La Regencia de La Seu d’Urgell creada el 15 de agosto de 1822 (15/8/1822) ejerció la contrarrevolución para restaurar el absolutismo en España, después de que la Revolución de Cabezas de San Juan del 1/1/1820 ocasionara que el rey Fernando VII jurase a la misma Constitución de 1812 que abrogó en 1814. Se sabe que en 1823 dicha Regencia se comunicó con el brigadier general Pedro Antonio Olañeta Marquiegui (Olañeta) pidiéndole participar de la contrarrevolución en América y ofreciéndole a tal efecto el auxilio de la Santa Alianza (acuerdo entre Austria, Rusia y Prusia de 26/9/1815, desarrollado por las conferencias de Aix la Chapelle -29/9 al 21/11/1818, Troppau -20/10/1820-, Laibach -26/1 al 12/5/1821, Verona -20/10 al 14/12/1822, para luchar contra el liberalismo). Por adhesión a la ideología de la contrarrevolución, o simple interés de gobernar Charcas/Alto Perú instigado por su sobrino José Joaquín Casimiro Olañeta y Güemes, Olañeta asumió posición absolutista. Luego, fue convencido (o creó la ficción) de que el virrey José de la Serna y Martínez de Hinojosa (la Serna) y José Santos de la Hera y de la Puente (la Hera) eran constitucionalistas/liberales, para justificar su rebelión sin cuestionamiento de su lealtad a España.
El 22/1/1824 Olañeta intimó exitosamente al gobernador intendente de Potosí la Hera para que renunciara y dejase la tropa bajo su mando. Después, avanzó hacia Chuquisaca y tomó esta el 8/2/1824, exigiendo la renuncia del gobernador intendente de Chuquisaca y presidente de la Audiencia y Chancillería Real de La Plata de la Provincia de los Charcas (Real Audiencia) Rafael Maroto Yserns, quien se dirigió a Oruro. Por estos hechos, el virrey la Serna le ordenó al teniente general Gerónimo Valdés y Sierra (Gerónimo Valdés) que se dirigiera a Charcas para pacificarla. El 9/3/1824 se celebró la entrevista de Tarapaya (Potosí) entre Valdés y Olañeta. En esta, Olañeta sindicó a la Hera y Maroto de constitucionalistas. Se pactó que el coronel Guillermo Marquiegui gobernase Chuquisaca y presidiera la Real Audiencia, que Olañeta designase al gobernador intendente de Potosí y que, además, gobernara Charcas siempre y cuando cumpliese su deber de coadyuvar con la campaña bélica gestionada por el virrey contra el ejército libertador. Ambas partes incumplieron el acuerdo emergente de la entrevista de Tarapaya.
Olañeta instruyó al coronel José María Valdez alias “Barbarucho” que ocupara Chuquisaca. Por su parte, cuando la situación del Perú cambió, el virrey la Serna ordenó que Gerónimo Valdés sometiese la rebelión de Olañeta. El 19/6/1824 Gerónimo Valdés intimó a Olañeta para que se rindiera. Olañeta se desplazó hacia Tarija. El 8/7/1824 Valdés tomó Chuquisaca, designó gobernador intendente de Chuquisaca y presidente de la Real Audiencia al coronel José Antonio Vigil Manrique de Lara e instruyó a José Manuel de Carratalá Martínez (Carratalá) que asumiera la gobernación de Potosí.
El Barbarucho abandonó Chuquisaca y rápidamente tomó el camino hacia la Frontera de Tomina donde estaban las tropas del absolutista Francisco Xavier de Aguilera. Después de permanecer en Chuquisaca por tres días, el 11/7/1824 Gerónimo Valdés salió en persecución del Barbarucho. Avanzó rápidamente por los senderos de Yamparáez, Tarabuco, Tacopaya (Zudáñez) y Tomina hasta que el 12/7/1824 alcanzó la retaguardia de las tropas del Barbarucho en las pampas de “Tarabuquillo”.
