La Paz, 29 de junio (ANF).- El Festival de
Cine Radical exhibirá de manera gratuita 18 trabajos realizados en el
último año por directores nacionales de diferentes géneros, estilos y
edades.
La cita comenzará el 30 de junio y terminará el 7 de
julio en dos sedes: la Casa Espejo de La Paz (Av. 20 de Octubre No.
2659-A, entre Campos y Pinilla), con tres funciones diarias (15.30,17.30
y 19.00 horas); y la otra, en el Centro Educativo Bartolina Sisa en El
Alto, con una sola función (15:30 horas).
El primer visionado de la obra boliviana, dentro
del sector Bolivia Radical, se efectuará el jueves 2 a las 21.00 en la
Casa Espejo, donde se exhibirán: Los girasoles (Martín Boulocq, 30’, Ahí
(Pablo Barriga, 26’), La bestia (Kiro ruso, 13’), Nana (Luciana Decker,
5’), Cabezas de VHS (Manuel Lacunza, 25’), Bollywood (Sergio Bastani,
2015, 3’) y Resistencia (Marco Arnez, 26’), 4 en 1 (Paolo Agazzi, 2015,
20’), Aquiles Castro (Luz Flores, 2015, 3’), Sueños de guerra (Santiago
Espinoza, 2014, 11’), Primavera (Joaquín Tapia, 2014, 20’), Y tú, ¿qué
ves? (Violeta Montellano, 2010, 30’) Layqa (Escuela Popular de Cine
Libre, 11’), Guerratatayta mikhuyakapusqa - La guerra se había comido a
mi padre (María Elena Solares, Marisol Díaz, 2014, 10’).
Buena parte de los directores coinciden en que la
autogestión independiente es la única manera de afrontar los serios
problemas actuales del cine nacional. Sin beneficiarse de fomentos del
Estado, los realizadores han hecho su trabajo desde lo independiente,
demostrando la misma calidad que cuando son financiados. Aunque algunos
cuentan con formación tradicional en cine, autores de otras artes
encontraron en el cine el medio de expresión adecuado para sus temas,
reflexiones y exploraciones.
Entre las obras a presentarse hay largometrajes,
mediometrajes y cortometrajes, curados bajo el criterio de que sean
filmes que asuman riesgos, que tomen algún valor y lo exploren o
radicalicen.
“El festival nace de la inquietud de la Escuela
Popular de Cine y la Casa Espejo, con la intención de propagar reflexión
y visibilizar materiales cinematográficos bolivianos que no encuentran
espacios de exhibición. Además, estos espacios deben permitir el diálogo
entre espectadores y autor”, informó Sergio Zapata, quien es gestor del
proyecto junto a Miguel Hilari y Mauricio Ovando.
En esta segunda versión, el festival busca ser una
trinchera “porque los espacios que deberían exhibir cinematografías
independientes o arriesgadas han sido secuestrados por la ideología del
cine industrial”, señaló Zapata. Explicó que otra intencionalidad de la
iniciativa es formar públicos y ofertar cinematografías que no están
disponibles ni siquiera mediante la piratería. “Se busca fomentar la
realización y reflexión en torno de la imágenes producidas en Bolivia”,
dijo.
A los 18 filmes bolivianos en exhibición se suman a
la grilla 25 películas internacionales nunca antes vistas en el país.
Habrá también la sección Cine Radical del Perú, otra denominada
Latinoamérica Radical, un segmento dedicado al Ecuador titulado “Más
allá del mall” y uno que se concentra en la obra de la directora
portuguesa Susana de Sousa Díaz. Además, el público podrá ver la sección
dedicada al actor boliviano Reinaldo Yujra. Con la presencia del
destacado actor de La nación clandestina (Jorge Sanjinés, 1989), se
organiza el visionado: de Ajayu (Francisco Ormachea, 1996, 26’), Q’ati
Q’ati (Reynaldo Yujra, 1999, 35’) y K’anchariy (Reynaldo Yujra, 2002,
37’).
El festival entregará un reconocimiento a la mejor
película boliviana y un premio del jurado integrado por Mary Carmen
Molina, John Campos y Diego Mondaca.
