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Opinión

8 de agosto de 2022 09:46

De madres que renuncian a sus hijos


En las últimas semanas en diversos periódicos del país ha resaltado la noticia de la supuesta venta de niños recién nacidos. En un caso, la madre habría estado por recibir la suma de 2000 bolivianos por su bebé, y en el segundo la “transacción” hubiera esta siendo hecho por 14.000.

Ambas supuestas ventas fueron interceptadas por la Policía, y se ha puesto tanto a las madres, como a los “compradores” ante la justicia, y por lo que tengo entendido, estos han sido llevados a detención preventiva, como son los usos y costumbres de nuestra (in) justicia.

Aunque no he tenido acceso a la denuncia ni a los actuados del juzgado donde se han abierto los casos, algo me dice, que o se están cometiendo una vez más una enorme cantidad de injusticias y atropellos.

Partamos por lo siguiente, ¿Puede llamarse venta de bebes lo que ha sucedido en esos dos casos? ¿No será más bien una adopción ilegal? Cuestiono esto porque creo que en primera instancia, se tiene que suponer que las dos mujeres que decidieron renunciar a sus hijos, son ante todo personas vulnerables, que se encontraban ante una situación extremadamente difícil, tal vez desesperada, incapaces tal vez de poder mantener a ese recién nacido, y que por eso optaron por entregar a sus retoños.

Creo que el recibir dinero por esto, no es lo más noble, pero esas cifras, en ningóno de los dos casos,  pueden ser consideradas una “ganancia” de nada, por lo demás  ese dinero podría haber sido ofrecido hasta para crear un “delito” que impediría a las mujeres reclamar luego a sus bebes.

Quienes “compraron” a los bebes deben ser investigados, puede  tratarse de un verdadero caso de trata y tráfico, aunque también puede ser una simple adopción bien intencionada, aunque obviamente ilegal.

De cualquier manera, aunque los hechos deben ser investigados, y se deben sentar precedentes,  porque no se pueden hacer adopciones de esa manera, ni abandonos de bebes, lo importante es seguir tratando a las madres de los neonatos, como víctimas, o por lo menos como personas vulnerables, que requieren apoyo y soporte, y no la maldición de la justicia boliviana. Y tampoco la estigmatización de “vendedoras de sus propios bebés”.

Los que pagaron, (ojo, pagar no es comprar), merecen un juicio, deben saber que esa no es la manera de adoptar un bebé, pero  tampoco deben ser considerados traficantes de niños si es que no lo son.

Estos hechos han tenido relevancia también gracias a la actitud de una joven mujer policía que hasta amamantó a los bebes, más allá del bello gesto maternal, y considerando que es evidente que la policía debía estar presente, estoy convencido que estos son casos que deberían ocupar ante todo al servicio social de los nosocomios, y de la defensoría de la niñez.

Me conmueve de sobremanera, que una mujer que por las circunstancias se ve obligada a renunciar a su bebe,  se vea ya sea detrás de rejas, o envuelta en un juicio, sobre todo en nuestro terrible país.

Tanto los grupos feministas como los grupos provida, deberían hacer suya la causa de estas jóvenes mujeres, no jaloneándose el trofeo, sino tratando de ayudar a estas mujeres, víctimas ante todo de la pobreza.

Etiquetar a lo sucedido en estos dos casos como una venta, es una estigmatización, y una verdadera revictimización a mujeres que se cuentan entre las personas más vulnerables de nuestra sociedad.

Agustín Echalar es operador de turismo 

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