Haciendo un paréntesis a efecto de conocer los antecedentes y situación geográfica de la hacienda denominada Tarabuquillo, es útil remontarse hasta 1669 cuando el Corregidor y Maestre de Campo de la Jurisdicción de Tomina mandó realizar la visita a las haciendas consolidadas en la Doctrina de “San Salvador de Sopachuy” del Partido de la Frontera de Tomina, que era la frontera chiriguano-española, resultando de la “Visita de la chácara de Tarabuquillo de Marcos Falón: En el valle de Sopachuy en veynte y sinco días del mes de agosto de mil y seissientos y sesenta y nueve años, el maestro de campo don Felipe de Suaso y Dávila, corregidor y justicia mayor destas dichas fronteras y su jurisdicción por su majestad mandé haser la visita de la chácara de Marcos Falón y por la omisión que a tenido en venir a hacerla se hiso por el padrón pasado y es como se sigue Isabel Colquema viuda de Alonso Guarayo dexó por hijos a Juana de veynte y un año y a Pedro de dose. María Cusillo difunta dexo por hijo a Miguel de sinquenta y quatro años casado con Ana Sisa tienen por hijos a Juan de sinco años. Diego Ladino huérfano de padre y madre de diez y seis años. Con el qual se acavó la dicha visita y lo firme ante mí a falta de escrivano, testigos Francisco Barrero y Joseph de Lara, presente. Don Felipe de Suaso y Dávila. Te. Francisco Barrero. José de Lara” (Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia -ABNB-; “Composición de las Tierras de Tomina”, folio 71 v., EC-TI-1680 Nº 28), la siguiente resolución “En la villa de Santiago de Tomina en veynte y tres días del mes de octubre de mil seissientos y sesenta y nueve, el maestro de campo don Felipe de Suaso y Dávila, corregidor y justicia mayor destas dichas fronteras y su jurisdicción, por su majestad. Por cuanto en las visitas que estoy hasiendo desta villa de Tomina en el primer quaderno pertenecientes a este dicho año y no caven mas es necesario proseguir en el segundo quaderno que está a foxas quarenta buelta y para que conste mando se haga este auto y a si lo proveí mande y firme ante mí a falta de escrivano, testigos, los de uso presentes que lo firmaran. Don Felipe de Suaso y Dávila. Mathias de Arellanos” (ídem).
Retomando el encuentro de Gerónimo Valdés con las tropas del Barbarucho, aquél, ordenó a su ejército detenerse y, acompañado de un ayudante de campo y dos voluntarios, galopó hacia la retaguardia del enemigo. Mandó que hicieran alto y se dirigió a los soldados absolutistas pidiéndoles detener la guerra fratricida entre españoles. El coraje del general Gerónimo Valdés tuvo un efecto sorprendente, toda la retaguardia más otros veinticinco soldados del Barbarucho lo siguieron. Enterado de lo que sucedía en su retaguardia, el Barbarucho abandonó la cabeza de la columna y regresó con algunos de sus soldados hacia la retaguardia, abriendo fuego. Los caballos de Gerónimo Valdés y de su ayudante cayeron. En consecuencia, Valdés ordenó un ataque masivo para destruir a las tropas del Barbarucho quien se replegó a la altura de Tarabuquillo y combatió toda la tarde del 12/7/1824. Cuando oscureció y el ejército absolutista del Barbarucho estaba comenzando a desintegrarse por el fuego de los constitucionalistas, huyó hacia la serranía de “Pampas Punta”. Gerónimo Valdés no pudo localizarlo. Siguiendo el camino de Cinti, el Barbarucho se dirigió a la ciudad de Potosí.
Luego, persiguiendo al Barbarucho, el general Gerónimo Valdés llegó a “San Salvador de Sopachuy” donde le informaron el rumbo tomado por los absolutistas. El 18/7/1824 Gerónimo Valdés arribó a Pomabamba (Azurduy). Los residuales guerrilleros de la Frontera de Tomina observaron con atención y recelo el enfrentamiento entre ejércitos españoles. Continuando la persecución, el 26/7/1824 Gerónimo Valdés arribó a Tarija sin noticia cierta sobre las tropas del Barbarucho. Bernabé Vaca le entregó la plaza y liberó a Carratalá quien estaba prisionero en Tarija.
