Sociedad

24 de noviembre de 2020 21:01

La pandemia de la división sindical en la Federación provincial Nor Yungas

La polarización sindical inunda el ambiente del Ayllu yungueño como el humo de chaqueo de invierno, las relaciones de fuerza al interior de las organizaciones sociales no serán fácil de mediar en un escenario de disputa constante por las cuotas de poder.

Inf 2 Tapa (1) Ilustración: Sofi Cadena
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La Paz, 24 de noviembre (ANF).- El 8 y 9 de noviembre de 2019 se llevaba a cabo en Coroico el conflictivo congreso ordinario organizado por la Federación Única de Trabajadores Campesinos Nor Yungas para elegir al nuevo directorio, entre ellos al ejecutivo provincial -Edgar Rosas dejaba el puesto vacante por sus diferencias con la nueva estructuración de la ley general de la coca- y los respectivos secretarios generales. Este suceso marcaría la (des) organización de las movilizaciones sociales que terminarían bloqueando la carretera La Paz – Caranavi en agosto pasado exigiendo el respeto a las elecciones presidenciales del 6 de septiembre y haciendo un llamado popular por la “defensa de la democracia”. 

Retrotrayendo la narración a 2019, todos nosotros recordamos aquella imagen de Evo Morales aquel 11 de noviembre, el (ex) presidente cocalero sindical, esperando el avión de la Fuerza Aérea Mexicana en su bunker cochala, consultando su celular, tirado en el piso sobre una frazada, bajo una tela violeta que fungía como barrera contra los sedientos mosquitos que invaden como todas las primaveras los hogares del trópico de Cochabamba. En las horas siguientes Evo Morales Ayma, quién había sido presidente de Bolivia por 13 años, nueve meses y diecisiete días, abandonaba el país dejando en estado de orfandad a los movimientos de trabajadores campesinos de las federaciones del Chapare, como así también a las organizaciones sociales de Los Yungas. Dos días antes -mientras en el país se vivía un desconcierto generalizado por la renuncia de Morales, hecho que también terminó por repercutir en las decisiones que se tomarían en el congreso ordinario de Coroico- se presentaba al Ejecutivo Provincial Nor Yungas, que a la postre serían dos: Oscar Aduviri, el candidato impuesto por el MAS; el otro, Juan Carlos Calcinas, simpatizante de los intereses de Adepcoca.

“Evo Morales no era un economista, no era la cabeza del modelo económico implantado por el MAS, pero era el que unía a través de su voz a las organizaciones sociales”, afirma Julio Mamani, director de Radio Coroico. Aunque la mencionada conciliación que al interior de los movimientos sociales se consideraba como el punto “fuerte” en la gestión del ahora expresidente boliviano, como bien reflexionaba el periodista partidario, tiene sus peros dentro de la realidad yungueña. El mencionado congreso ordinario en Coroico de finales de noviembre del año pasado fue la clara muestra de aquello, luego de dos complejos y conflictivos días de deliberaciones se posesionó en paralelo y en el mismo acto a dos ejecutivos provinciales que representarían a la Federación Nor Yungas, sembrando la semilla de la polarización y el desconcierto, contaminando los cimientos de la estructura sindical cocalera históricamente marcada por la lucha de los derechos unitarios del sentir de la cultura popular yungueña: “Hay dos cabezas en la Federación Nor Yungas, en el congreso todos fuimos testigos que ganó el señor Carlos Aduviri, pero habían dos o tres personas que eran parte del equipo del señor Juan Carlos Calcinas, quienes agarraron el micrófono y confundieron a las bases posesionándolo”, comenta Jimena Villca, ex ejecutiva de la Federación Bartolina Sisa con respecto al conflictivo acto en el Estadio Evo Morales Ayma de Coroico.

