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Sociedad

5 de junio de 2022 11:39

Sin control, la minería ilegal devasta bosques y ríos en el norte paceño y desata el terror en comunidades

Muchas veces los indígenas de las comunidades donde hay explotación aurífera reciben amenazas y sus casas son saqueadas y quemadas por las mineras.

Tapa Volquetas y retroexcavadoras trabajan en el río Mapiri en busca de oro. Foto: ANF
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La Paz, 5 de junio de 2022 (ANF). – De a poco los bosques frondosos con ríos cristalinos y peces nadando se evaporan en el norte paceño. Las montañas se han transformado en cerros áridos, en algunos se abrieron túneles en busca del metal dorado como consecuencia de la minería ilegal que avanza a pasos acelerados devastando y exprimiendo la vegetación y fauna en las comunidades indígenas. Pero no solo hay daños irreparables al medio ambiente, sino también se generan perjuicios a la salud de los pobladores.

La Agencia de Noticias Fides realizó un recorrido por diferentes localidades del norte paceño, entre ellos Correo, Pauje Yuyo, Apolo, Mapiri, Guanay y Cotapata, donde se evidencian las huellas de la minería y la falta de control desde el gobierno. Esa ausencia es aprovechada por los mineros que depredan con grandes maquinarias como retroexcavadoras, tractores y volquetas, los ríos y las montañas para explotar minerales como el zinc y oro.

Muchas veces los indígenas de las comunidades donde hay explotación aurífera reciben amenazas y sus casas son saqueadas y quemadas por las mineras con la única intención de despojarlos de su territorio. Cuando los pobladores denuncian son enviados a la cárcel como represalia y para infundirles temor.

Huellas de la minería

Al ingreso de la ruta Charazani-Apolo se observa una vegetación variada y abundante, con ríos de aguas cristalinas. Pero a medida que se avanza, se observa montañas con túneles y en las riberas generadores eléctricos que se utilizan para la actividad minera.

La ANF observó cómo un grupo de al menos 10 personas cavaba un cerro de donde, según las mismas versiones, explotaban zinc y oro que era trasladado en una volqueta con un letrero “Mineral Cruces”. Los obreros admitieron que carecían de licencia ambiental para realizar esa actividad. Sin embargo, revelaron que la empresa para la que trabajaban se denomina “Amarete” y el dueño era “don Max”.



A unos cuantos pasos del lugar se observó una montaña totalmente destruida por otra cantidad similar de mineros que trabajan en busca de oro. Tampoco tenían autorización para esa actividad, en ese sitio no hay ningún tipo de control.


A lo largo de este trayecto se observó que en las comunidades Marupampa, Ayata, Pauje Pata y Pauje Yuyo, la devastación también se intensificó, sobre todo en las riberas de los ríos, donde se puede ver montañas de arenales removidas, piedras, árboles talados que se extienden por varios kilómetros.

Las maquinarias son enormes y según el testimonio recogido su valor está por encima del cuarto millón de bolivianos. En el camino se observa una cantidad considerable de campamentos mineros e incluso, herramientas de minería tapadas con plásticos.

A cuatros horas de la ruta Charazani-Apolo, en la comunidad indígena Correo, más de 40 indígenas están reunidos en una asamblea para hacer conocer su preocupación sobre la minería ilegal que cada vez va dominando sus territorios y dejándoles sin cultivos ni agua. Ellos cuentan que son amenazados por las empresas mineras para abandonar su territorio, que en su mayoría están asentando en la ribera de los ríos, donde cultivaban alimentos como maní, yuca, arroz, pero poco queda, ya que en una oportunidad sus barbechos fueron destruidos y hace pocos días, sus viviendas han sido quemadas.

Los indígenas relatan que apenas sobreviven con algunos productos alimenticios y que ya no pueden beber el agua del río por la contaminación con mercurio y diesel que genera la explotación aurífera. Incluso, tiene miedo ir de una comunidad a otra en busca de abastecerse porque son amedrentados con explosión de dinamitas, así lo relata Dorina, una joven indígena de la comunidad de Correo.


Una máquina usada para minería en la ruta Apolo. Foto: ANF

Esa población está totalmente desprotegida porque pese a que enviaron cartas a distintitas unidas del gobierno para buscar ayuda y protección no tienen respuesta alguna, más al contrario, sostienen que la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera los acusa de ser ellos los explotadores del mineral de forma ilegal, a tres de sus dirigentes los enviaron a la cárcel durante dos meses por denunciar a los mineros. Ahora no pueden trabajar y tienen detención domiciliaria.

“Las personas que hacemos respetar nuestro territorio hemos sido llevado a la cárcel, los que explotan oro están felices (…). Hemos estado cerrados durante dos meses, seguimos siendo perseguidos, juzgados por nuestros dirigentes”, denuncia Alicia (nombre referencial), quien fue una de las apresadas por denunciar a los mineros. Ella revela que estas empresas generan división entre los indígenas.

