no implementa reformas profundas, esta mejora puede ser temporal y frágil. Bolivia pasó de una situación crítica a una menos urgente, pero sigue siendo altamente riesgosa y dependiente de factores externos.
El autor es economista