La Paz, 22 de julio de 2026 (ANF).- La recuperación de los suelos degradados y la reducción de la dependencia de los agroquímicos son algunos de los principales desafíos que enfrenta la agricultura boliviana, según coincidieron David Quispe, representante de la Plataforma Nacional de Suelos, y Miguel Ángel Crespo, director de Probioma.
Ambos especialistas plantearon una transición hacia la agricultura regenerativa basada en prácticas agroecológicas, bioinsumos y la restauración de los ecosistemas como una estrategia para mejorar la productividad, fortalecer la seguridad alimentaria y enfrentar los efectos del cambio climático.
Quispe explicó que el punto de partida para comprender este modelo es reconocer que el suelo es un organismo vivo. Señaló que la capa superficial concentra materia orgánica y millones de microorganismos que cumplen un papel esencial en la fertilidad de la tierra y en la productividad agrícola.
"Los microorganismos ayudan a regenerar el suelo y permiten mejorar la producción de manera natural", sostuvo en declaraciones a ANF. Añadió que la incorporación de abonos orgánicos incrementa la capacidad del suelo para retener agua, lo que fortalece la resiliencia de los cultivos frente a las sequías y otros eventos climáticos extremos.
En contraste, advirtió que prácticas como la quema de rastrojos y pastizales, frecuentes durante julio y agosto, deterioran aún más los terrenos agrícolas. "Existe la falsa creencia de que el suelo se regenera por sí solo después de las quemas, cuando en realidad se elimina la materia orgánica que necesita para mantenerse vivo", afirmó.
//Si desea acceder a la información completa de esta nota, suscríbase a nuestro servicio de noticias…
Articulo sin comentarios