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Opinión

Bolivia: Carburantes sin subvención, pasajes con hiperinflación

23 de Diciembre, 2025
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El pasado 17 de diciembre el gobierno ha lanzado al país el Decreto Supremo N°  5503, que, entre tantos artículos y medidas económicas, una de la más  importantes fue la eliminación de la subvención a los carburantes. 

Esto hizo que el precio de venta del diésel suba en 163%, de la gasolina en 86%  y del GNV en 64%. Esto, impacto directamente en el costo del pasaje del  transporte público, pero ese sector ha subido el pasaje sin sustento técnico. 

Estructura de Costos y Precio del Pasaje del Transporte  Urbano en Bolivia

Este documento explica de forma sencilla y didáctica cómo se debería determinar el precio del pasaje del transporte público urbano en Bolivia sin subvención de  carburantes. 

1. ¿Cómo se compone la hoja de costos del transporte  urbano?

El pasaje NO depende solo del combustible. Técnicamente, el costo del transporte  urbano se distribuye en varios componentes:

Combustible (25% – 35%): Diésel, gasolina o GNV.

Mano de obra (20% – 25%): Pago al conductor y ayudante.

Mantenimiento y repuestos (15% – 20%): Llantas, frenos, aceites.

Depreciación del vehículo (10% – 15%): Recuperación de la inversión.

Costos financieros (3% – 5%): Créditos e intereses.

Costos administrativos (3% – 5%): Seguros, impuestos.

Margen empresarial (5% – 8%): Ganancia mínima para operar.

​En Bolivia, lo indicadores del transporte urbano y de sus costos se pueden  resumir en:

Consumo de combustible.

 Costo del combustible.

 Eficiencia del combustible.

Impacto económico del costo del combustible.

Gastos fijos y operativos.

2. Indicadores técnicos que evitan pasajes arbitrarios

Para que el pasaje sea justo, se utilizan indicadores técnicos que miden eficiencia  y demanda. 

IECP – Eficiencia de Combustible por Pasajero 

Indica cuántos litros de combustible se usan por pasajero: 

Microbús (21 pasajeros): 0,045 – 0,055 litros/pasajero 

 Trufi (8 pasajeros): 0,060 – 0,075 litros/pasajero 

 PK – Pasajeros por Kilómetro 

Mide cuántos pasajeros se transportan realmente: 

Microbús: 12 – 15 pasajeros/km 

Trufi: 5 – 6 pasajeros/km 

Consumo por 100 km 

Evalúa el estado mecánico del vehículo: 

Microbús: 18 – 22 litros/100 km 

Trufi: 14 – 16 litros/100 km 

Estos indicadores son útiles para evaluar la eficiencia del transporte público y  tomar decisiones informadas y técnicas para mejorar la sostenibilidad del servicio  y reducir el impacto ambiental.

3. ¿Cuál debería ser el precio justo del pasaje?

Con el incremento de carburantes (Diésel +163%, Gasolina +86%, GNV +64%), y  considerando la reducción de costos por el DS 5503, los precios técnicamente  recomendados son: 

Microbús – 21 pasajeros (estimado) 

Pasaje recomendado: Bs 2,50 – Bs 2,70 

Taxi Trufi – 8 pasajeros (estimado) 

Pasaje recomendado: Bs 3,00 – Bs 3,20

Nota: Se aclara que estos precios son estándares y referenciales, para un  microbús de 21 pasajeros y un taxi trufi de 8 pasajeros, con valores máximos y  mínimos. Es decir, que los mismos puede variar por modelo del vehículo, tipo de  motor, rutas, y otras variables, y además en donde se emplaza el servicio de  transporte público (departamento o municipio del país). 

Conclusión técnica

Un incremento del pasaje del 100% no está respaldado por la estructura real de  costos. El ajuste razonable se ubica entre 25% y 35%. El aplicar indicadores  técnicos protege tanto a usuarios como a transportistas. 

Algunos aspectos a considerar: 

El incremento del 100% del pasaje NO está respaldado por la estructura de  costos. 

El combustible sí impacta, pero no domina completamente el precio del  pasaje. 

Indicadores como IECP y PK deben ser obligatorios en la fijación tarifaria del  mismo.

El DS 5503 amortigua parcialmente los incrementos, especialmente en  mantenimiento. 

El ajuste razonable del pasaje urbano debería ubicarse entre 25% y 35%, no  más. 

Recomendaciones importantes

Recomendación para fijar un pasaje urbano técnico, sensato y anti-inflacionario

Eliminar la subvención sí genera inflación. 

El transporte es un precio ancla: 

Si sube de forma irracional, arrastra a todos los demás precios. 

Un aumento desordenado del pasaje amplifica la inflación más que el  combustible mismo. 

Por eso, el pasaje NO puede fijarse solo por presión sectorial. El pasaje urbano debe ajustarse de forma técnica, gradual y condicionada a  eficiencia, no por traslado total del shock del combustible.

1. Regla de oro para fijar el pasaje

El combustible NO debe pesar más del 35% del ajuste tarifario, aunque haya  subido más.

 ¿Por qué?

Porque no es el 100% del costo.

Porque otros costos se alivian (DS 5503: repuestos, llantas, mantenimiento).

Porque trasladar el 100% del shock GENERA una inflación en cadena.

2. Ajuste tarifario recomendado (escenario sensato) 


Subidas mayores: 

No tienen respaldo técnico. 

Alimentan inflación. 

Castigan más al usuario que al combustible. 

3. Condiciones obligatorias para autorizar el pasaje 

Lo primero, es No subir solo por subir. 

 Indicadores mínimos exigibles: 

IECP auditado (combustible por pasajero). 

PK mínimo por ruta. 

Consumo real por 100 km. 

Ocupación efectiva. 

Sin eficiencia comprobada no hay ajuste pleno.

4. Ajuste gradual y no de golpe 

Recomendación clave: 

1ra etapa: +25% inmediato 

2da etapa: +15%–20% en 3–6 meses 

Condicionado a estabilidad inflacionaria 

Esto desacopla pasaje e inflación. 

5. Mecanismo de protección social  

Para evitar conflicto social: 

Tarifa diferenciada: 

Estudiantes 

Adultos mayores 

Personas con capacidades especiales 

Subsidio focalizado a la demanda, no al combustible 

Revisión semestral técnica (no política) 

Resumen

El peor error sería permitir que el pasaje absorba todo el shock del combustible. Eso convertiría un ajuste inevitable en una espiral inflacionaria.  Un pasaje técnico y sensato: 

Ajusta costos reales. 

Exige eficiencia. 

Protege al usuario. 

Contiene la inflación. 

Finalmente, el incremento de los pasajes debe ser netamente técnico y gradual.  Los municipios, juntas vecinales y organizaciones civiles no deben negociar sino  velar porque el mismo sea calculado de una manera objetiva y no política.

El autor es economista, investigador y docente universitario