Juan Carlos Calcinas niega aquello rotundamente, afirma que su elección se dio dentro de los estatutos orgánicos, para demostrarlo expone su credencial de Ejecutivo Provincial expedido por la FDUTC “Túpac Katari”, además de las actas de reconocimiento y registro del nuevo directorio, y después de tomar un sorbo de la bebida de cola naranja, exclama: “En la Federación Provincial Oscar Aduviri es mi secretario”. Y agrega: “Es Evo Morales quien ha dividido Adepcoca, creando un paralelismo”. Alejandro Mamani, Presidente de las Juventudes del MAS, desde la otra vereda responde: “el MAS nace de las organizaciones sociales, lo que han hecho estos últimos años es dividirlo, y han creado paralelos, muchos municipios han tenido dos ejecutivos, hasta en las comunidades han tenido dos secretarios generales”. Este fuego cruzado habla a las claras del innegable fraccionamiento ideológico al interior del mundo dirigencial sindical yungueño, división que en los últimos años se ha expandido como el uso de los agroquímicos en el cultivo de coca, creando una profunda zanja sociopolítica, que por cierto, no intenta ser disimulada, “es de conocimiento general que en todos los sectores hay divisiones en el país, y la división en el sector Yungas ha estado relacionada a Adepcoca que preside el señor Franklin Gutiérrez”, asevera Tulio Magueño, Vicepresidente del Movimiento al Socialismo en Coroico. 

¿Y qué tiene que ver esta división de pensamientos en el seno sindical con los bloqueos en la región yungueña? Pues casi todo.

El único punto de bloqueo durante las primeras semanas de agosto en Los Yungas se lo realizó en la zona de Santa Bárbara, entre Coroico y Caranavi, dejando expedita la carretera Nor Yungas – La Paz, esto debido a que la Federación Especial Coripata y el gran conjunto de centrales que engloba el ente sindical del norte paceño no solo se oponía fervientemente a la medida sino que en caso de afectar directamente a la zona amenazaban con desbloquear las carreteras, con relación a esto, Juan Carlos Calcinas comentaba “en ningún momento Arapata y Coripata han participado, la provincia Nor Yungas está caracterizada por dos municipios, que son el Municipio de Coroico y el Municipio de Coripata, en ningún momento ellos han actuado o han participado en ese bloqueo, no ha habido ningún consenso”; esto reafirmado desde el bando contrario, como bien lo explica primero la militante del masismo Jimena Villca, y luego, el vicepresidente del MAS Tulio Magueño: “el sector que se ha opuesto es el sector de Sud Yungas, parte también del sector de Coripata, ha habido amenazas para los bloqueadores del punto de Santa Bárbara, sabemos que hay contrarios, en Los Yungas no todos pensamos igual, pero sí hubieron amenazas del sector de Coripata para levantar el bloqueo”; “los sectores de Coripata y Sud Yungas se oponían a los bloqueos, estos grupos están presididos por el señor Franklin Gutiérrez, es por eso que en los Yungas hay un fraccionamiento”.

Según reportes, la cantidad de bloqueadores (compuestos por algunos dirigentes de las centrales y subcentrales de la Federación de Coroico) no llegaba a las cincuenta personas. El miedo al contagio de Covid-19, la dificultad para llevar a cabo reuniones, la descoordinación entre dirigentes/bases y la oposición de ciertos grupos a la movilización fueron algunos de los motivos para que la movilización no haya tenido el eco esperado, aunque para Alejandro Mamani se pudo conseguir lo deseado “con estas medidas se ha logrado que se establezca una fecha firme de elecciones”. 

La polarización sindical -otrora imposible de darse, por lo menos de la forma que se da en estos tiempos, tal como lo asevera el histórico dirigente Bernabé Espinal nacido en la década de los cuarenta en la comunidad de Cruz Loma “el líder sindical no sabía leer ni escribir pero tenía claro que quería el bien de la comunidad”- inunda el ambiente del Ayllu yungueño como el humo de chaqueo de invierno, las relaciones de fuerza al interior de las organizaciones sociales no serán fácil de mediar en un escenario de disputa constante por las cuotas de poder. Aprender del pasado reciente para resurgir, sacudir las divisiones y sumar, es lo que deja entrever la ex Ejecutiva de la Federación Bartolina Sisa para el futuro proceso que se deja ver ya a la vuelta de la esquina, “ya no aislaremos a comunidades, centrales, sub-centrales, que no nos hayan apoyado… muchos dirigentes que no han recibido apoyo dicen pues, entonces no les daremos nada a esas comunidades”, Jimena, sin decirlo explícitamente, con la mirada baja en señal de mensaje sentido, intenta con sus palabras volver a abrazar los ideales de la cosmovisión andina, el Ayni, los comportamientos colectivos y la cultura de la solidaridad; valores que en el presente se hacen tan distantes ya del mundo sindical yungueño. 

/ANF/

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