Un año después de la revolución del 25 de mayo de 1809 (25/5/1809) en Chuquisaca, se gestionó la revolución del 25/5/1810 en Buenos Aires. Conocido el empeoramiento de la ocupación napoleónica de España, el 22/5/1810, en cabildo abierto, se decidió la organización de la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata. El 24/5/1810, el cabildo abierto designó al -hasta entonces- virrey del Río de la Plata Baltasar Hidalgo de Cisneros y de la Torre (Cisneros) presidente de la mencionada Junta. La población rechazó este nombramiento, avocó las facultades conferidas el 22/5/1810, exigió el nombramiento de una nueva directiva en la Junta y la remisión de una expedición militar de auxilio a Charcas/Alto Perú (Charcas). El virrey Cisneros renunció y se designó al General de Brigada Cornelio Judas Tadeo de Saavedra (potosino) como su presidente, a Mariano Moreno y Juan José Esteban del Passo en calidad de secretarios, también a Manuel Maximiliano Alberti, Juan José Antonio Castelli (Castelli), Miguel Ignacio de Azcuénaga, Juan Larrea Espeso, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y Domingo Bartolomé Francisco Matheu, en posición de vocales.
Castelli fue alumno en la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca y la Real Academia Carolina de Practicantes Juristas de Charcas. En septiembre de 1810 la Junta lo designó vocal representante y le encargó la jefatura del Primer Ejército Auxiliar de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Para octubre de 1810 su avanzada dirigida por el Coronel Antonio González Balcarce (González Balcarce) ya operaba en Charcas. Paralelamente, Castelli envió un comisionado llevando una nota mediante la cual invitó al General Vicente Nieto de las Viñas y García Sánchez de Valencia y González (Nieto) a una reunión para evitar desgracias y sangre. Nieto rechazó la proposición. El 27/10/1810 la avanzada alcanzó la banda del río de Santiago de Cotagaita (Chichas), se enfrentó al ejército realista del Mayor General José de Córdoba y Rojas (Córdoba) y retrocedió hacia Tupiza (Chichas), desplazándose luego hasta Suipacha (Chichas). En el ínterin se le unieron los refuerzos enviados por Castelli. El 7/11/1810, ambos ejércitos se enfrentaron y González Balcarce venció. La Batalla de Suipacha fue un triunfo del Primer Ejército Auxiliar en Charcas. Semanas después, Nieto, Córdoba y Francisco de Paula Sanz y Espinosa de los Monteros Martínez y Soler, fueron procesados/ejecutados en Potosí el 15/12/1810. Seguidamente, Castelli asumió la presidencia de la Audiencia y Chancillería Real de La Plata de la Provincia de los Charcas (Real Audiencia) y la posición de gobernador intendente de Chuquisaca desde el 27/12/1810 hasta el 26/1/1811. Lo sucedió Juan Martín Mariano de Pueyrredón (Pueyrredón) desde el 26/1/1811 hasta el 25/8/1811. El Primer Ejército Auxiliar sería derrotado en Yuraicoragua/Guaqui el 20/6/1811.
En estas circunstancias, surgen los nombres de Don Josef María (Mariano) Caballero en la vice parroquia de San Pedro de Guadalupe en la Doctrina de “San Salvador de Sopachuy”, Jorge Michel en “Mollene”, Antonio López y su hermano José Manuel López en “El Salto”, Manuel Esteban Gonzales y José Antonio Ibañes en “Tarvita”, así como de Juan Gualberto Pérez en “Tapala”, “Capactala” y “San José de Alizos”. Ahora enfoquémonos en el Comandante Antonio López.
Revisando el valioso archivo de la Casa de la Libertad se descubrió que Antonio López fue hacendado en “El Salto” y, desde 1807, Alcalde Pedáneo del vice cantón San Juan Bautista de la “Frontera de Tarvita” de la Doctrina de “Santiago de Pomabamba” (Azurduy) del Partido de Tomina y Pomabamba (Archivo y Biblioteca de la Casa de la Libertad -ABCL-; C-2-1.1.13 N° 0348, en: Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 212). Esa enorme hacienda contemplaba, entre otros territorios, Tarvita La Alta, la Cordillera de Sombreros-Mandinga, Nogales, Guadalupe, La Torre, Casa Quemada y Silva. Debido a su cooperación independentista con el Primer Ejército Auxiliar la monarquía española mediante la Audiencia de Charcas y la sub delegación de “La Laguna” lo procesó penalmente por el delito de alta traición al Rey calificándolo de “Comandante Guerrillero de Pomabamba”, relacionándolo además con la retención de los fondos cobrados en Tarvita por el Gobernador indígena Miguel Culli. También fueron enjuiciados José Manuel López y Jorge Michel.
