Ir al contenido principal
 

Economía

Cooperativas de Mapiri: Del paraíso terrenal al infierno de la violencia y explotación laboral

En los casi dos años como trabajador en varias cooperativas en distintos tiempos, Jacinto dice que muchas cosas pasaron por estos lugares abandonados por las autoridades, donde la impunidad se resuelve con oro, en el mejor de los casos.
11 de febrero, 2024 - 10:16
Compartir en:
Vista aérea de Mapiri. Foto: Wara Vargas
Vista aérea de Mapiri. Foto: Wara Vargas

La Paz, 10 de febrero de 2024 (ANF).- “Me he bañado en unas cascadas de película, un paraíso, he visto fauna maravillosa que ni en libros he observado; a la semana que volví al lugar no había nada, solo encontré piedras y tierra, todo fue arrasado”, cuenta Jacinto, que fue trabajador de una cooperativa que explotaba oro a dos horas de Santa Rosa de Mapiri.

Dice que toda esa selva verde con arroyos, flora y animales silvestres, fue devorada por las palas mecánicas, retroexcavadoras y volquetas gigantes, que han ido deformando la geografía del lugar en busca de oro.

“Terminan de trabajar y todo lo dejan así, destrozado, ni lo reforestan ni nada”, remarca el extrabajador que ve cómo Mapiri viró de un paraíso terrenal a un paraíso de muerte, de prostitución, de consumo de bebidas alcohólicas y droga, de vulneración a los derechos de los trabajadores, donde el Estado está ausente.

En los casi dos años como trabajador en varias cooperativas en distintos tiempos, Jacinto dice que muchas cosas pasaron por estos lugares abandonados por las autoridades, donde la impunidad se resuelve con oro, en el mejor de los casos, y donde no existe ningún tipo de beneficio para quienes llegan como obreros a las tierras del mineral brilloso. 

De acuerdo al artículo 34 de la Ley 535 de Minería y Metalurgia, “Las cooperativas mineras son instituciones sociales y económicas autogestionarias de interés social sin fines de lucro”. Jacinto dice que es una declaración falsa, alejada de la realidad, debido a que las cooperativas mineras, en las que trabajó, son grandes empresas que cuentan con hasta 80 volquetas y retroexcavadoras y con todo un sistema de producción mecanizado que está operado personal contratado.

“En realidad los socios son los jefes, los dueños, no trabajan en el sentido de que vayan a sacar tierra o algo, ellos simplemente se dedican a vigilar, y se turnan”, refiere.

Una de las cooperativas en la que trabajó contaba con 120 obreros para dos turnos de 12 horas. “La volqueta no puede estar parada, la inversión es fuerte, muchos alquilan la maquinaria y se endeudan, por eso el trabajo siempre es 24 horas”, dice.

La maquinaria se mueve por los miles de litros de diésel que almacenan las cooperativas en turriles gigantes conocidos como “Chavitos”. Estos turriles son llevados hasta las zonas alejadas donde operan las maquinarias. Un turril solo alcanza para una semana.

La Fundación Jubileo estimó que las cooperativas mineras auríferas se benefician con una subvención en los carburantes de aproximadamente 500 millones de dólares al año, de acuerdo a un cálculo que realizó, y planteó que este sector pague el precio internacional del combustible.

En La Paz hay al menos 1.000 cooperativas auríferas registradas. En la zona de Mapiri operan al menos 30 y por la cantidad muchas son numeradas. “Se hacen llamar la 15, 16, 16, 18, 19; son por números y están ubicadas hacia adentro, otras se llaman San José I, San José II”, cuenta Jacinto.

Refiere que en el caso de cooperativas dueñas de cuadrículas y sin recursos para inversión, por lo general contratan a empresas que las trabajen y a cambio reciben un porcentaje de la explotación. 

Jacinto indica que por el lugar se ve a muchos extranjeros realizando las operaciones de explotación, principalmente chinos, y que siempre hay problemas que derivan en violencia. “Son contratados por los cooperativistas, y esos chinos tienen un sistema de extracción que no deja nada, sacan todas las chispas, su sistema de trabajo no permite entrar a otras personas, solo chinos”, dice.

Cuenta que en otra cooperativa con la que trabajó había problemas entre empresas por adjudicarse la explotación de oro, “ellos querían agarrar esa obra y ofertaban para una mejor producción; ocurrió incluso hasta atentados y la policía no se mete”.

Los hechos de violencia también ocurren por grupos de pobladores que se reclaman herederos de esas tierras y con derecho a explotarlas, y se enfrentan con machetes y armas de fuego que deja muertos, y “muy poco de eso sale en las noticias”.

Los ataques y volteos de oro también dejan muertos y heridos “en esta tierra sin autoridades”, donde a los pocos policías de Mapiri no se los ve y solo acuden a hacer el trámite administrativo como levantar el cadáver, registrar la defunción o la posible causa de la muerte, pero no investiga las causas de los decesos.

“En la zona siempre hay peleas, se agarran a machetazos, a muerte por esas tierras; los que pelean ahí son los que se hacen llamar los Hijos de Mapiri que se enfrenta a otros grupos reclamando el derecho de posesión, al medio están las cooperativas”, dice.

//Si desea acceder a la información completa, suscríbase a nuestro servicio de noticias…

 

/LFC/