En el municipio de Apolo la situación es similar a las anteriores comunidades, sin embargo, en esta localidad se observa un poder absoluto de campesino-mineros que evitan que una comisión encabezada por la senadora de Comunidad Ciudadana, Cecilia Requena, realice inspecciones sobre minería ilegal.

Los mineros irrumpieron de forma violenta en una reunión que realizaba en instalaciones  con el Comité Cívico Pro Apolo y la subgobernación de Franz Tamayo. Ahí, unos de los dirigentes de los mineros, Eynar Chávez, rechazó la visita de la parlamentaría y afirmó que se debe pedir permiso a los mineros para ingresar a las comunidades, e incluso lanzó una amenaza de bloqueo en las carreteras si la comisión no abandonaba el municipio.

“No sé usted (senadora Requena) a qué ha venido, invitada por la subgobernadora o por el comité cívico, no sé, por eso le digo, usted no me ingresa a mis comunidades. (…), es mejor que usted piense dos veces porque a partir de las 02.00 de la mañana empieza nuestro bloqueo. Le estoy avisando, mañana se están masificando los hermanos del campo, están viniendo las comunidades”, advirtió en la reunión.


Los mineros que irrumpieron  la reunión que realizaba la senadora Cecilia Requena en Apolo. Foto: ANF

Los mineros afirman que no dejarán de buscar oro en el Parque Madidi, una de las más grandes reservas naturales y que es un área protegida del territorio nacional.

“Es una falta de respeto ingresar por el camino sin avisar a los comunarios (…) A partir de ahora nos declaramos en estado de emergencia para hacer respetar a nuestro territorio, no vamos a permitir intromisiones de ninguna autoridad ¿Para quién están cuidado el parque Madidi?, para las transnacionales y va a volver la esclavitud”, señaló otro de los mineros.

“Mapiri, tierra de nadie”

En el municipio de Mapiri la ausencia de controles a las actividades mineras, tanto legal o ilegal, es total. Las grandes maquinarias y motorizados invaden el río principal contaminando y causando estragos en las comunidades aledañas.

El río Mapiri está infestado de volquetas, palas mecánicas y mineros que trabajan desde tempranas horas del día. Lo que más le preocupa a los comunarios es que la mayoría de las cooperativas realizan la explotación sin una consulta y sin el conocimiento de los habitantes.  También se vulnera sus derechos como a un medioambiente sano, derecho a la consulta previa libre e informada y el derecho a la libre determinación de los pueblos.


Maquinarias trabajan en busca de oro el río de Mapiri. Foto: ANF

El agua del río está plagada de barro, mercurio y diesel. Esta contaminación es parte del proceso para encontrar puntos dorados u oro.


Campamentos mineros en la orilla del río en Mapiri. Foto: ANF

En este municipio no solo se observa la minería, también circulan una cantidad inimaginable de autos chutos o indocumentados.


Autos chutos en una calle de Mapiri. Foto: ANF

“La minería y la violencia se intensifica en los Yungas”

La senadora de Comunidad Ciudadana, Cecilia Requena, afirma que la minería se intensificó en los últimos años, al igual que la violencia con la que se ejerce esta actividad, intimidando a los comunarios.

“Todo el desastre del boque, la flora y la fauna en los Yungas se está intensificado por la minería y la violencia con que se ejerce. Esto no puede llamarse desarrollo, los Yungas se está convirtiendo en un territorio de sacrificio”, lamenta la autoridad.

Requena pone en evidencia el impacto ambiental que genera la minería en el norte paceño. “La destrucción de los cursos del río, bombardeado por maquinarias, la invasión masiva en Mapiri, las montañas destrozadas, por todas partes está contaminado por mercurio y eso altera la morfología del ecosistema que tiene muchas consecuencias, el desvió de los ríos puede generar inundaciones”, alerta.

La legisladora al igual que las comunidades indígenas afectadas por la minería en el norte paceño pide al gobierno central ayuda y parar este tipo de actividades extractivistas que van socavando los derechos de los pobladores que se oponen que sus territorios se contaminen o desaparezcan a raíz de la explotación aurífera que en los últimos años se incrementó de forma desmesurada.

De enero a agosto de 2021, las exportaciones de oro lograron cifras récord. Las ventas al exterior del metal precioso llegaron a desplazar por primera vez al gas natural, principal producto de exportación de las últimas dos décadas.

Según el reporte del Instituto Nacional de Estadística (INE), las exportaciones de oro metálico a agosto de esa gestión han llegado a $us 1.478,5 millones, seis millones más que el valor alcanzado por las ventas de gas natural que fueron de $us1.472,5 millones.

/MLA/FC





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