Hecho en Bolivia
Martín Boulocq, director cochabambino que recibió
muy buenas críticas por su opera prima, Lo más bonito y mis mejores años
(2005), presenta su último trabajo, un mediometraje que tiene como hilo
conductor la música de Nicolás Uxuri. El cineasta señaló que siente
mucha más comodidad al trabajar sin condicionamientos de estética,
concepto y tiempos. Boulocq tiene una productora junto su esposa, Andrea
Camponovo, y, con el rédito de publicidades y videoclips, ahora pueden
autofinanciarse para así “trabajar más a gusto”.
“En mi caso, como en el de varios en el país, la
productora me financia, de alguna forma me hace independiente en mis
trabajos más personales. Está el hecho de no tener que recurrir a
fondos, no tener que recibir plata de ciertos lugares que te puedan
condicionar a hacer cierto tipo de cine. Por eso yo prefiero, en todo
caso, hacer publicidad”, explicó.
El miércoles 1 de junio, a las 21.00 se estrenará
el largometraje Mirar de Alejandro Pereyra. El realizador se formó en La
Paz, México y Alemania. Su trabajo es la segunda parte de una búsqueda
personal que emprendió con Verse.
“Creo que las escuelas no sirven de mucho en el
aprendizaje artístico, sí en las relaciones sociales y en el respaldo
que da la gallina a los pollitos. Hallo más amable y estimulante una
vertiente holística autodidacta, donde las formas literaria, musical o
cinematográfica no están limitadas entre sí, ni impiden el paso a otras
esferas. No se trata del arte, sino de la vida, el cine me atraía por
parecer un espacio autárquico, soberano, lleno de vitalidad para
comprender y rehacer el mundo. Claro, eso para un entusiasta
adolescente. Ahora creo que, como todo en la humanidad, la distracción o
arte llamada cine está sometida a duras políticas piramidales
mundiales, y pierde sentido al restringirse a círculos gregarios”,
apuntó el realizador chuquisaqueño.
Mirar es una “autoficción, memorias y sueños de la
niñez engarzadas desde una vejez ficticia”, indicó Pereyra, quien
también explicó que el filme tiene varias capas narrativas, comparándolo
con la memoria individual, postulando “que la película sea el vaso
inmanente de la experiencia, que es quizás la idea que pese a todo me
motiva desde muy hondo a escribir, rodar y cortar largometrajes de
ficción”.
"Procrastinación" es la opera prima de Sergio
Pinedo. Se presenta el sábado 4 a las 19.00. El joven realizador rompe
con el formato de las películas tradicionales hechas en el país y se
arriesga con una propuesta que emula a una película casera familiar o de
VHS regrabado.
Pinedo señaló que buscar ayuda económica en una
primera película es un camino equivocado. “En este país, por lo menos,
me parece que es esencial tener absoluto control sobre lo que haces. Y,
si es que hubiera tenido algún financiamiento o coproducción, no hubiera
tenido el 100 por ciento del control en mis manos y ahí perdería el
interés”.
Jac Ávila presentará dos largometrajes en la
muestra, "Ollanta" y "Dead but dreaming". A propósito de esta última,
indicó que el título hace una referencia literaria a la frase del libro
de H. P. Lovecraft, en el que habla de dioses que están muertos, pero
soñando con volver. “Me gustó ese concepto. Mis vampiros son esos
dioses”, explicó.
Para Ávila, su estilo único dentro de la
cinematografía boliviana se debe a que incluye desnudos y escenas
fuertes en sus películas, “lo que no es común en el cine boliviano”.
“Sin embargo, hay diferencias tanto en genero como en estilo entre
nuestras películas. Desde Sirwiñakuy, una historia de amor poco
convencional, a la inquisición de Maleficarum, o los vampiros de Muerta
pero soñando y Olalla, etc. No tenemos un solo estilo, son varios
estilos, pero lo que sí tienen en común es que desafiamos los cánones
establecidos. Algunos dicen que rompemos huella, pero en los hechos
hacemos un cine independiente, totalmente independiente, y un cine que
nos gusta sin ajustarnos a algún parámetro y sin limitarnos por razones
externas al proceso de creación”, acotó.
