La Paz, 8 de junio de 2026 (ANF).- El conflicto que arrastra el Gobierno desde hace 39 días es “serio” porque no se trata de reivindicaciones de los movimientos sociales, sino de organizaciones criminales y delincuenciales en un Estado que tiene una débil institucionalidad causada por los gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS), sostiene la analista política y académica Jimena Costa.
En su criterio, los sindicatos pasaron a ser entidades corporativas y en una tercera fase operan grupos delincuenciales que pretenden asumir la representación política, así se explica la violencia durante movilizaciones que no tienen una agenda, sino la petición de renuncia del mandatario.
Identifica que actividades ilícitas como el narcotráfico se han vinculado con el gobierno del MAS. Actividad que puede estar financiando las movilizaciones bajo coacción y presión para que gente de base de las organizaciones salgan a protestar.
Señaló que es necesario que los políticos, parlamentarios y todos los actores que creen en la democracia “cierren filas” en torno al presidente Rodrigo Paz, lo que no se debe entender como una defensa del gobierno, sino del país.
Agencia de Noticias Fides (ANF).- ¿Cuál es tu análisis sobre la coyuntura política en el país, qué actores y dinámicas se están moviendo?
Jimena Costa: Lo que estamos viendo es cómo de haber sindicatos y partidos, hemos pasado a actores corporativos y ahora en una tercera fase estamos pasando a grupos criminales y delincuenciales tomando la representación política o el rol de grupo de presión.
Es un tema mucho más grave de cómo lo nominamos, si es genocidio o si es exterminio. Es un cambio en la política nacional hacia actores criminales y delincuenciales como grupos de presión política o que se endilgan la representación popular.
Es muy serio, porque al margen de la cantidad de vidas que ya es suficiente razón para cuestionar todo lo que están haciendo, estamos hablando de una forma de hacer política que se ha empezado a ver el 2019, no es la primera vez. Lo que pasa es que es otro momento político y hay resistencia de la sociedad. (…)
No es la primera vez que vemos acciones vandálicas y delincuenciales. ¿Quiénes han convocado y quién salió con la historia de que había que matarnos de hambre y demás? Evo Morales que está vinculado a temas de narcotráfico por la esposa de Nicolás Maduro, por Silvia Flores que está declarando ante el Departamento de Justicia (Estados Unidos). (Ella) ha dicho que Evo Morales es parte de las redes.
Encima tres de los lugartenientes del jefe del cártel de Sinaloa que se han entregado al Departamento de Justicia lo han mencionado a Evo Morales. Entonces, a estas alturas no puede quedar dudas con estas denuncias de los vínculos de Evo Morales con el narcotráfico.
La declaración del presidente (Rodrigo Paz) de que el narcotráfico está financiando este movimiento, se van juntando las piezas del rompecabezas, lo que estamos viendo es que los movimientos sociales que son políticos han desplazado al sistema de partidos.
El MAS ha operado con un grupo de organizaciones políticas corporativas como parte del partido y del gobierno. Ahora esos grupos, más el gobierno del MAS se han vinculado con redes criminales nacionales e internacionales. Estos grupos han desplazado a los movimientos sociales.
No están saliendo simplemente a nombre de las Bartolinas o la CSUTCB, son una cantidad de dirigentes dispersos que obligan o pagan a la gente a movilizarse y cometer actos violentos e inhumanos contra la población que es la que se movilizaba con el MAS.
Agencia de Noticias Fides (ANF).- Hay sectores que sostienen que el problema es racial ¿tú crees eso?
Jimena Costa.- Estos grupos se han volcado, son depurados de élite y utilizan la violencia contra la población que incluso apoyaba al masismo. Entonces, no es un tema racial del campo contra la ciudad, el indio contra el mestizo. No es verdad. Esos intentos de racialización son de este mismo movimiento para hacer creer que si el gobierno, reprime, reprime a los indios. No es verdad.
En la ciudad de La Paz y en El Alto hay cientos de miles de indígenas aimaras que viven aquí, que trabajan de todo: chef, taxistas, ingenieros, abogados, lo que quieran ser y que están siendo igualmente maltratados y asediados. Entonces, no es un tema racial, yo lo descarto.
Tampoco es un tema urbano rural, porque en términos reales están presionando y obligando a gente de los pequeños municipios que son urbanos de más de 5.000 habitantes para que se movilicen o de lo contrario reciben sanción, multa, les amenazan con quitarles la tierra. Es un movimiento que extorsiona a las bases y es violento con el otro. Esto tiene que ser superado.
Del 2019 al 2026, se ha ido consolidando esa forma de hacer política no solo con vandalismo, sino con una total indiferencia por lo que vale la vida. No importa si son enfermos, si son niños en el hospital, no interesa. Y son financiados.
¿Qué decimos cuando alguien es financiado para llevar a cabo un asesinato o para cometer un acto de violencia? le llamamos sicarios, mercenarios. Y eso es lo que están haciendo con el movimiento de base con la gente que por necesidad o pobreza acaba cobrando para hacer un acto violento.
Están transformando a la base a la población más vulnerable en lumpen, en delincuentes y sicarios al movilizarlos por la fuerza a cambio de plata.
