La Paz, 9 de mayo de 2026 (ANF).- Más de 2 millones de personas pasaron por las aulas de Fe y Alegría, que desde su creación hace 60 años trabaja inspirada en una educación como instrumento de cambio e intención transformadora de la realidad, con una clara opción por las poblaciones más vulnerables.
Yerko Camacho, director nacional de Fe y Alegría, destaca orgulloso los alcances e incidencia de este movimiento de educación popular y social; cuenta que un estudio -realizado hace poco- estableció que “más de 2 millones de personas pasaron por sus aulas”.
Lo que nació como un proyecto de siete escuelas en La Paz y Santa Cruz, actualmente Fe y Alegría tiene al menos 400 centros educativos con 172.000 estudiantes, y una comunidad de por lo menos 350.000 personas vinculadas a la institución.
El padre Daniel Villanueva, coordinador de la Federación Internacional de Fe y Alegría, que visita Bolivia para acompañar la celebración de los 60 años, comenta que la institución en Bolivia es “la más grande del mundo”, lo que sin duda debe enorgullecer a su equipo de trabajo.
Fe y Alegría está en 23 países, ahora también en Camboya y Nepal, aunque ambas aún no se integraron a la Federación Internacional. Es una comunidad educativa de 820.000 personas, 2.000 unidades educativas, 40 mil docentes y trabajadores. El 70% son mujeres, lo socioeducativo es muy femenino y “esto es una belleza”, pone en contexto la dimensión de Fe y Alegría en el mundo.
Es un movimiento que sigue su trabajo bajo la inspiración del padre José María Velaz que entendió a la educación como un “instrumento de cambio”, con ejes clave como la intención transformadora, que empodera al sujeto, trabaja con la comunidad, da cohesión, proyecta y hace actores de la propia realidad.
“Hay una apuesta clave por la vulnerabilidad, tenemos claro que nuestra postura es del lado de aquellos y aquellas que más sufren la injusticia educativa, por eso nuestro trabajo está en la frontera o en lugares donde hay mayor vulnerabilidad”, comenta Villanueva en entrevista con ANF.
Camacho añade que esta visión trascendió a Bolivia donde la Compañía de Jesús apostó a fundar Fe y Alegría con el profesor Humberto Portocarrero. El trabajo a lo largo de estos años incidió en las políticas educativas con la educación especial que ahora se denomina educación inclusiva, la desescolarización, ahora en la construcción de la educación de primera infancia, que es una de las últimas innovaciones.
“Nosotros también ya tenemos en Bolivia (educación de primera infancia), es innovador, sí, sí, es una metodología muy propia, construida por Fe y Alegría con autores de fuera y de dentro que estamos construyendo”, destacó al comentar que este es un programa que será único en el país.
Villanueva sostiene que la Federación Internacional de Fe y Alegría trabaja a partir de las experiencias nacionales como el caso de la educación en primera infancia, un programa que hay en seis países donde tienen la praxis histórica y las metodologías.
“Estamos creando programas como en primera infancia, los primeros mil días, tenemos estudios que demuestran que es el lugar donde la inversión tiene mayor impacto en el futuro aprendizaje del niño y niña”, comenta al explicar que se construye una misión conjunta aportando valor desde lo internacional.
Detalla que, en este programa de la primera infancia, la Federación lo que hace es trabajar con los seis países para hacer un marco de referencia, una teoría de cambio, empezar a crear programas, buscar aliados internacionales que permitan establecer que Fe y Alegría está logrando impacto en esos tres años. De esa manera se va “marcando línea internacional”, pero contextualizado en la realidad nacional. “No somos una multinacional, somos una red de comunidades educativas, eso lo tenemos muy claro”, precisa el padre Villanueva.
El director nacional de Fe y Alegría en Bolivia dice que existe un reconocimiento importante en el país, por esa misma razón la institución sigue aportando en las políticas educativas a través del debate, de la participación en mesas de trabajo de cara a realizar reformas en la educación.
“Desde hace 25 años atrás con la ley 1565, antes de la Ley Avelino Siñani, la ley de reforma educativa, Fe y Alegría fue trabajando en una propuesta curricular y se incidió en el Ministerio de Educación. Cuando se dio la Ley Avelino Siñani se recuperó bastante los postulados de Fe y Alegría, la educación intercultural, bilingüe, ecología medio ambiente, emprendimientos, las transversales, género, enfoque de competencias, etc, la incidencia es interesante”, señala Yerko Camacho.
/NVG/
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