También Paolo Agazzi mostrará su último trabajo en
el festival. No es un thriller con héroes y villanos, pero sí con muchas
víctimas. "Cuatro en uno. Casos de cotidiana violencia" es un
docuficción que en 23 minutos retrata cuatro momentos en los que se
manifiesta la violencia contra la mujer. Se plantean cuatro tomas fijas,
de cinco minutos cada una. Una bebé, una adolescente, una mujer de
mediana edad y otra de la tercera edad son el marco en el que
reconstruye las situaciones de violencia -violencia psicológica,
violencia sexual, violencia familiar, violencia económica, etc.– a las
que las mujeres se enfrentan cotidianamente.
El formato es provocador, dijo Paolo Agazzi,
porque, además de cuatro tomas fijas, se genera un sonido ambiente que
crea una situación que contrasta con lo que vemos en la imagen. La idea
es que “más allá de lo que el productor quiere aportar para poner en
agenda el drama de la violencia contra las mujeres, el espectador
reconstruya su propia experiencia, y coloque en escena su conocimiento,
su vivencia o su percepción sobre este grave flagelo que afecta no sólo a
las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto”.
Temáticas urgentes en Cortos Radicales
Pablo Barriga, politólogo de profesión, pero con
curiosidades cinematográficas, mostrará su primer trabajo en la grilla
del festival titulado "Ahí". “No fui a una escuela de cine, lo que he
aprendido lo he aprendido viendo películas, leyendo y, luego, filmando y
editando cosas mías”, adelantó el chuquisaqueño.
Ahí es un mediometraje de 26 minutos que intenta
transmitir la experiencia de habitar el bosque de Cajamarca
(Chuquisaca), “eso que se establece entre los seres humanos y los
árboles, compartir algunas cosas que he visto y oído ahí”.
Barriga explica que una de las máximas
inspiraciones del trabajo ha sido la emoción que los invadía cuando
veían -junto a su fotógrafa- “aparecer el bosque bajo la cordillera, tan
cerca de la ciudad”. “Nos emocionábamos: hace veinticinco años ese
bosque no existía. Los árboles son, contra las apariencias, muy
vulnerables, y siempre queda la posibilidad de que desaparezcan. Ya
éramos amigos del protagonista cuando le propusimos hacer una película, y
él estuvo de acuerdo”, explicó.
La imagen supera los límites en “Y tú, ¿qué ves?”
La antropóloga Violeta Montellano se une a la
grilla de no ficción en la muestra. "Y tú, ¿qué ves?" (2011) es un
documental que aborda los significados que tiene la fotografía para
personas con “ceguera/baja visión” en la ciudad de Quito (Ecuador), a
través de la historia de tres personajes que narran su experiencia
personal en relación a la ceguera, y la manera en que atribuyen sentido a
las imágenes, a partir de sus propias fotografías.
“El documental está dirigido a un público diverso:
personas con “ceguera/baja visión” y personas normovisuales, es decir,
las comúnmente denominadas “videntes”. La intención es provocar un
cuestionamiento entre el público, sobre el posicionamiento que ocupamos
dentro del contexto oculocéntrico actual, y sugerir que la significación
de la imagen supera los límites de lo visible”, explicó Montellano,
quien realizó este trabajo en el marco del desarrollo de su tesis de
maestría en Antropología Visual (Flacso-Ecuador), titulada “La imagen de
lo invisible. Fotografía ciega en Quito (2011)”.
“Los hallazgos me llevaron a descubrir mi propia
ceguera y considerar por ello que el oculocentrismo limita nuestra
comprensión integral sobre la imagen”, explicó Montellano.
La historia de la “nana” de Luciana Deker
En un pequeño trabajo, la estudiante de
antropología Luciana Deker, parte del colectivo de la Escuelita Popular
de Cine Libre, explora el espacio existente entre ella y su nana, “quien
es también como mi mamá, pero al mismo tiempo no deja de tener su
condición de trabajadora del hogar”, dijo Deker.