Por un lado es un deterioro descomunal de la red social y de estas organizaciones, y peligroso para absolutamente todos, incluyendo para la gente vulnerable. Se convierten en víctimas masivas del autoritarismo y la violencia de estos grupos. Por el otro lado, estamos los sitiados que no solamente estamos con hambre sin gasolina, sino lo más grave sin medicamentos, sin oxígeno.
Encima se deteriora la salud mental de la población, que estamos en un estado entre depresión y agresividad (...). Eso lleva a la gente a las calles a querer sacarle los ojos a los movilizados. (...) Esta es tal el deterioro del tejido social que la gente es capaz de hacer lo que sea para reivindicar sus derechos. (...).
El MAS ha destruido la institucionalidad de tal forma que es posible que los narcotraficantes financien y se cometa violencia y tomen carreteras y caminos porque prácticamente no hay Estado o es muy precario.
El Estado que se construyó en los años 90 con la coparticipación tributaria y los 311 municipios para darle presencia al Estado en todo el país, ha sido instrumentalizado por el MAS como un mecanismo para repartir pegas entre los acólitos y asaltar el Estado botín (...).
Ese deterioro del tejido social, la ausencia de valores, la descomposición del Estado para volverlo un facilitador para las redes delincuenciales es hechura del Movimiento al Socialismo. Esté o no esté Evo Morales detrás de este movimiento, que no creo que tenga capacidad para dirigir porque ya no tiene apoyo suficiente para ser el gestor.
Lo que nos queda es cambiar la Constitución, las leyes y es modificar algunas cosas para mejorar la economía. Es reconstruir el Estado, devolverle la función para la que existe (...).
ANF.- ¿Cuál es la salida del gobierno en la actual coyuntura?
Jimena Costa.- (...) El gobierno no está tratando con un movimiento social con una justa reivindicación por el abandono de 20 años de los gobiernos del MAS, reitero está tratando con redes criminales que están extorsionando y obligando a la población a movilizarse. ¿Cómo tiene que tratar el Estado a una red criminal? ¿Cómo debe tratar el Estado a un narcotraficante o a un delincuente común? Tiene que utilizar el peso de la ley, la Constitución porque le dan esas atribuciones al Estado.
El Estado tiene el monopolio legítimo de la coacción física. Todos los estados, no solo el Estado boliviano. El Estado no solo puede, sino debe usar la fuerza y los aparatos represivos cuando esté en riesgo la seguridad de su propia población. (...).
Cuando hay una guerra interna, el caso de un sendero luminoso en el Perú o el caso de las FARC en Colombia ¿Qué debe hacer el Estado? Debe utilizar el peso de la ley y los aparatos opresivos del Estado para garantizarle la seguridad a la población.
Estamos viviendo eso y si ahora el Estado no utiliza los mecanismos legales y constitucionales que tiene, el día de mañana desde México Chico desde el Trópico de Cochabamba, vamos a tener igual que en los territorios liberados (...). Entonces, ya estamos en camino a tener ese Estado fallido. No quiero creer que ya tenemos un Estado fallido, si el gobierno ahora no toma las medidas pertinentes para contener, o sea desaparecer estos movimientos.
No solo que el presidente no puede renunciar, Tuto Quiroga, Samuel Doria Medina, Manfred Reyes Villa, los gobernadores y los alcaldes de La Paz y El Alto tienen que cerrar filas detrás de Rodrigo Paz y debe ser todo el sistema político el que le ponga freno a este tipo de prácticas, porque el que pidan hoy la renuncia de Rodrigo Paz no tiene que ver con Rodrigo Paz.
Si hubiera sido Tuto Quiroga -probablemente- el movimiento se hubiera activado más temprano a los dos o tres meses. Si hubiera sido Samuel Doria Medina, lo mismo. O sea, no importa quién sea el presidente, si hubiera renuncia y nueva elección, va a ser exactamente el mismo escenario, o haces lo que te mandan las redes criminales o no te dejan gobernar y por la fuerza te van a sacar.
El cerrar filas detrás de Rodrigo Paz, no es cerrar filas detrás de este gobierno, es cerrar filas delante y detrás de la institucionalidad, la democracia, los valores, el pacifismo que reivindica la Constitución para poder vivir y desarrollar la vida con normalidad en el país.
ANF.- ¿El Gobierno entenderá esta dimensión que tú planteas?
Jimena Costa.- El gobierno lo sabe, sabe de Luis Arce, sabe del narcotráfico, sabe de Evo Morales, lo que lo que no deben poder hacer es un mapa, claro, no solo de la magnitud del problema, sino de todos los actores. Entonces, estas son palabras mayores y el gobierno ya lo sabe, pero el gobierno no va a poder hacer nada solo.
ANF.- ¿Pero no solo es el narcotráfico, sino el contrabando y la minería ilegal, no?
Jimena Costa.- Exactamente, yo creo que eso debería desarrollar. Y ahí está con todas sus letras como la minería del oro está lavando plata del narcotráfico. ¿Sabes qué? Esa es la herencia del masismo.
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