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Sociedad

17 de febrero de 2020 20:55

"Quiero que me den otra oportunidad". La justicia restaurativa, un paso alternativo del sistema penal

Desde hace un par de años el Centro de Rehabilitación Qalauma lleva adelante un proceso de “Justicia Restaurativa” con jóvenes privados de libertad, en un plan integral que se enfoca en ayudar a asumir su responsabilidad, restaurar el daño ocasionado a las víctimas e integrarse a la comunidad tras cumplir su detención.

IMG_20200217_214831 Los jóvenes privados de libertad llevan alentante diferentes talleres formativos. Foto : ANF

La Paz 17 de febrero (ANF).- El aroma a galletas recién horneadas rememora imágenes de la infancia. Ese mismo aroma es el que sale desde el taller de repostería, donde Marco y sus compañeros preparan la masa y hornean lo que luego se convertirá en parte de los alimentos del subsidio materno. Son jóvenes que han ingresado al Centro de Rehabilitación de Qalauma por diferentes delitos y están sujetos a un proceso restaurativo que busca su inserción en la sociedad.

Desde hace un par de años este centro lleva adelante un proceso de “Justicia Restaurativa” con adolescentes y jóvenes privados de libertad, en un plan integral que se enfoca en ayudar a asumir su responsabilidad, restaurar el daño ocasionado a las víctimas e integrarse a la comunidad tras cumplir su detención.

“Este sistema funciona, porque hay muchos jóvenes que realmente quieren cambiar, porque pese al resbalón que cometimos queremos salir. Por eso pedimos a la sociedad que nos apoyen y no nos aíslen, que nos den una oportunidad, porque podemos cambiar”, manifiesta Marco (nombre ficticio).

Este centro ubicado en la ciudad de El Alto alberga a  257 jóvenes, 14 son mujeres. Oscilan entre los 18 y 28 años y cometieron diferentes delitos que van desde robos, microtráfico, violencia sexual, hasta parricidio u homicidio.

“Lo que se genera es todo un proceso de restauración y reinserción en trabajo y estudio, a la par de que cumplen sus penas. Dentro de este espacio se les da la posibilidad de salir bachilleres y obtener un título a nivel técnico. El objetivo es darles la posibilidad de cambiar y de reinsertarse en la sociedad”, explica Verónica Larrea, trabajadora social del Centro.

Es así que bajo los mecanismos de buena conducta y sobre todo la voluntad de generar un cambio, los jóvenes siguen este plan, en diferentes espacios y talleres como carpintería, mecánica, repostería, costura, deportes y hasta música.

“Lo que hacemos es implementar un modelo socio educativo en Qalauma, en el enfoque restaurativo, para también implementar la formación en los jóvenes. Estamos en este sector aportando en la formación artística cultural basada en tres enfoques: la implementación terapéutica, la implementación recreativa y la formativa.  Se culmina con formación de técnico básico, técnico medio y auxiliar en artes musicales y diseño gráfico”, detalla René Ponce, encargado del espacio cultural.

Muchos de los jóvenes privados de libertad aún no cuentan con una sentencia (cerca del 80%), sin embargo las dinámicas restaurativas igual las llevan adelante. Unos argumentan que son inocentes y que la justicia no actúa como debería, mientras que otros asumen su culpa pero buscan recomponer su vida al salir de Qalauma.

Su timidez es notoria, desconfía al entablar la primera charla y no puede evitar mostrar el rostro de quien cumple una condena y carga el arrepentimiento. Carlos (nombre ficticio) , cometió abuso sexual cuando tenía 18 años y lleva 11 privado de la libertad, hoy es uno de los tantos que decidió encaminar este proceso y anhela con cambiar para volver a iniciar una vida, asumiendo que el delito cometido debe pagarlo. “He estado en taller este tiempo. Tomé agronomía, panadería, costura  y hoy estoy encargado de la sección de cartonera, donde hacemos agendas personalizadas. Quiero salir y retomar mi vida, y Qalauma me ha dado la oportunidad de pensar en otro futuro”, expresa.

“Quiero que me crean y no me juzguen”

Miguel (nombre ficticio) es quien da la bienvenida a los visitantes; sonríe en cada conversación con quien ingresa a su espacio y se percibe que se ha ganado el respeto y amistad de sus compañeros. Estuvo preso 7 años sin sentencia, y fue recientemente que la justicia determinó para él una pena de 30 años por el delito de asesinato. Él lleva adelante un proceso de apelación, porque asegura que es inocente. Su comportamiento y disciplina, en este tiempo, lo ha llevado a encaminarse en el plan de la justicia restaurativa, avanzando en un plan de desarrollo formativo y laboral, con ansias de salir y realizar una vida con su familia.  “Mi delito es no haber denunciado ese crimen, sé que debo pagar por eso, pero no cometí el crimen y no me escuchan, solo me juzgan, merecemos una oportunidad”,declara.

Carlos Limachi médico del centro Qalauma detalla que estos programas y áreas restaurativas son el resultado de un trabajo interinstitucional, público y privado, que inicia desde el ingreso de los jóvenes. “Les hacemos una evaluación en todas las especialidades de salud, psicología, educación y situación legal. Luego de esto se determinan los pasos a seguir aquí dentro para su formación. Y de a poco se van adecuando”.

Son cuatro áreas y periodos con los que cuenta el centro de rehabilitación: de pre acogida, de acogida, de pre comunidad y finalmente el de comunidad, donde los jóvenes ya pueden hacerse cargo de los talleres y enseñar a quienes ingresan.

Los encargados del centro detallan que se han dado muchos casos exitosos de jóvenes que cumplieron su privación de libertad y al salir encontraron un mejor rumbo laboral y social, lograron reinsertarse en una sociedad que aún estigmatiza a quienes han estado recluidos.

Y es que Qalauma significa "el agua que labra la piedra". 

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