La Guerra del Chaco
El trabajo colectivo de Luis Brun, Alba Balderrama y
Rocío Delgadillo, guiado por el relato del abuelo del periodista y
crítico de cine Santiago Espinoza, compone Sueños de guerra, que se
desprende de un proyecto más grande que tiene el grupo y que lleva el
título provisional de Canciones de guerra.
“Es el proyecto de un documental en el que me
propongo seguir el relato de mi abuelo de su paso por la Guerra del
Chaco, en la que combatió y fue preso de los paraguayos”, dijo Espinoza.
“El título alude, por un lado, al sueño, al deseo de Nery Espinoza, el
personaje cuya voz guía el corto, de hacerse soldado e ir a pelear a la
Guerra del Chaco; y por otro, al carácter onírico que pueden generar las
imágenes del Chaco, un territorio que no terminamos de conocer, menos
de entender”, adelantó.
Cabezas de VHS
Manuel Lacunza y Rafael Ríos comenzaron el proyecto
a partir de la historia de un grupo de amigos “raros” que se reunían a
ver películas en VHS y a escuchar música en casete. “Esa imagen se quedó
mucho tiempo en mi cabeza y, unos meses después, le dije a Rafael que
teníamos que escribir algo sobre eso”, apuntó Lacunza.
La obra que nació como un cortometraje ahora se
encuentra siendo modificada para adaptarse a un largometraje. “El guión
está co-escrito con el reconocido director argentino José Celestino
Campusano”, explicó Lacunza, que indicó que el suyo fue seleccionado
entre 500 proyectos.
La Bestia de Kiro Ruso
El novel cineasta que ya tiene algunos premios
internacionales en su haber: Kiro Russo presenta su cortometraje "La
Bestia", que realizó junto a Pablo Paniagua, ambos del colectivo
SocavónCine. El cortometraje muestra a un chasqui del incario que en el
último horizonte de su carrera por montañas y sierras descubre a un
caballo, el símbolo de lo que está más allá del horizonte histórico. En
la actualidad, Russo se encuentra realizando su primer largo, Viejo Calavera.
Boliwood, un ensayo visual sobre la percepción de Bolivia en la cinematografia mundial
Es un proyecto personal del cineasta nacional Sergio Bastani que tiene en su haber el corto "The yard of blonde girls",
Amarillo de "Rojo, Amarillo y Verde" y el documental "Our Figth".
Bastani esta realizando desde hace varios años una recopilación un
"eterno work in progress, siempre se esta actualizando según vayan
apareciendo nuevas películas", indicó. El Radical sera el primer
festival en el que participa Boliwood, Bastani señaló que el trabajo
esta pensado para web, para que sea compartido y que después del
festival lo subirá a youtube.
"Sobre la investigación, es muy curioso encontrar a Woody Allen o
el Pato Donald mencionando a Bolivia, es gracioso escucharlos
individualmente pero una vez verlos todos juntos crea una sensación
incomoda, un común denominador de lo que significa Bolivia, una
definición de pais impuesta por la cinematografia mundial dominante",
explicó el cineasta tarijeño.
El Tipnis en la mira
Uno de los trabajos más interesantes a presentarse
desde el ojo de la no ficción es "Resistencia", de Marco Arnez,
sociólogo que se dedica a la producción audiovisual desde hace casi 20
años. El autor se acerca al conflicto del Tipnis desde una mirada
completa y diferente: “Considero que el enfoque del ‘desarrollo’ que
maneja el Gobierno da continuidad al discurso colonial y el dualismo
entre ‘civilización’ y ‘barbarie’, cobrando vigencia en el dualismo
entre sujetos ‘desarrollados’ y ‘subdesarrollados’, sin cuestionar la
noción moderna, occidental y capitalista de ‘desarrollo’ ni preocuparse
por entender la forma en que las comunidades de Tipnis lo conciben, o
cuál es el modo de vida al que aspiran, para no hablar de “desarrollo”,
señaló Arnez.
Para el realizador -quien desarrolla su tesis de
investigación sobre el discurso del “desarrollo” en el cine de Jorge
Ruiz de los 10 primeros años de la Revolución Nacional- es “insólito”
que un gobierno que se precia de ser indígena, como el actual. quiera
imponer un modelo de modernidad capitalista dentro del Tipnis.
/MJF/