La Paz, 23 de marzo de 2026 (ANF).- Bolivia enfrenta la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en un escenario marcado por el rezago estructural, la falta de normativa y capacidades limitadas para aprovechar una tecnología que ya redefine economías, gobiernos y sociedades en el mundo. Así lo advierte el informe “Bolivia en la era de la IA”, que analiza el estado actual del país frente a esta transformación tecnológica.
El documento señala que, aunque la inteligencia artificial no es un concepto nuevo, su masificación —especialmente tras la aparición de herramientas generativas desde 2022— ha acelerado su impacto en múltiples ámbitos. Estas tecnologías prometen mejorar la productividad, optimizar el análisis de datos y ampliar capacidades científicas, pero también traen riesgos como la desinformación, la automatización del empleo y la ampliación de desigualdades.
En el caso boliviano, el uso de IA es todavía incipiente. Predomina más el interés y la experimentación que la implementación estructurada. El informe identifica un crecimiento en startups vinculadas a sectores como fintech y edtech, así como algunos desarrollos empresariales orientados principalmente a mercados externos. Sin embargo, estos avances no reflejan una estrategia nacional consolidada ni un ecosistema robusto.
Uno de los principales problemas es la ausencia de un marco normativo claro. Bolivia carece de políticas públicas específicas sobre inteligencia artificial, protección de datos o gobernanza digital. Esta situación se refleja en indicadores internacionales: el país ocupa el puesto 151 de 181 en el índice de preparación gubernamental para IA, con bajos puntajes en gobernanza y desarrollo tecnológico.
El rezago también se evidencia en la comparación regional. En el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, Bolivia se ubica entre los últimos lugares, con debilidades en talento humano, innovación, investigación y adopción tecnológica. Aunque se registran leves mejoras recientes, el país sigue por debajo del promedio regional y con brechas significativas en todos los pilares evaluados.
A esto se suma una limitada disponibilidad de datos abiertos y una débil cultura de acceso a la información. El Barómetro Global de Datos otorga a Bolivia apenas 24 puntos sobre 100, evidenciando dificultades para generar y compartir datos, un elemento clave para el desarrollo de sistemas de IA.
En términos de infraestructura, el país ha logrado avances importantes en conectividad, como la expansión de la fibra óptica y la cobertura móvil. Sin embargo, estos progresos no son suficientes para sostener un ecosistema de inteligencia artificial a gran escala. La falta de centros de datos, inversión tecnológica y capacidades de procesamiento limita el desarrollo local y obliga a depender de servicios en el exterior.
El informe también advierte sobre los riesgos sociales de la IA en Bolivia. Entre ellos destacan los sesgos algorítmicos que pueden reproducir discriminación, la precarización laboral vinculada al trabajo digital y la ampliación de la brecha de género en áreas tecnológicas. La baja participación de mujeres en carreras STEM y el acceso desigual a internet reflejan una problemática estructural que podría profundizarse con la expansión de estas tecnologías.
Además, la ausencia de regulación expone a la población a amenazas como la suplantación de identidad, la difusión de contenidos falsos y el uso de IA para actividades delictivas. Sin mecanismos de control ni políticas claras, estos riesgos podrían crecer a la par de la adopción tecnológica.
Frente a este panorama, el documento plantea la necesidad urgente de construir un entorno habilitante que incluya inversión en infraestructura, formación de talento, políticas de datos abiertos y marcos regulatorios sólidos. También propone incorporar un enfoque de derechos humanos e inclusión digital para evitar que la inteligencia artificial profundice las desigualdades existentes.
/FC/JA
Articulo sin comentarios