La Paz, 2 de mayo de 2026 (ANF).- La marcha de pueblos indígenas y campesinos del norte amazónico de Bolivia llegó a la tranca de Urujara, en las puertas de la ciudad de La Paz, donde descansará el fin de semana para luego ingresar a la sede de gobierno el próximo lunes.
A partir de ese día, la marcha da 24 horas a las autoridades para abrogar la Ley 1720, que permite la conversión de la pequeña propiedad en mediana propiedad, según dijo este sábado el secretario ejecutivo de la Federación de campesinos Madre de Dios de Pando, Faifer Cuajera.
La marcha llegó, luego de 24 días de caminata, con al menos 50 de sus integrantes con la salud deteriorada, según un reporte de la Fundación Tierra, aunque este sábado, los enfermos habían sido dados de alta en un centro médico de La Paz y llevados nuevamente a reunirse con sus compañeros en Urujara. Los que estaban mal de salud fueron atendidos por los bomberos de La Paz.
El dirigente dijo que los marchistas exigen la abrogatoria de la polémica ley, seguridad jurídica para sus tierras, además de rechazar el proyecto de ley antibloqueos.
El argumento de los indígenas es que la citada Ley abre las puertas a una mayor concentración de la tierra en pocas manos, lo que podría provocar el despojo de los pequeños propietarios, puesto que, al convertirse en mediana propiedad, la tierra podrá ser vendida o hipotecada.
Los defensores de la Ley, entre ellos el gobierno de Rodrigo Paz, argumentan que esta norma permitirá a los pequeños propietarios acceder a créditos, lo que les permitirá mejorar su producción y su vida.
El representante de los campesinos pandinos lamentó que los senadores y diputados hayan aprobado la ley de la reconversión sin consultar con los afectados, aunque el proyectista, el senador Branko Marinkovic, asegura que consultó a los pequeños productores.
La marcha fue particularmente dura en el ascenso, desde Los Yungas, hasta la Cumbre de La Paz, donde el mal de altura y los resfriados afectaron a los marchistas.
Según Fundación Tierra, en la delegación de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B) que arribó a Urujara había 30 niñas y niños.
Sin embargo, este sábado, la columna de marchistas descendió algunos metros, hasta la tranca de Urujara, donde ahora descansa a la espera de su ingreso a La Paz.

JA
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