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Opinión

23 de noviembre de 2020 14:29

Acciones que marcan distanciamiento


Ha transcurrido más de una semana que el binomio presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, gobiernan los destinos del país. Aun con el sabor de una contundente victoria sobre sus alicaídos opositores que no terminan de reponerse de semejante revés, habiéndolos dejado en knock out pleno, sin derecho a reclamo alguno al árbitro electoral.

La gran expectativa que aún mantiene la población, es que sí los dos primeros actuales gobernantes del país, marcarán diferencia con sus dos antecesores Evo Morales y Álvaro García Linera; por las acciones demostradas por ambos mandatarios hasta el momento todo indica que sí existe ese distanciamiento.

Como es de conocimiento público, las principales señales que dieron tanto el presidente Luis Arce y el vicepresidente David Choquehuanca, fueron en el caso del presidente: jurar al cargo de primer mandatario con la mano derecha puesta en el corazón sin levantar la mano izquierda con el puño cerrado, aspecto que eso era común en Evo y Álvaro; los discursos brindados por ambas autoridades fueron bastante sobrios, técnicos, cortos de tiempo y nada aburridos; cosa que no ocurría con quienes les antecedieron.

En cuanto a los trajes que vistieron para dicha ocasión tanto Arce como Choquehuanca, llevaron ternos sin corbatas más identificados con la clase media popular urbana antes que con lo indígena. También ambos mandatarios dieron la señal de no mezclar el manejo de la gestión pública con lo político. Un claro ejemplo de ello es la designación del nuevo gabinete ministerial en el cual pesa más el perfil técnico antes que lo partidario.

Otra señal que marca una cierta independencia a los gobiernos de Morales-García Linera, es que el presidente Arce como el vicepresidente Choquehuanca no asistieron al acto de recibimiento político de los dos anteriores mandatarios en la región del Chapare cochabambino. Hecho que generó reacciones de distinta índole.

Otra gran diferencia que se nota de los actuales gobernantes, es que han dado una muestra a la valoración de la institución de la familia, ambos son casados con hogares sólidos, aspecto que no ocurría con quienes estuvieron antes que ellos al mando del país. No por algo después de casi 14 años ya tenemos una primera dama de la nación.

También otra señal que da a entender que tenemos un gobierno distinto, es en la forma como se manejan los discursos, especialmente en los que ofrece el primer mandatario de la nación, todos elaborados bajo un libreto, utilizando términos técnicos profesionales adecuados sin entrar en la improvisación como nos tenía acostumbrado Morales Aima.

A eso se debe añadir, el tono en los que emite sus discursos el presidente Arce Catacora, en los cuales se siente en la entonación de sus palabras que son más amigables y de un llamado al reencuentro entre todos los bolivianos. Sin caer en la pronunciación imperativa y tajante por parte de sus anteriores predecesores, dando una sensación que en la enunciación de cada palabra por detrás había como una especie de riña o llamada de atención constante hacia la sociedad boliviana.

Otro signo de ese distanciamiento con las gestiones de Morales-García Linera, se mostró hace poco con la posesión sobria y protocolar de los nuevos Altos Mandos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional respectivamente, brindando mensajes con el significado de pleno respeto a la institucionalidad castrense y policial, sin sobreponer frases como la ya conocida de “Patria o Muerte”.

Son detalles que están marcando la diferencia entre uno y otro período de gobierno que el MAS encara desde el pasado 8 de noviembre. Los dos primeros jefes de Estado tienen el gran desafío de darle una nueva marca a su gestión gubernamental con el objetivo de sentar ese distanciamiento a los casi 14 años de gobierno que aún queda en la retina del pueblo boliviano.

Juan Carlos Ferreyra Peñarrieta es comunicador social

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