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Innovación y Educación

Después de los 50 años decidió saldar una deuda consigo misma: “El tiempo es lo único que no recuperamos”

Durante años, el trabajo, la familia y otras responsabilidades ocuparon el primer lugar para María Paula. Sin embargo, el anhelo de estudiar permaneció intacto hasta que decidió que era momento de cumplir una promesa consigo misma.
22 de julio, 2026 - 09:10
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María Paula Muñoz encontró en Unifranz Online la oportunidad de volver a la universidad sin renunciar a los múltiples roles que desempeña. Foto: Unifranz
María Paula Muñoz encontró en Unifranz Online la oportunidad de volver a la universidad sin renunciar a los múltiples roles que desempeña. Foto: Unifranz

La Paz, 22 de julio de 2026 (AND).- Después de postergar dos veces su sueño de estudiar Derecho por razones familiares y laborales, María Paula Muñoz encontró en Unifranz Online la oportunidad de volver a la universidad sin renunciar a su trabajo, su familia ni a los múltiples roles que desempeña. Su historia refleja una tendencia creciente: cada vez más adultos retoman sus estudios gracias a modelos educativos flexibles.

“Vivir es urgente”. Más que una frase, ese es el principio que guía la vida de María Paula Muñoz. A sus 59 años decidió que ya no quería acumular sueños pendientes y tomó una decisión que había esperado durante décadas: regresar a la universidad para estudiar Derecho.

No era la primera vez que lo intentaba. En dos oportunidades anteriores la vida cambió el rumbo de sus planes, pero nunca apagó el deseo de convertirse en abogada. Hoy, gracias a la modalidad flexible de Unifranz Online, ese proyecto finalmente comenzó a hacerse realidad.

"La primera vez quedé embarazada de mi hija y era un embarazo de alto riesgo. La segunda vivía en otra ciudad y surgió la oportunidad de regresar a Santa Cruz. Las dos veces dejé la carrera por buenas razones. Hoy entiendo que cada cosa tiene su tiempo y este era el mío", recuerda.

Durante años, el trabajo, la familia y otras responsabilidades ocuparon el primer lugar. Sin embargo, el anhelo de estudiar permaneció intacto hasta que decidió que era momento de cumplir una promesa consigo misma.

"No quiero dejar cosas pendientes en mi vida. A veces uno piensa: '¿Por qué no lo hice antes?'. Pero ese pensamiento no aporta nada. Lo importante es que hoy lo estoy haciendo", afirma.

Su historia representa la realidad de miles de personas que, por motivos laborales, económicos o familiares, interrumpieron su formación profesional y hoy encuentran en la educación online una alternativa para retomar ese camino.

Una universidad que se adapta a la vida

La rutina de María Paula deja poco espacio libre. Cumple una jornada laboral de ocho horas, apoya a su esposo en un emprendimiento gastronómico, comparte tiempo con sus tres hijos, participa en diversas actividades y cuida a 21 perros que considera parte de su familia. Aun así, encontró la manera de convertirse nuevamente en estudiante.

"La única manera de estudiar era hacerlo en una modalidad como esta, que se adapta perfectamente a mi vida", explica.

La clave estuvo en la disciplina. Organizó su agenda para reservar diariamente un tiempo exclusivo para la universidad.

"Me puse horarios. Todos los días necesito dedicar por lo menos una hora y media a la universidad. Aunque esté en mi casa, ese tiempo lo respeto como si estuviera en una clase presencial. Eso me permitió disfrutar el primer semestre y terminarlo con satisfacción", relata.

Para Alejandro Castellanos, director nacional de Unifranz Online, esa capacidad de adaptación responde precisamente al propósito del modelo educativo.

"La flexibilidad de Unifranz Online actúa como un puente que derriba las barreras del tiempo y el espacio, devolviéndoles a los estudiantes el control de su agenda", sostiene.

Según explica, quienes optan por esta modalidad comparten un desafío común. "Lo que menos tienen nuestros estudiantes es tiempo". Por ello, el programa integra contenidos virtuales, encuentros presenciales y acompañamiento permanente para que estudiar sea compatible con el trabajo, la familia y otras responsabilidades.

"La universidad deja de ser un espacio exclusivo para quienes tienen tiempo completo y se convierte en una oportunidad real para quienes necesitan equilibrar múltiples responsabilidades", agrega.

Para María Paula, esa combinación ha sido determinante. "No podría estudiar en una modalidad cien por ciento presencial porque tendría que dejar de trabajar, y esa opción simplemente no existe para mí. En cambio, este formato me permite avanzar, tener contacto con los docentes y compartir con compañeros. Formamos un grupo de estudio entre seis personas y aprendemos muchísimo unos de otros".

El mejor momento para empezar es hoy

Regresar a las aulas después de tantos años significó asumir nuevos desafíos: familiarizarse con herramientas digitales, recuperar hábitos de estudio y compartir clases con estudiantes mucho más jóvenes. Lejos de intimidarla, esa experiencia reforzó su deseo de seguir aprendiendo.

"Está fantástico animarse a ser principiante otra vez, a aprender, a compartir con personas de veinte, treinta o cuarenta años menores que uno. Todo eso me fortalece. No me quita nada de quien soy; al contrario, me hace crecer".

Castellanos considera que el éxito de esta modalidad depende, sobre todo, del compromiso personal.

"La motivación dura unas semanas; después aparece la disciplina. Por eso les decimos a nuestros estudiantes que esta es una decisión de largo aliento y que es importante hablar con la familia y con el entorno laboral para construir ese apoyo".

Tras concluir con éxito su primer semestre, María Paula no tiene dudas de haber tomado la decisión correcta. Hoy mira hacia adelante convencida de que nunca es tarde para cumplir un sueño.

"El tiempo es lo único que no recuperamos. Si tienes ganas de estudiar, hazlo. Uno se adapta. Lo importante es no quedarse con esa sensación de que pudo haberlo intentado y no lo hizo".

Su historia demuestra que el aprendizaje no tiene fecha de vencimiento. Cuando existen la voluntad de crecer y un modelo educativo capaz de adaptarse a la realidad de las personas, siempre es posible volver a empezar. Porque, como María Paula recuerda cada vez que habla de su vida, vivir es urgente.

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