Un tópico que todos quisiéramos desechar por sus consecuencias y efectos en los diferentes sectores de la población, es la CRISIS que estamos viviendo como Estado Plurinacional, otrora productor de plata, oro, estaño, petróleo y gas entre lo más representativo; sin embargo, la falta de conducción eficaz de la cosa pública, el derroche de recursos financieros, la latente corrupción en los distintos gobiernos en casi todo el país, la marcada pasividad de los ciudadanos de campos y ciudades y la pérdida de valores morales y éticos, han influido en él camino hacia el debacle en el que nos encontramos sumidos los bolivianos.
Existen informes y hechos qué al mencionarlos y comentar sobre ellos, nos dejan ver que las afirmaciones anteriores tienen un sinfín de muestras que permiten precisarlas y a muchas de ellas nos referimos en diversas oportunidades, pero siguen apareciendo nuevas como el caso del informe de la FAO, el caso consorcio en el órgano judicial, los bloqueos, asesinatos en Llallagua y el informe de un viceministro sobre los viveros en el norte de Potosí. Comentaremos a cerca de ellos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) hicieron conocer el informe “Puntos críticos sobre el hambre: Alertas tempranas sobre la inseguridad alimentaria aguda. Perspectiva de junio a octubre 2025 en el que se menciona a Bolivia como un país con riesgo de seguridad alimentaria” (El Deber – Economía – Raúl Domínguez 18/06/25).
El Caso Consorcio que aparentemente vincula al ex Ministro de Justicia Cesar Siles y la jueza y vocal Claudia Castro, dejan ver que las advertencias sobre “una presunta red o consorcio entre jueces, vocales, fiscales y autoridades del ejecutivo que habrían intervenido en fallos judiciales para fines políticos”. (ANF – Justicia – 18/06/25), significan un llamado de atención y la denuncia a voces que se plantea desde hace muchos años sobre el poder judicial y que hoy podría ser sometido a una auditoria integral.
Después de haber visto los bloqueos a la ciudad de Cochabamba y particularmente Parotani y otras poblaciones hacia el oriente, encontramos un daño a las personas (viajeros y pobladores), destrucción de caminos, perjuicio a los productores, a los transportistas, al traslado de combustibles, al aprovisionamiento de alimentos lo que se sella con los hechos acontecidos en Llallagua, otrora importante centro minero del departamento de Potosí. El conocer estos hechos, la impotencia hizo presa de la gente y originó la subida de la adrenalina en la población boliviana, hasta llegar a las lágrimas, pues no se puede entender como la IGNORANCIA a la que se ha sometido con engaños y mentiras a los sectores campesinos, pueblos originarios y ayllus, ha podido marcar el extremo de no dejar pasar una ambulancia con personal médico y heridos para después incendiarla, además golpear y torturar a jóvenes pobladores, llegando al extremo de asesinar a sus propios familiares. (Servidores del orden). Todo esto respondiendo a los caprichos de un dirigente que quiere volver al poder y de las acciones de gente marginada por la ley, se ha provocado DUELO para el pueblo boliviano.
También hemos conocido la comunicación del Viceministro de Sustancias Controladas Jaime Mamani, que según informe de inteligencia el 90% de los viveros identificados en el norte de Potosí son para plantar un producto prohibido en nuestro país, cuyos antecedentes datan de 2008 cuando extranjeros llegan para instalar viveros experimentales y dar capacitación técnica a los comunarios. (ANF 16/06/25)
Estos antecedentes y seguramente otros adicionales, nos permiten observar las consecuencias que estamos viviendo en el país, reflejadas en la falta de productos, en el incremento permanente del precio de artículos de la canasta familiar, el cierre de microempresas y la desesperación de las amas de casa, todo lo que se explica porque parecería que el gobierno no tiene como objetivo la sostenibilidad del Estado, la preocupación por la población y tiene temor por los riesgos que implica el tomar decisiones ejemplificadoras y sanciones para aquellos que perturban el orden e impiden el libre tránsito.
Todo lo vivido en estas semanas se convierte en la dramática CRÍSIS, DUELO E IGNORANCIA que hoy afectan al pueblo boliviano, influyendo en el sufrimiento de los más humildes, de los pobres, de los universitarios, de los pobladores de Llallagua, de las familias de los policías, de todos los que aún creemos en este país y que tenemos la esperanza de que ha concluido un ciclo y por ello el 17 de agosto votaremos por un nuevo proyecto que considere otro futuro y no tengamos que seguir soportando el marginamiento ni la discriminación, debido a que llegamos al grado de conciencia y convencimiento que es suficiente seguir soportando tanto desastre en un país tan vapuleado y a su vez tan maravilloso y prometedor.
Si ampliamos el análisis de las acciones comentadas, se puede afirmar que solo los adoctrinados en la IGNORANCIA pueden actuar con tanta crueldad y tener una actitud que ha dejado a todos preocupados pero convencidos que es momento de desterrar esa ignorancia y elegir la libertad y nunca jamás asumir una actitud tan pasiva como la que nos está humillando, porque la capacidad que teníamos para reaccionar esta dormida; por ello, y si es necesario, el pueblo tiene que salir a las calles y marginar a los terroristas, a los traidores y a las mafias que se han adueñado del país, a quienes lo han saqueado convirtiéndonos en los más miserables de la América Latina, miserables en sus valores, en sus principios, en su moral, en sus leyes, en sus representantes políticos, en sus organizaciones públicas, en sus indicadores económicos, en los de desarrollo humano, en los de educación, de servicio civil, de gestión pública, de empleo, de alimentación, de inversión y de tantos otros, por ello solo nos queda un camino, el de involucrarnos en el verdadero y nuevo cambio que necesitamos como país.
El autor es administrador de empresas, Docente Emérito Universidad Mayor de San Andrés