En Livilivi (Sud Chichas), el 3/8/1824, Olañeta dividió su tropa instruyéndole al Barbarucho que fuera hacia Suipacha (Sud Chichas), al coronel Carlos Medinaceli Lizarazu que se dirigiese a Santiago de Cotagaita (Nor Chichas) y al coronel Francisco Ostria que se desplazara hacia Cinti. Olañeta se dirigió a Tarija donde llegó el 5/8/1824. El mismo 5/8/1824 Gerónimo Valdés llegó a Santa Victoria Oeste (Salta-Argentina) donde aprehendió al coronel absolutista Juan Guillermo Marquiegui (Marquiegui), entre otras personas. También, el 5/8/1824, en el combate de Salo (Sud Chichas), el Barbarucho capturó a Carratalá junto con una treintena de hombres más pertrechos. Luego, el 13/8/1824, en Cazón, el Barbarucho liberó a Marquiegui.
Después de una extenuante persecución, el 16/8/1824 Gerónimo Valdés llegó a la mina abandonada denominada “La Lava” (J. M. Linares-Potosí) donde decidió detenerse para descansar protegido del frío. El Barbarucho llegó al lugar con seiscientos soldados y decidió atacar frontalmente al día siguiente. El 17/8/1824 chocaron ambas fuerzas. La mina protegió a los constitucionalistas. El intrépido Barbarucho dirigió a toda su tropa contra los socavones de la mina para forzar la entrada, ignorando que la caballería del general Gerónimo Valdés, comandada por el teniente general Valentín Ferraz y Barrau, lo había rodeado por la retaguardia. Siguió una dura lucha, los absolutistas perdieron muchos soldados y al no tener esperanza de triunfo, se rindieron. Los trescientos prisioneros de la tropa del Barbarucho esperaron ser juzgados por una corte marcial y creyeron que su jefe sería condenado a muerte por haber disparado contra el general Gerónimo Valdés en Tarabuquillo, pero no sucedió así. El Barbarucho fue acogido por Gerónimo Valdés con gran cortesía y personalmente se ocupó de que recibiese atención médica y descanso.
El 25/8/1824 Gerónimo Valdés recibió la ingrata noticia de la derrota en la Batalla de “Junín” con el urgente llamado a movilizar su ejército rumbo al Perú para reforzar la retirada de los ejércitos españoles ante el avance de las tropas de Simón Bolívar y Antonio José de Sucre y Alcalá. De consiguiente, le escribió al general rebelde Olañeta una carta en la cual informó sobre la derrota de Junín, enfatizando que para él estaba terminada la guerra doméstica/separatista y que su ejército marcharía al Perú, además, le nombró comandante absoluto de los ejércitos españoles en Charcas. También, Gerónimo Valdés sugirió a Olañeta que trasladara el grueso de su ejército de Oruro hacia La Paz y estuviese preparado en caso de que el derrotado ejército español tuviera que retirarse a Charcas. Asimismo, el general Valdés comprometió liberar a todos los prisioneros absolutistas que había tomado, incluyendo al Barbarucho, esperando que Olañeta procediese del mismo modo. Le pidió a Olañeta que enviara los prisioneros constitucionalistas directamente al Perú para unirse a la campaña. Sin esperar respuesta, Gerónimo Valdés inició su marcha al Perú.
Seguidamente, el Barbarucho reapareció acusando al general Gerónimo Valdés de una serie de ultrajes durante su apresamiento.
El 9/12/1824, el ejército español sería definitivamente derrotado en la Batalla de “Ayacucho”, cayendo prisionero el virrey la Serna.
Por tanto, está categóricamente demostrado que la Batalla de “Tarabuquillo” fue la primera de la guerra doméstica, propagación de las europeas revolución liberal y contrarrevolución absolutista hacia América y operación de la Santa Alianza en Charcas.
El autor es doctor en derecho e historiador