Como parte de los actos procesales, existe un documento firmado por “Ambrosio Santos” a través del cual le hizo conocer al Comandante Antonio López que Pueyrredón venía hacia Chuquisaca, seguramente, para asumir la presidencia de la Real Audiencia y la cualidad de gobernador intendente. Le manifestó que “es de la mayor necesidad que vengan Uds. al punto de Tarabuco donde me encamino con nuestro ejército, y todo armamento y artillerías, y demás armas, espero que así se berifique, y que marcharan en la hora con la gente (.) deberán venir a caballo con garrotes, y elementos” (ABCL; C-2-1.1.13 N° 0348, en: Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 214). Otro documento de 18/4/1811, emitido por Antonio López, instruye a su lugarteniente que “Vista la presente: ponga V. en el momento, lista la gente de ese Partido, y mañana á el alba marche V. con ella á esta para que reunida con la de Capactala y Mollene, caminen en el acto a presentarse el Domingo en la Capital a guardar aquel punto tan bien encargado por el señor general el Jefe Dr. Juan Martín Puerreidon. Salto y abril 18 de 1811.- Antonio López” (ABCL; C-2-1.1.13 N° 0348, en: Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 215). Estos documentos prueban que a principios de 1811 ya existían grupos armados organizados con importante capacidad de operación dirigidos por Antonio López, José Manuel López, Manuel Estaban Gonzáles, Jorge Michel y Juan Gualberto Pérez en Tarvita y Tapala, por el Coronel Jacinto Cueto España en San Salvador de Sopachuy y por Josef Mariano Caballero en San Pedro de Guadalupe, funcionando en las Fronteras de Tomina y Pomabamba, en estrecha coordinación con Castelli y Pueyrredón, planificando su cooperación con el Primer Ejército Auxiliar.
Haciendo un paréntesis, es importante remarcar que el Coronel Manuel Ascencio Padilla Gallardo y su esposa Juana Azurduy de Padilla, llegaron a las Fronteras de Tomina y Pomabamba recién a fines del segundo semestre de 1813, no antes. En estos territorios también operaba el Cacique chiriguano Gumbaye (Cumbay) quien por campamento tenía los montes de San Juan del Piray. La “republiqueta de Tomina” preexistió a la llegada de los esposos Padilla. Así lo relata el propio Coronel Padilla en su diario: “Derrotados en la acción de Ayoma completamente [14/11/1813], tomó su ruta para adentro, con toda su familia, su mujer é hijos, á acogerse de la protección de Cumbay, (.). Así pasó á la cordillera, de donde hizo sus tratados, i confederaciones con el dicho Cumbay, quien en virtud de ellas, le prometió auxiliar con quinientos flecheros. Practicada esta diligencia se fue a los montes, i cerros inmediatos al Pueblo de Pomabamba con su familia, á donde se encontraron con Zárate, cuyo hallazgo, no dejó de causarle suma alegría inexplicable, con quien, habiendo tratado sobre las cosas concernientes al binestar de ellos, i del Estado, proyectaron ver modos, i arbitrios de levantar jentes” (Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 211).
Continuando con la revisión de los actos del proceso penal que la monarquía española tramitó contra el Comandante Antonio López se conoce que este, en la primera quincena de diciembre de 1811, retornando de Chuquisaca a El Salto con su familia, visitó la hacienda “Paslapaya” de propiedad del Capitán Fermín Cueto. Durante la visita, se entrevistó con su hijo, el Coronel Jacinto Cueto. Antonio López le pasó a Cueto alguna información de lo que acontecía en Chuquisaca. Por su parte, Jacinto Cueto le entregó un sobre cerrado que contenía el documento que más tarde sería publicado en la plaza de armas de Tarvita y ocasionaría la persecución de López: “la proclama libertaria de Tarvita”. He aquí su contenido.- “Provincianos de Tomina: La defensa de la religión, y la de la patria, son los dos más principales, y los sagrados objetos, que tiene todo buen ciudadano. Si en todos los siglos, se nos an presentado héroes que en obsequio de la primera sean entregado gustosos a las hogueras, tormentos y martirios, nuestra feliz época nos manifiesta americanos, q’ en defensa de la patria, se han dejado conducir a los cadalsos: Imitemos su ejemplo; brindemos primero el último aliento que dejarnos esclavizar. La América toda en masa ha levantado las armas contra el ingrato opresor protestando que no las largará de las manos, hasta morir o tener el honor de rendir al enemigo. Y solo los temerosos habitantes de la Frontera de Tomina permanecerán en una inacción criminosa. Quando toda la América del sur trabaja en su libertad, solo vosotros queréis ser libres y felices a costa de la inestimable sangre de vuestros hermanos ¿En nada les ayudaría si ni queréis compadeceros de ellos?; que crimen ¡Que infamia sería esta! No, no. Fronterizos, no lo creo. Vosotros conocéis los sagrados dones de la libertad de nuestra Patria si la amáis, no podéis menos q’ sacrificaros; pues sería un monstruo de inhumanidad el que viendo a su Patria, (esto es a su segunda madre, atacada por el enemigo) se mantuvieran indiferentes. La misma nación de los bárbaros son el comprobante de esta verdad. (.) que se arrojo al fuego con todas sus riquezas, antes que rendirse al enemigo que la asediaba; nos da un ejemplo de la obligación del ciudadano para con su patria. Emulemos su heroísmo, trabajemos por dejar la América libre de opresión de tanto tirano extranjero, o sacrificar nuestras vidas en aras de nuestro patriotismo y felicidad. No se intimide y detenga el interés a q’ mientras veláis sobre vuestra seguridad y libertad, ponéis en olvido nuestras labores pues sería mal regada la tierra con el sudor de vosotros si quedaréis esclavos. Vuestros enemigos serían los dueños y señores de vuestros haberes. Si hasta ahora se han permitido los europeos solo una posesión infructuosa en vuestros fundos aprovechándose por la fuerza de sus puestos adquiridos con nuestro indecible trabajo; de ahí en adelante (si triunfa tal D. no lo permita) os privaran de esta: No tendréis ya siquiera el fútil consuelo de trabajar por darles de comer. Seréis esclavos de los más tiranos; y podéis sufrir mayores ignominias q’ esclavizarse por vuestra voluntad, o más vien diré por vuestra indolencia: perderéis gustosos el incomparable vien de la libertad que es el mejor don con que Dios y la naturaleza dotaron al hombre. No americanos, trabajemos; y si la opreción ha sido la divisa de nuestros enemigos, sean las nuestras su extermino y nuestra libertad. Perú 13 de diciembre de 1811.- El verdadero Criollo” (ABCL; C-2-1.1.13 N° 0348; en: Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 213 y s.).
