BANNER ESCRITORIO LATERAL

Opinión

9 de mayo de 2022 10:04

De robo de autos y cosas peores


La semana pasada un programa periodístico de un canal de televisión chileno desveló, y en ese sentido denunció, el escandaloso caso de un coche robado en Chile que se encontraba nada menos que en unos predios que supuestamente eran propiedad de un alto funcionario de la Policía Boliviana.  En declaraciones posteriores, la hermana de ese jefe policial, declaró que se trataba de su domicilio, y que ese coche era en realidad de un acusado de narcotráfico, y que estaba en prenda porque este le debía dinero. En otras palabras, la señora declaró que el robo de autos está ligado al narcotráfico.

Considerando nuestra historia tan larga y complicada con el país al otro lado de la cordillera, el asunto resulta tremendamente bochornoso para Bolivia, y es que nos muestra como un país sin ley, no porque haya ladrones de coches, esos también hay en Chile, (de hecho, sin ladrones en el lugar de origen, estos no pueden ser robados y trasladados a Bolivia), sino por la implicación de altos cargos de la Policía en este tráfico.  Lo que los hechos muestran, es que Bolivia se ha convertido en una especie de santuario de ladrones de vehículos, en una cueva de Ali Baba, donde se pueden depositar todos los objetos producto de las fechorías, y donde además se pueden convertir en dinero estos objetos, o en su defecto, pagar a abogados en temas relacionados al narcotráfico.

Las reacciones a esta situación han sido diversas, por un lado, se han visto operativos que pareciera que están tratando de desmantelar esa inmensa red de corrupción, aunque aclaremos, nada nos dice que esa puede ser una acción que pretende lavar la cara de un estado que tiene problemas de corrupción tan grandes, que hacen que el robo de vehículos pueda ser visto como un juego de niños.

Interesantes han sido algunas reacciones en contra de los periodistas chilenos, más allá de que evidentemente los rescatadores del vehículo, valientes y con una actitud de ayuda a víctimas, violaron una serie de normas, el trabajo hecho por los periodistas fue impecable, y puede ser que tenga el efecto positivo que tiene el periodismo independiente.

La más penosa ha sido la actitud del diputado Héctor Arce Rodriguez, que al cuestionar esta acción, en realidad muestra no solo un afán de encubrimiento, sino una eventual alianza entre policías corruptos y políticos. Las aseveraciones del mencionado diputado, en su afán de descalificar ese trabajo periodístico, pueden darnos pistas sobre el andamiaje de encubrimientos que es necesario para que la corrupción campee en nuestra patria, más allá de que también puede tratarse simplemente de unas afirmaciones destempladas de un burdo desubicado que no debería ser diputado.

Si alguien se pregunta porqué pueden hacer una investigación así, un grupo de reporteros chilenos, y no lo puede hacer la prensa local, la respuesta tiene parcialmente que ver con la falta de dinero, tenemos un periodismo pobre, que no puede financiar este tipo de investigaciones.  Por el otro lado está verdaderamente el riesgo que implica hacerlas, y una vez más la falta de dinero para poder proteger a un periodista que denuncie a una mafia brutal y poderosa.

Este episodio, aparte de la vergüenza que nos ha infligido, tiene que ayudarnos a reflexionar sobre la podredumbre en la que está sumergida la institucionalidad boliviana, (ojo, lo de los autos es solo la punta del iceberg), y sobre la importancia de un periodismo verdaderamente independiente.

En estos días estamos haciendo un interesante intercambio con nuestros vecinos y no estoy hablando de las aguas del Silala, ellos nos han dado vía periodismo independiente y eficiente, una interesante pauta para desmontar las mafias policiales, y nosotros, (no solo) por medio de don Álvaro GL, les estamos pasando la plurinacionalidad. A nosotros nos toca agradecer, a Chile posiblemente no.

Agustín Echalar es operador de turismo 

Opinión

Noticias