Seguridad

4 de febrero de 2023 10:46

Policías no están formados para el control de cárceles y buscan trabajar ahí por ventajas

Las cárceles, ante el hacinamiento, están “plagadas de irregularidades”, como el consumo de alcohol, drogas, incluso prostitución, lo que evita la reinserción o rehabilitación de los privados de libertad

carce Efectivos de la policía cuidan las puertas de las cárceles en Bolivia. Foto: El País
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La Paz, 3 de febrero 2023 (ANF).- El exdirector de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, informó que los policías no están formados para realizar el control de cárceles; a pesar de ello, los uniformados buscan trabajar en estos centros penitenciarios por tener “ventajas”.

La exautoridad aseguró que los uniformados no se forman en la Academia de Policías ni en la escuela básica para la tarea penitenciaria; al contrario, cuando un uniformado está trabajando en el recinto penitenciario durante un año, es removido y el nuevo tiene que aprender desde el principio, lo que genera permanentes improvisaciones.

“Hay que formar la carrera penitenciaria, tanto en administración de técnicos, de los rehabilitadores, como la formación de los miembros de la seguridad penitenciaria, y esto estará en la ley penitenciaria que indicará que todos los que trabajan en esa área deben estar formados con licenciaturas o en institutos”, sostuvo Llanos.

Por otra parte, reveló que hay muchos policías que piden ir a trabajar a las cárceles, incluso dijo que hace algunos años salió una denuncia sobre pagos de 500 dólares por ir a recintos penitenciarios, porque el trabajo del policía puede comprender en 24 horas y un descanso igual de 24 horas. Otros trabajan 48 horas y descansan el mismo tiempo, algunos incluso optan por la modalidad de trabajo y descanso de una semana.

“Es muy cómodo para los policías que están en esos niveles de control, trabajar una cantidad de horas y descansar el mismo tiempo. Ellos no están con los ojos abiertos todo el tiempo, duermen y comen, hacen labores de seguridad y después tienen libre, a quien no le conviene, por eso quieren estar en esos lugares”, aseguró Llanos.

Sin embargo, el principal motivo por el cual buscan trabajar en las cárceles sería por “la corrupción generalizada en los cobros”, debido a que hay bastante movimiento económico y los uniformados tienen cierto grado de poder.

“Los estudios revelan que quieren ir a los centros penitenciarios porque tienen todas estas ventajas, todas esas posibilidades de encontrarse recursos económicos”, enfatizó.

El exdirector penitenciario reiteró que sólo deberían mandar a efectivos policiales calificados a trabajar en las cárceles porque tendrán que tratar con personas que han cometido delitos y se requiere conocimiento para conversar y renovar pensamientos de los reclusos que volverán a reinsertarse a la sociedad cuando cumplan sus penas.

Crece el hacinamiento en cárceles

El 2005 se tenía a casi 6.000 personas en las cárceles, mientras que en la actualidad habría entre 20.000 y 23.000 privados de libertad.

“Hay mucho detenido preventivo y nuestras cárceles están en un 100, 200 y 300%  de hacinamiento; entonces, hay que trabajar en esto para resolver la vivencia en estos lugares porque hay mucha gente”, cuestionó el exfuncionario.

Evitar detenciones preventivas

Una manera para evitar hacinamiento en las cárceles es que los jueces ya no dicten detención preventiva con tanta soltura. Para ello, se tiene que trabajar en algunas alternativas o impulsar proyectos de ley como el que se yace en la Asamblea Legislativa que sugiere aplicar el control de voz, a través de teléfono fijo, para los detenidos.

“La persona cuando comete un delito, y hasta que espere su juicio, va como detenido preventivo, pero podría ir a su domicilio con control de voz. Se contrata unas telefonistas, los juzgados o régimen penitenciario y ellas se encargan de vigilar por llamadas mañana, tarde y noche”, sugirió Llanos.

Otra alternativa es trabajar en ambientes nuevos, en el caso de La Paz, según el exdirector del régimen penitenciario, se debería construir en un valle para evitar que los recluidos enfermen con temas respiratorios. “Tiene que ser en una zona como Waca Wacani donde hay unas 20 hectáreas que han donado los comunarios, esa sería una salida”.

Consumo de droga, alcohol y prostitución

También se tiene que trabajar en la rehabilitación porque las cárceles, ante el hacinamiento, están “plagadas de irregularidades”, como el consumo de alcohol, drogas, incluso prostitución, lo que evita la reinserción o rehabilitación de los privados de libertad.

“Tenemos que liberarnos del personal que hace daño a la rehabilitación porque, al permitir alcohol y drogas, estamos dañando a las posibles salidas de gente joven que no puede rehabilitarse porque sale drogadicta, otras más adultas salen alcohólicas. La estadística dice que un 38% consume cocaína en cárceles y un 40% consume alcohol, casi un 80% está tomando y aspirando cocaína, hay que cambiar eso”, sugirió.

Se requiere una nueva ley del Régimen Penitenciario

Llanos dijo que urge tener una nueva ley del Régimen Penitenciario, porque la actual normativa es del Gobierno de Hugo Banzer Suárez. La norma se aprobó en 2021 y lo firmó Jorge Quiroga Ramírez.

“Hay un proyecto que está en la Asamblea Legislativa 10 años, pero no lo mueven ni los senadores ni diputados”, observó.

Otra dificultad es no contar con un reglamento de cárcel, lo que posibilita a las autoridades a hacer lo que pueden o lo que ven conveniente.

Un reglamento establecería a qué hora se va cerrar el recinto, ver las horas de trabajo, las horas de estudio y también las tareas de los servidores penitenciarios. Además, también estipularía las actividades de los reclusos, el comportamiento en el recinto, los talleres, las horas de dormir que deben cumplir todos, especialmente los privados de libertad.

En Bolivia hay cárceles mixtas, hace falta una clasificación

La Constitución Política del Estado, en su artículo 74, establece que tiene que haber una clasificación de reclusos por tipo de delitos para una mejor reinserción social. Aquellos que cometieron delitos de sangre deben estar en un solo lugar, delitos de narcotráfico en otro lugar, con el fin de evitar conflictos; sin embargo, hasta la fecha no existe autoridad que haga cumplir esa omisión a la Constitución.

También se debe separar a hombres y mujeres en las cárceles mixtas que hay en el país, tal es el caso de Palmasola; lo mismo pasa en Montero, en Tarija, Potosí y Sucre.

“Hay que separar, eso dice la Constitución. Sufre el ciudadano de la calle, cuando sale un interno vuelve a asaltar, a robar, a violar. Entonces tenemos que tomar una decisión sobre esto, que se cumpla la Constitución”, dijo el exdirector de Régimen Penitenciario.


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