Este documento prueba que, para el 13/12/1811, en Charcas ya no se proclamaban vivas a Fernando VII preso en Valençay-Francia sino que, contrariamente, se arengaba con meridiana claridad por la libertad de los fronterizos, exponiendo con precisión la necesidad de constituir un nuevo Estado.
En aquél tiempo, esta proclama fue atribuida en su autoría y circulación a un tal “Ambrosio Santos” quien no fue identificado en el proceso penal seguido contra López. Es probable que hubiera sido redactada por el Coronel Jacinto Cueto España. Aunque no debe perderse de vista que en la historia, y en la misma época, se encuentra como Alcalde Pedáneo de Lípez (Potosí y Atacama) a una persona del mismo nombre. Se sabe que tras la derrota realista en Suipacha “Córdova y Nieto (.) fugaron por los desiertos de Atacama: al primero lo aprisionó el Alcalde de Lípez, Ambrosio Santos [otras fuentes indican “Antonio Santos”], y al segundo, D. Antonio Portales que fue en su busca con una partida de tropas=Los dos fueron conducidos á la Villa de Potosí a fines de noviembre (.) Sanz, Nieto y Cordova fueron pasados por las armas en la Plaza Mayor de Potosí (.) por orden del representante de la Junta de Buenos Aires D. Juan José Castelli” (Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 213). ¿Se trata del mismo Ambrosio Santos? Ojalá algún día la historia lo determine.
La sentencia condenó al Comandante Antonio López de la siguiente forma: “En la Laguna en el Criminal de alta traición seguido de oficio por la Real Justicia, (.). Vistos: los Autos, y por lo que de ellos resuelve.- Fallamos que debemos condenar y condenamos al expresado reo Antonio López a la pena ordinaria de muerte de horca que deberá sufrir, y ejecutarse en público cadalso, por el Verdugo de esta ciudad para el conveniente escarmiento, desagrabio de las armas del Rey (.). Fdo. José Félix de Campoblanco Conde de Valle Hermoso.- Fdo. Lorenzo Fernández de Cordova.- La Plata once de agosto de mil ochocientos doce. Fdo. Pedro Reyes Duran” (ABCL; C-2-1.1.13 N° 0348; en: Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 224). Elevado para su revisión, la Real Audiencia dispuso que “Vistos los Autos con los documentos últimamente presentados=Fallamos: que debemos revocar, y revocamos la sentencia definitiva de once del corriente, pronunciada en grado de vista, en cuanto por ella se condenó al reo Antonio López, a la pena ordinaria de muerte de orca. Y por la culpa que contra el resulta, lo condenamos a ocho años de destierro, fuera del distrito de esta Real Audiencia, al lugar que señalare el señor General en Xeje del exercito Real del Perú, (.) con la correspondiente condena a costa de sus bienes, que deberá rematar, el Subdelegado de Tomina, hasta la cantidad que regulare sea suficiente, (.). En la Plata en veinte y nueve de agosto de mil ochocientos dose años” (ABCL; C-2-1.1.13 N° 0348; en: Salgueiro, B.; “Sopachuy, del olvido a la inmortalidad”; 2020, p. 224 y s.).
Por tanto, en el primer Bicentenario, está contundentemente demostrado que la “republiqueta de Tomina” ya funcionaba para 1811 en las Fronteras de Tomina y Pomabamba, que cooperaba estrechamente con la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata, que -no obstante- su programa político tenía como objetivo inicial preciso la consecución de la libertad/independencia de los fronterizos con la organización de un nuevo Estado, que el Comandante Antonio López fue uno de sus heroicos fundadores y que la proclama libertaria de Tarvita es un documento fundamental para entender la gesta emancipadora hispanoamericana.
El autor es doctor en derecho e historiador